El Koky Hirano retorna a Bolívar

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Marco Mejía / La Paz

 ¿ Se acordarán de mí?, pregunta Jorge Hirano desde Japón, quien está emocionado por volver a La Paz y recibir la distinción que le entregará Bolívar el próximo mes.

“He visto que La Paz cambió mucho, pero lo primero que haré cuando este por allá será comer unas salteñitas”, bromea.

El delantero peruano tiene 139 goles marcados con la casaca celeste y se encuentra en el quinto lugar de los máximos artilleros que tiene Bolívar en toda su historia.

Por la diferencia de horas, lo encontramos en las últimas horas del lunes, pero siempre con la amabilidad que le caracterizaba en su época de jugador. Le pedimos una foto actual y menciona que ya no está tan flaquito como lo conocían. “Quiero que me vean como estoy, a ver si me reconocen cuando llegue a La Paz, aumente unos kilitos”, sonríe Hirano.

Se fue en 1993 y volverá luego de 26 años, ¿mucho tiempo no?

Uhh no saben, para mí será una alegría inmensa de retornar a La Paz después de tantos años, será una forma de agradecimiento al pueblo boliviano que durante tantos años me trató muy bien y recordar cosas tan lindas que pase en ese país y en Bolívar. Se me vienen recuerdos imborrables que tuve en la Academia…

¿Como cuáles?

(Risas) son muchas cosas, pero recuerdo mi llegada que fue en 1986, en febrero, ya que la Copa Libertadores comenzaba en abril y fui como refuerzo para ese certamen por recomendación del profesor Moisés Barack. En esa época clasificar era muy difícil, ya que pasaba sólo uno por grupo y dejamos en el camino a los equipos peruanos (Universitario y la UTC de Cajamarca), en las semifinales nos enfrentamos a Olimpia y América de Cali en partidos que uno no los puede olvidar.

¿Era dura la Libertadores?

Mucho, en otra versión nos enfrentamos a Millonarios, le ganamos en La Paz por 1-0 y en Bogotá perdimos por la misma diferencia de goles y no pudimos pasar en la ronda de los penales.

Luego de Barack vino Habbegger como técnico.

Sí, con el profesor Habegger nos costó al principio adaptarnos a su modo de trabajo. Él implementó el trabajo de doble turno y en La Paz éramos los únicos que trabajamos de esa manera, los jugadores no estábamos acostumbrados a ese ritmo. Pero después ese esfuerzo que hicimos dio sus frutos porque salimos campeones, arrasamos con todos los equipos, ya que físicamente éramos una luz y donde íbamos la hinchada de Bolívar nos hacía sentir como local. 

¿Se mantuvo la identidad de Academia?

Sí, porque nosotros jugábamos de la misma manera en condición de local y visitante, dando un gran espectáculo a la gente que nos seguía, como el equipo grande que siempre fue Bolívar.

Guido Loayza destaca siempre que López, Salinas e Hirano conformaron un tridente incomparable, ¿qué piensa ?

(risas) Estos días que hemos estado conversando con don Guido me hizo recuerdo de ese tridente que no se va a poder repetir en el Bolívar. Carlos López era un maestro en los pases, con una precisión única, y Nano Salinas, que era un goleador tremendo, toda las pelotas que estaban dentro el área eran gol. Hicimos un trío muy interesante en la delantera de Bolívar. Me dio mucha tristeza que Carlitos  López  haya fallecido el año pasado y se nos haya adelantado, pero la vida continúa y decirle a la familia que sigamos  mirando para adelante.

¿Cómo era jugar con López, Etcheverry, Platini, Baldivieso o Daniel Hernández?

Las cosas se facilitaban porque todos esos jugadores tenían una gran jerarquía. El resto de los compañeros aprovechaba la calidad que mostraban en la cancha, por ejemplo, Carlos López agarraba la pelota y  yo me ponía a correr porque sabía que tenía precisión para los pases y buscaba los espacios para tocarme la pelota. Yo aproveché muy bien las condiciones que tenían esos grandes jugadores con los que jugué y como compartimos equipo varios años, jugábamos de memoria.

En la década del 80 hubo muchas finales con Oriente Petrolero, ¿las recuerda?

Como no, esas definiciones que jugábamos en Cochabamba fueron muy duras, ya que Oriente tenía un buen equipo y nos daba dura batalla. Me acuerdo mucho de la final en la que estaba con nosotros Marco Etcheverry y le ganamos a Oriente por 2-0 y fuimos campeones y una gran emoción para toda la hinchada que nos acompañaba y nos hacía sentir como locales.

¿Qué otros compañeros recuerda de esa época?

En el arco vino primero Civarelli, luego el loco Trucco; en la defensa estaban Ferrufino, Sandy, Rimba, Olaechea, William Ibáñez y en el medio Vlady Soria y Carlos Borja. Lo bueno es que cada jugador sabía la condición del otro y eso valió mucho para que Bolívar mantenga una base, pero que siempre estaba arriba. Otros equipos mantienen una base y se desgastan, pero nosotros nos complementábamos mejor cada año que pasaba.

¿Qué le quiere decir a la hinchada de Bolívar?

Agradecer a toda Bolivia,  a la hinchada bolivarista y a don Guido  por apoyarme en todos esos años que estuve. El otro mes ya estaré por allá recordando lindos momentos que tuve con mi querido Bolívar. No insistan con la foto, tiene que ser sorpresa para todos los que me conocen, quiero que me vean en persona. Quiero que  se imaginen como estoy (risas)…

 

Fuente:paginasiete.bo

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