Ali Hamad Al-Sulaiti 'Ayuda a reclusos: lo importante es la continuidad'

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Una de las agendas más antiguas del sistema de Naciones Unidas (desde 1955) es la prevención del delito y la justicia penal. Cada cinco años se organiza un congreso global sobre el tema, en 2015 el 13 congreso tuvo lugar en Doha, la capital de Qatar, estado árabe en el oeste de Asia. Allí se aprobó la llamada Declaración de Doha, un documento capital, coinciden los expertos, pues es la primera vez que se reconoce “que el Estado de derecho y el desarrollo sostenible están interrelacionados y se refuerzan mutuamente” (según Dimitri Vlassis, su coordinador, que falleció en abril de 2019). Son significativos los cuatro componentes de la declaración: educación para la justicia, integridad judicial, rehabilitación de presos y prevención del crimen a través del deporte. La “brújula normativa” (como dice Vlassis) son las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, más conocidas como Reglas Mandela. Y aquí entra Qatar: como Estado, desde 2015 financia proyectos de rehabilitación de reclusos y reclusas en 11 países (entre ellos Bolivia), esto con la colaboración de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC). La semana pasada, tras un periodo de capacitación y como una forma de reinserción social, se graduaron 18 mujeres privadas de libertad como constructoras civiles, un ámbito de trabajo de predominio masculino. Para este significativo acto y ver la continuidad y mejora de los programas de rehabilitación, llegó al país el embajador de Qatar para Bolivia y Perú, Ali Hamad Al-Sulaiti.

—Es significativo que celebre en el país el Día Internacional Nelson Mandela (18 de julio).

—La verdad, yo me siento muy contento de participar aquí en este día tan importante, además de ver el programa de implementación de la Declaración de Doha. Es muy importante apoyar a los prisioneros y darles más oportunidades laborales en la prisión y después de que salgan, para que tengan un mejor futuro. El Estado de Qatar está muy feliz de participar en esto.

—¿Por qué Qatar asume la tarea de financiar un programa global, la Agenda de Doha?

—El Estado de Qatar tiene el compromiso y el interés de apoyar a varios países amigos; como Estado, entre 2013 y 2017 se colaboró con 23 millones de reales qataríes, que equivalen a 13 millones de dólares. Todo este apoyo lo hemos ofrecido mediante las oficinas de la Organización de Naciones Unidas. El programa incluye educación, construcción de edificios, abrir pozos de agua, para apoyar en agua potable a los habitantes, construcción de hospitales y encargarse del gasto de personas que tienen pocos recursos, ayudarlos a cubrir sus gastos médicos.

—Un problema estructural de la realidad penitenciaria de Bolivia son las cárceles sobrepobladas. ¿Qué perspectiva tienen de esto?

—En la solución de eso una parte es construir otros recintos para presos, pero me parece que más interesante es hacer reformas en el Código Penal; hay algunos crímenes que no son muy graves y hay personas que son condenadas por varios años; por eso, una de las maneras en que se puede solucionar esta sobrepoblación en las cárceles es ver la reforma judicial y ver cómo se puede arreglar el Código Penal. No solo Bolivia sufre de este problema, es un problema global.

—El programa estrella en Bolivia, Construyendo Libertad. ¿Cómo ha surgido y qué potencialidad ven en él?

— El Estado de Qatar ha comprometido el financiamiento para este programa, pero esto fue posible también gracias a nuestros socios estratégicos, la Oficina de Naciones Unidas contra el Crimen y el Delito (UNODC). Gracias a su esfuerzo y trabajo, en coordinación con el gobierno, empezaron a capacitar a estas mujeres; ayer estuvimos en la ceremonia de su graduación, en la conclusión de este programa en un oficio digno.

—¿Esto lo han hecho en otros países?

—Este programa de la [capacitación a privadas de libertad en] construcción ha sido aplicado solo en Bolivia. Hay otros programas más en los que estamos colaborando como Estado de Qatar, con el apoyo de nuestros compañeros de Naciones Unidas; ellos tienen más conocimiento de la materia y están en coordinación directa con los gobiernos. El gobierno de Bolivia también coordinó para aplicar este proyecto de construtoras.

—El fondo es “rehabilitar es ayudar a encontrar trabajo”. ¿Qué impresión le da eso?

—Nosotros tuvimos reuniones con el ministerio de Gobierno, con la Cancillería, con el ministerio de Justicia; ellos tienen conocimiento del programa que estamos aplicando y esperamos que puedan beneficiarse de esta iniciativa del estado de Qatar con el apoyo de Naciones Unidas.

—Por la experiencia en Bolivia y Perú, ¿hay algunas cosas que sugerirían cambiar en los sistemas penitenciarios?

—Nosotros y nuestros compañeros de Naciones Unidas hablaron con las autoridades y les dijeron que si hay alguna observación, algo en que se pueda apoyar, podemos trabajar conjuntamente para poder mejorarlo. También tenemos todo el interés de ir desarrollando el programa, de apoyar a las personas que se están beneficiando del mismo.

—¿Qué demandaría tanto de las autoridades como de la sociedad civil para que todo esto avance?

—Lo más importante es la continuidad en esos trabajos, e ir desarrollándolos. Este programa es para el 2020, y después de 2020 va a ser otra etapa mejorada, en base a las experiencias. Nuestros compañeros de las Naciones Unidas están más en el campo y saben más los problemas, los identifican muy de cerca; ellos van desarrollando según la exigencia que pueden ver en la cancha.

—¿Qué le han dicho ayer las graduadas del programa?

—La verdad, he sentido algo que no se puede expresar con palabras, porque vi la alegría en sus ojos. Se felicitaron entre ellas; compartieron la alegría entre sus compañeras, sus amigas. Se acercaron a mí, me agradecieron por el apoyo que hemos prestado. Me sentí muy bien al participar en este evento tan importante.

—¿Algunos planes o proyectos concretos que vienen?

—El Estado de Qatar tiene la firmeza, todo el compromiso de colaborar. Si el Estado boliviano propone o tiene una sugerencia en qué materia se puede colaborar, qué necesita, nuestros compañeros están aquí, nosotros también estamos para apoyar y trabajar en futuros proyectos.

—¿Alguna vez se vendrá a vivir en Bolivia?

—(Risas) Es mi segundo país. Hace diez días estuve aquí con su excelencia, el Presidente y el canciller, y nos dieron la cordial bienvenida; la verdad, me siento muy contento de estar aquí en Bolivia.

Buena práctica ‘hecha en Bolivia’

Junto al embajador qatarí Al-Sulaiti, estuvieron en la entrevista el jefe del Programa Global para la Implementación de la Declaración de Doha, Marco Texeira, y la Oficial de Prevención y Justicia Penal, Muriel Jourdan (entrevistados por este suplemento en marzo). Ambos añadieron sus precisiones.

Muriel Jourdan:

—Ahorita estamos haciendo programas de rehabilitación en once países en África, Asia Central, Asia, América Latina y Medio Oriente. El programa Construyendo Libertad es muy especial, pero tenemos unos bastante similares: por ejemplo, en Palestina estamos capacitando esta vez a hombres, pero en electricidad. Pero el programa en Bolivia combina varios aspectos muy interesantes en la reintegración social de las mujeres porque las capacita en un sector innovador para ellas, la construcción, que sí emplea muchas personas. Empezamos el programa con un informe estatal que nos decía que el sector que más crece en el país es la construcción, y que no solo se busca mano de obra, sino mano de obra calificada. A partir de este informe vino la idea. 

Marco Texeira:

—Y es que Construyendo Libertad se ha ligado de una forma muy interesante con la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030, en su meta 5, Igualdad de Género, porque efectivamente quiebra los estereotipos de la construcción como sector de dominio exclusivo masculino. Es una buena práctica que Bolivia puede presentar a la comunidad internacional como una contribución a la meta 5 de la agenda 2030 de Naciones Unidas. Construyendo Libertad es un hecho innovador, piloto, que esperamos sea el inicio de una caminata más larga.

Ali Hamad Al-Sulaiti. El embajador de Qatar presentó sus cartas credenciales al presidente de Perú, Martín Vizcarra, el 12 de septiembre de 2018 y ante el de Bolivia, Evo Morales, el 3 de julio de 2019. Una peculiaridad en el país fue que el embajador Al-Sulaiti presentó sus cartas junto a otros 15 embajadores.

Datos

Residencia: A la fecha el diplomático qatarí reside Lima, Perú.

Ocupación: Hoy es el Embajador Extraordinario y Plenipotenciario del Estado de Qatar en Bolivia y Perú.

Perfil

El embajador Ali Hamad Al-Sulaiti en 2016 también cumplió funciones de embajador del Estado de Qatar en la República Islámica de Irán.

Fuente:la-razon.com

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