Despiden a heroína alteña, olvidada por las autoridades

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Anahí Cazas  / La Paz

Hasta dar el  último suspiro,  Edme Cava Ferrufino,  la guardia municipal que salvó vidas en  el   incendio de  la Alcaldía de El Alto, aquel  ingrato el 17 de febrero del 2016,  esperó la visita de las autoridades ediles.  Pese a que arriesgó su vida en este hecho que enlutó a la urbe alteña y pese a  que era una de las gendarmes más antiguas y ejemplares, nunca recibió ayuda de sus superiores, menos un homenaje.

  “Murió en mis brazos”, lloraba ayer   desconsoladamente Jenny Flores, una de las compañeras de trabajo de Edme. “Su único deseo era que las autoridades del  municipio se acuerden de ella. Les he avisado, les he mandado fotos y  les he pedido que vengan a visitarla por humanidad”, renegó, minutos antes de despedir a su mejor amiga, en el cementerio Celestial, en Obrajes. 

 Este año, Edme, oriunda de Sucre,   estaba a punto de cumplir  24 años de trabajo como  guardia municipal en la Alcaldía de El Alto. En mayo de este año, se enfermó y semanas después se enteró que padecía  un cáncer de pulmón ya muy avanzado.  La enfermedad se extendió y los primeros días de diciembre fue   desahuciada, contó una de sus compañeras.   El jueves,    Edme murió.

  Ayer al mediodía,  en el  entierro de  la gendarme, sus compañeras decidieron romper el silencio y exigir: “Justicia”. Reclamaron, además, el olvido y el desinterés de las autoridades de la Alcaldía de El Alto. 

“Pensé que se iban a conmover y venir por lo menos al entierro”, dijo molesta otra de sus colegas. Y es que ayer en el sepelio de la guardia municipal que salvó vidas en la quema de la  Alcaldía, las autoridades ediles brillaron por su ausencia.  Edme fue despedida por sus dos hijos, familiares y sus leales compañeras.

Una palabra para describir a Edme era “valentía”, coincidieron  sus compañeras y familiares. Cuando su esposo murió, se encargó de criar a sus hijos. “Era como muchas de nosotras, padre y madre de familia. Era nuestro ejemplo”, lamentó Maruja Romero, otra de sus colegas.

 Fue una de las gendarmes que  resguardó  el predio y  ayudó a las personas  cuando en 2003  manifestantes  quemaron la Alcaldía de El Alto,  ubicada entonces en La Ceja. “Era muy valiente, no tenía miedo”,  recordó Flores.

Años más tarde, el 17 de febrero del 2016, la guardia municipal no dudo en arriesgar su vida para salvar a sus compañeros cuando  grupos de padres de familia de las unidades educativas quemaron los predios de la Alcaldía instalada en la avenida 6 de Marzo. En ese hecho  murieron seis  funcionarios. 

“La  quema de la Alcaldía ha sido terrible, pero ella ha salvado vidas.  Tanto entrar y salir del inmueble en llamas, ella  ha aspirado humo y eso le ha afectado  sus  pulmones. ‘Me duele la espalda, me duele la columna’, me decía desde entonces”, recordó Flores.

  En junio de este año, la gendarme ya  empezó a sufrir  desmayos y se sometió a los tratamientos contra el cáncer. Pese a que contaba con seguro, su familia requería dinero para cubrir las sesiones de radioterapia y medicamentos. “Tenía seguro, pero hay servicios  y medicamentos que no había. Y  nosotros teníamos que comprar”, dijo Alicia Estrada, hija de la gendarme. “Pedimos ayuda cuando vimos que necesita urgente radioterapia”, añadió. La guardia estaba con baja médica y es que tenía la esperanza de regresar al trabajo.  

   En el entierro, su hija, quien para cuidar a su mamá dejó de trabajar, sujeta  aferrada una fotografía de Edme vestida de guardia municipal.  En la imagen, ella  se ve elegante y fuerte, como ahora es  recordada por sus colegas. 

 “Era una mujer muy luchadora. Siempre daba todo a los demás”, dijo su hija. “De la Alcaldía no ha recibido ayuda, de sus compañeras ha recibido todo, desde que se enteraron de su enfermedad, venían a visitarla”, aseguró. Ayer, luego  del entierro, Alicia exigió justicia para su mamá. “Pido que le den un justo reconocimiento”, expresó.

Fuente:paginasiete.bo

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