Videos, audios y ahora chats: los escándalos conmocionan a los peruanos

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AFP

“¿Aplaudimos al presidente?” Martín Vizcarra, pregunta la legisladora peruana Alejandra Arayamo, a lo que su jefa Keiko Fujimori responde: “Sí, de pie y con aplausos protocolares”.

La filtración en la prensa de los contenidos del chat grupal de los líderes fujimoristas, llamado “La Botica”, develó el modo autocrático en que la hija mayor del expresidente Alberto Fujimori manejaba al Congreso peruano desde las sombras.

También salieron a la luz las maniobras para “blindar” a dos prominentes magistrados involucrados en un escándalo de corrupción en el poder judicial, que estalló en julio: el fiscal general Pedro Gonzalo Chávarry y el ahora destituido juez de la Corte Suprema César Hinostroza.

La legisladora Rosa Bartra escribió en el chat que salvar al cuestionado nuevo fiscal Chávarry era un “asunto de supervivencia política” para el partido.

Vizcarra declinó asistir a la toma de posesión de Chávarry, por estimar que debía dar “un paso al costado”, pero Keiko ordenó que acudiera el presidente del Congreso, Luis Galarreta: “Lucho, es importantísimo que asistas a la juramentación”.

En “La Botica” también aparecen las maniobras en favor del destituido juez Hinostroza, detenido hace 11 días en España tras fugarse de Perú.

“Ahora solos hemos blindado a Hinostroza”, escribió la parlamentaria Aramayo, la misma que pregunta si debían aplaudir el discurso de Vizcarra en el día nacional de Perú, el 28 de julio.

Mientras Vizcarra anunciaba en ese discurso una reforma constitucional para combatir la corrupción, la legisladora Milagros Salazar escribe en el chat que el presidente era un “malnacido y traidor”.

A través del chat “La Botica”, Keiko y sus asesores daban instrucciones a los legisladores fujimoristas, que son mayoría en el Congreso, sobre como votar o reaccionar ante una pregunta de la prensa o el resultado de una encuesta.

Así, por ejemplo, Keiko escribió: “Salir de la CIDH me parece importantísimo”, por las críticas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a los intentos de mantener en libertad a su padre, cuyo indulto fue anulado.

“Solo queda dar disculpas”

La difusión de los chats de Telegram y Whatsapp ha sido muy embarazosa para los líderes fujimoristas, quienes llamaban “jefa” a Keiko.

En medio de una pérdida de popularidad y una odisea judicial de Keiko, quien enfrenta un pedido de prisión por los supuestos aportes ilegales de Odebrecht, el fujimorismo reaccionó criticando la difusión de conversaciones privadas, pero luego pidió disculpas y optó por cerrar los chats.

“Ya no tenemos ningún chat”, dijo la legisladora Lourdes Alcorta.

“A estas alturas, con la leche completamente derramada, de lo que pasó, lo único que puedo manifestar es la vergüenza que sentimos. Lo único que me queda es dar las disculpas del caso”, agregó.

Las filtraciones de conversaciones privadas no son algo nuevo en Perú.

El 8 de julio estalló un escándalo al ser divulgados los audios de conversaciones telefónicas de jueces, que pusieron en entredicho al fiscal Chávarry y llevaron a la destitución y fuga del juez Hinostroza.

En marzo fue divulgado un video en que el legislador Kenji Fujimori, el hermano menor de Keiko, parecía tratar de comprar el voto de un colega para evitar la destitución del entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski.

Esta divulgación provocó la renuncia de Kuczynski y que perdiera su banca parlamentaria Kenji, quien se disputa con su hermana el legado político de su padre.

Los “Vladivideos”

La difusión de chats, audios o videos son un “déjà vu” de la historia peruana reciente. Es parte del juego de poder en el país y también condujo a la caída de Alberto Fujimori.

El 14 de septiembre del 2000, un video obtenido por un grupo opositor y transmitido por un canal de televisión mostraba a Vladimiro Montesinos, el brazo derecho del presidente Fujimori, entregando dinero al legislador opositor Alberto Kouri para que se sumara al oficialismo.

Fujimori acababa de iniciar un tercer mandato cuando salió al aire el “Vladivideo”. En medio de una ola de repudio, convocó a nuevas elecciones en las que él no sería candidato.

En ese agitado clima, viajó el 13 de noviembre a una Cumbre de APEC en Brunéi, pero no regresó. Siguió viaje a Japón, la tierra de sus padres, desde donde envió por fax su renuncia a la presidencia.

Las nuevas autoridades encontraron una colección de “Vladivideos” grabados por Montesinos en su oficina del Servicio de Inteligencia, que mostraban como sobornaba a políticos, empresarios y responsables de medios de comunicación para que se pusieran a disposición del gobierno.

Fuente:paginasiete.bo

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