Coloso: ‘Tatake’ vivió como leyenda sus 65 años

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En 1953 fallecía en Buenos Aires, Argentina el boliviano Manuel María “El Gigante” Camacho, una verdadera mole. Y ese mismo año, el 26 de septiembre, nacía otro coloso en La Paz, Wálter “Tatake” Quisbert Limachi, un titán que vivió como leyenda sus 65 años.

“Jamás olvidaré esa vez (principios de los 2000) que nos presentamos en Cali, Colombia cuando llenamos un coliseo y todos gritaban: ¡Tatake! ¡Tatake¡”, cuenta Decker Huertas, un deportista peruano que ahora radica en La Paz y que acompañaba al excampeón en sus giras por el exterior.

“Tatake” nació en la zona de Gran Poder. Sus padres fueron Juan Quisbert y Lorenza Limachi, el primero oriundo de Guaqui y su madre una vecina miraflorina. Ambos fallecieron hace años y Wálter tenía un pequeño altar en su sala con las fotos de ellos al lado de la imagen del Tata Santiago, del cual era muy devoto.

Quisbert era el menor de tres hermanos: Juan y Gumercinda eran los mayores. “De niño era bien travieso, siempre jugaba por aquí por la Gallardo (calle Antonio Gallardo) y después cuando ya era jovencito lo llevamos a trabajar a Arica e Iquique”, relata su cuñado Samuel Aquise.

A mediados de los años 70, Wálter ya sorprendía con su tamaño casi cercano a los dos metros. Se destacó en el boxeo chileno llegando a formar parte del club Los hijos de Iquique. “En una oportunidad le ganó a un boxeador tacneño y se hizo muy popular en Chile”, relata Aquise, por ello quizás los trasandinos intentaron que adquiriera la nacionalidad chilena para los Juegos de 1977 en La Paz, pero el gigante hizo caso a su corazón y se consagró obteniendo la medalla de oro para Bolivia en esa cita bolivariana.

En esa época fue bautizado con su célebre seudónimo de “Tatake”, por uno de los personajes de la radionovela La araña negra, de Kalimán, en la que uno de los villanos era un luchador llamado Tatake. La radionovela hizo popular a ese personaje japonés en La Paz.

Después vinieron las experiencias en el baloncesto y a principios de los 80 conoció en Cochabamba a Martha Villa, su esposa. “Nos casamos en 1983 en La Paz, yo conocía a sus hermanos que me lo presentaron y nos casamos”, narra la viuda, mientras muestra la fotografía del día de la boda. En esa instantánea, Wálter había cumplido 30 años y medía dos metros y 25 centímetros.

Posteriormente vino la consagración en la lucha libre y la faceta de empresario y trotamundos con largos viajes de semanas e incluso años.

“En una ocasión se perdió casi tres años por Panamá, Puerto Rico, Colombia, Ecuador y otros países, y al volver nosotras ya estábamos grandes, por eso un tiempo ya no viajaba mucho”, indica Fabiola, la hija mayor, que actualmente se encuentra embarazada y que espera un varón al que llamará Wálter como su padre. Las otras cuatro hermanas son Ingrid, Lorena, Gabriela y Ángeles.

Con la aparición de la televisión su figura “se convirtió en una leyenda, porque donde él se presentaba, siempre se llenaban los coliseos”, rememora Aquise, su cuñado.

“Tatake” había dejado el deporte olímpico del boxeo, se hizo luchador y dividía su tiempo entre los viajes y su familia; además, fue invitado a bailar y así lo hizo en el Gran Poder, en los caporales de los Estrada, y luego de moreno con Los gigantes de América. En 2017 bailó por última vez.

En los últimos años le dijeron que sufría de diabetes, enfermedad que le hizo bajar el ritmo, empero aún organizaba las giras de su empresa de espectáculos hasta noviembre de 2018, cuando cayó y se desmayó. Luego lo operaron de la cadera en enero.

El lunes por la noche tomó la biblia, abrazó a sus hijas, se despidió y minutos después, cerca de las 20.30, un fulminante paro cardíaco tumbó al titán boliviano que partió hacia la inmortalidad.

Recordado por sus amigos Isidro Guarachi, exboxeador: ‘Fuimos como hermanos’“Era disciplinado para entrenar, al igual que todo el equipo Bolivia. Sentí mucho su pérdida. Fuimos como hermanos”. Ramiro Blacut, director técnico: ‘Fue un ejemplo de superación’“Fue un ejemplo de deportista, pese a que no tuvo gran apoyo supo sobreponerse a todo. Fue ejemplo de superación”. Guido Meruvia, exbasquetbolista: ‘Una persona sencilla y tierna’“Fue un deportista y una persona sumamente sencilla y tierna, esas características las llevaba en sus genes”.

  • Velorio. Familiares y amigos rindieron un último homenaje al destacado deportista boliviano. Foto: Miguel Carrasco

Un salto de tres meses hacia el oro

Wálter “Tatake” Quisbert jugaba básquetbol; de pronto fue convencido para que volviera al boxeo y en solo tres meses se entrenó y se adueñó de la medalla de oro de los pesos pesados en los Juegos Bolivarianos de 1977 de La Paz, su mayor logro deportivo.

“Yo lo llevé al boxeo porque él jugaba básquetbol en la cancha Uruguay de la avenida Buenos Aires; como era conocido a nivel departamental y nacional la Federación Boliviana de Boxeo (FBB) me encomendó que lo fuera a buscar”, relata Isidro Guarachi, pugilista que ganó la presea dorada en el peso wélter en el mismo evento deportivo.

La FBB, comandada entonces por el dirigente Fabio Ocampo, vio que el país no tenía un representante para la categoría más alta en el boxeo; sin embargo, “un día, una delegación de Chile nos trajo un certificado de Wálter que había boxeado en Arica”, lo que hizo que pusiera sus ojos en él.

“Fui a encontrarme con él y me dijo: ‘no, ¿cuánto me van a pagar?, acá en el básquet me pagan’. Fui tres veces y no quería”, recuerda Guarachi.

Ahí entró en acción Ocampo al momento de entregarle el certificado de Arica. “Había la ley del servicio obligatorio y el presidente le dijo que tenía que representar a Bolivia, le conminaron con esa ley, le dijo: ‘¿no quieres representar a Bolivia en el boxeo?, entonces puedes descansar un año en la cárcel de San Pedro’. De esa manera aceptó”.

Entre junio y septiembre fueron los tres meses para entrenarse pensando exclusivamente en los Juegos Bolivarianos.

“Nos preparó el soviético Stanislav Golubkov, quien le enseñó a pegar y Wálter lo asimiló muy bien. Su gran ventaja fue su estatura y peso, ya que en su categoría estaban boxeadores de 85 kilogramos o más, pero él pesaba 123, una gran diferencia, y de esa manera ganó el oro”.

Luego de esos Juegos no lo volvió a ver hasta julio de 2017, cuando el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz distinguió a los deportistas paceños que destacaron en los Bolivarianos.

“‘Tatake’ jugaba en RACH y yo en Ingavi, y muchos rivales teníamos reparos de ir al choque con él, por su fuerza natural. Una vez me animé, fuimos a un rebote y sin querer de un caderazo me mandó hasta la esquina de la cancha. Fue un gran hombre, un excelente compañero deportista”, lo recuerda Guido Meruvia, exbasquetbolista de los 70 del club Ingavi.

“Mediante el boxeo nos regaló al país una medalla que fue bien celebrada en esa época, porque él arrastraba gente en el coliseo, en esos Juegos se llenó el coliseo de La Paz. Como persona, por lo que traté con él, era muy buen hombre”, explica Ramiro Blacut, DT de la selección boliviana de fútbol que ganó el oro en los Bolivarianos de 1977.

Sus huesos se quedan con la familia

En 2010 Wálter “Tatake” Quisbert reveló a la revista ESCAPE de La Razón que había un interés de científicos de Estados Unidos por comprar sus huesos para estudiarlos, sin embargo aquella opción fue desechada por sus cinco hijas.  

“Le dijimos a mi papá que no estábamos de acuerdo con eso, porque dónde hubiéramos ido a dejar las flores, por eso le convencimos para que rechace esa oferta”, dijo ayer Fabiola Quisbert, la mayor.

El año pasado, “Tatake” contó que en 2016, unos científicos de Estados Unidos lo contactaron para comprar sus huesos y someterlos a un estudio. “Quieren ver, por ahí vengo de una descendencia de los incas. En Centroamérica ya me hablaron hace años, hay mucho interés, les llamó la atención mi tamaño”, contó en su momento el campeón bolivariano que el lunes falleció a la edad de 65 años, tras un paro cardíaco. 

Ayer, familiares, amigos y vecinos de la zona Gran Poder acudieron al salón Las Perlas para dar el último adiós a “Tatake”, que era velado. “Tuvimos que mandar a hacer un ataúd grande para mi papá”, señaló Fabiola, que confirmó que su padre será enterrado este jueves.

El presidente Evo Morales expresó el lunes su solidaridad por el fallecimiento del ídolo boliviano. “Lamentamos la partida de Wálter ‘Tatake’ Quisbert, gran animador y campeón de boxeo y lucha libre; muy querido por nuestro pueblo por su sencillez, disciplina y humildad. Nuestra solidaridad a su familia. Vivirá en el recuerdo de quienes admiramos su fuerza en el cuadrilátero”, escribió en Twitter.

(12/06/2019)

Fuente:la-razon.com

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