Reclusos proyectan lograr Bs 300 mil con sus trabajos

0
16

Hacinados en patios y pasillos, trabajando hombro con hombro en insalubres talleres y narrando sus peripecias por conseguir herramientas, materia prima y mercados, los reclusos del penal de San Sebastián exponían ayer en medio del abarrotado patio sus productos logrados con sacrificio: muebles de madera, artesanías, parrilleros, hornos metálicos y, lo último, pelotas de fútbol.

Al frente, al otro lado de la calle, en el penal de Mujeres, las escenas eran similares, con tejidos y adornos de mesa expuestos en el patio.

Toda esta población es parte del conjunto de 2.800 reclusos en siete cárceles de Cochabamba, que esperan llevar sus productos a la quinta versión Expo Reincorpora, que se realizará entre el 5 y 8 de septiembre próximo, y que espera superar el movimiento económico de 300 mil bolivianos de venta directa, de la versión 2018.

La gerente de la Fundación Feicobol (organizadora del evento), Eunice Achá, explica que el evento busca promover todo el potencial de la población carcelaria y que la gente se convenza de que, pese a las adversidades, se trata de trabajos muy buenos.

Justamente, fruto de la primera versión Reincorpora, las empresas de costura de pelotas hicieron acuerdos con la población carcelaria para trabajar estos productos.

A la vez, estos acuerdos harán que se incrementen los ingresos y que se diversifiquen las oportunidades de superación para los reclusos, explica Achá. Eso ocurrió, por ejemplo, con el rubro de hornos de turriles y parrilleros metálicos, una línea de trabajo que caracterizaba sólo al penal de San Antonio, pero que ahora se extendió al de San Sebastián, conocido más por la carpintería.

“Yo sabía algo de cerrajería, pero no sabía hacer estos hornos. Eso lo he aprendido aquí, y me gusta”, decía orgulloso Martín (nombre ficticio), un joven que, además, narraba las peripecias que hacía para conseguir los turriles y armar los “hornos tambor”, cada uno de los cuales le tomaba dos semanas de trabajo, para ofrecerlos en 1.200 bolivianos. También ofrecía sus trabajos a pedido.

Algo similar ocurre con los balones: los “peloteros”, al no tener espacios donde trabajar, echaban mano hasta de la terraza del penal.

Mujeres

Cruzando la calle, en el penal de mujeres, se exponían en el patio chompas, chalinas, gorras, muñecos, manteles y otros. “Yo no sabía hacer nada de esto, viniendo aquí es que he aprendido. Tenía que hacer algo para sobrevivir”, cuenta Inés (nombre ficticio), mostrando orgullosa sus chompitas para bebés elaboradas con la técnica crochet.

Contrariamente a este caso, la mayoría de las mujeres que llegan al penal de San Sebastián ya tiene experiencia de tejidos. “Nosotros sólo les buscamos fortalecer en esas áreas, y estamos tratando de enseñarles pintura y reciclado con restos de otras ropas para peluches y otras creaciones”, explica Tania Quispe, funcionaria de Régimen Penitenciario.

 

Más de 2.800 reclusos en siete cárceles de Cochabamba buscan nuevas formas de superación

Fuente:laprensa.com.bo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here