Mauricio Ramírez-Villegas: 'El país debe definir claramente su desarrollo sostenible'

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En estos días, Mauricio Ramírez-Villegas concluye su misión como Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en Bolivia (el máximo cargo del organismo en un país). Estuvo en esta función desde octubre de 2015, aunque, afirma, como Asesor de la Dirección Regional para América Latina y el Caribe en Nueva York vio de cerca la situación del país entre 2004 y 2008. Pese a lo diverso de su labor en el país —en Bolivia funcionan 17 agencias de Naciones Unidas— acaso una de sus tareas centrales haya sido compatibilizar y complementar, desde lo técnico (que no es poco) y lo político la Agenda Patriótica, ahora del Bicentenario, Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, mandato global ONU.

— Llegó a Bolivia en un momento político especial: el mayor triunfo del MAS (2014), pero también del referendo del 21F (2016).

— Al llegar al país me encuentro con una Bolivia sin duda en transformación y en un momento político coyuntural muy importante que, entre otras cosas, tuvo que ver con el referendo del 21 de febrero (de 2016). ¿Qué queda como lección? La institucionalidad, en este caso, el Tribunal Supremo Electoral, que llevó a cabo una labor con una alta responsabilidad, con una clara independencia, y que se demuestra precisamente en los resultados de ese momento. La institucionalidad electoral fue uno de los aspectos que nos llamó la atención y que inclusive recibió asistencia técnica, no solo de Naciones Unidas, sino también de varios donantes de la comunidad internacional y que eso ha permitido, hasta hoy, ir modernizando y tecnificando al TSE. Esperamos que en el próximo proceso electoral estos avances vayan a ser útiles para garantizar una respuesta eficiente y transparente de parte del TSE.

— Fueron momentos en que electoralmente parecía que todo era experimentar. A Naciones Unidas le ha debido parecer peculiar.

— Sí, sin duda que este proceso, que parte de la misma Constitución, es esta forma de democracia participativa, donde la elección de las autoridades, de los tribunales, se hace mediante un proceso participativo; esto requiere preservar, fortalecer, garantizar la transparencia e independencia de los diferentes poderes del Estado. Reconocemos desde Naciones Unidas la importancia de esto; y que el Estado y la sociedad preserven esas instituciones, evitar su erosión, deterioro, su falta de credibilidad y de legitimidad, como se ha acusado en varias oportunidades; preservar el principio del Estado de Derecho. Aparte, que se siga trabajando en cosas fundamentales, como la reforma de la justicia; consideramos que es importante no abandonar las recomendaciones de la Cumbre de Justicia.

— Parece que en violencia contra la mujer, en feminicidio, el país tiene muchos problemas.

— Sin duda, la problemática relacionada con violencia de género en el país se ha venido incrementando, está llegando a niveles alarmantes; es uno de los países en América Latina y en el mundo con mayor número de feminicidios, y esto es algo a lo cual hay que ponerle mucha atención y compromiso. Más allá de la Ley 348 (Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia) que es una ley ejemplar en protección de los derechos de la mujer, su implementación implica una respuesta integral de parte del Estado, que tiene que ver con educación, el sistema de justicia, el empoderamiento de la mujer, y con una actitud de parte de los hombres. 

— En coca y narcotráfico ¿cómo ven que está el país?

— Hemos visto a través de los informes de UNODC que ha habido una fluctuación de las hectáreas de cultivo, excediendo los niveles establecidos por la ley; lo que refleja de alguna manera un relativo control de los cultivos, pero hay mucho por hacer: las recomendaciones de UNODC sobre evitar extender las áreas de cultivo; trabajar en el desa-rrollo integral de las comunidades; llevarles medios de vida y de desa-rrollo productivo que garanticen su ingreso económico y una vida digna en servicios; por otro lado, avanzar desde el punto de vista más técnico sobre la capacidad productiva de los cultivos, cuántas hectáreas (son necesarias) y su productividad. Permitir también que el Estado vaya tomando las mejores decisiones reconociendo la tradición del masticado, del acullico, para que responda a los principios que reconoce la ley, y evitar que haya excedentes que vayan al uso ilegal, que alimenten el narcotráfico.

— ¿Bolivia tiene algún problema  con la reserva del acullico?

— El país tiene una reserva para uso tradicional y medicinal de la hoja de coca dentro de sus fronteras. Sin embargo, no puede exportar hojas de coca sin sacar el alcaloide. Con esta reserva, Bolivia no tiene la obligación de erradicar completamente los cultivos de coca del país, reservándose el derecho de cultivarla para uso tradicional.

— En lo de los Objetivos de Desa-rrollo Sostenible (ODS) parece que tampoco estamos tan al día. En enero, a nuestros colegas de El Financiero les dijo que solo Haití y nosotros no hemos presentado el llamado Informe Voluntario, el mecanismo técnico que sí o sí hay que mandar para hacer seguimiento de cómo vamos como país en los ODS.

— Bolivia ha sido un país muy activo en la formulación y negociación de la agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. No obstante, y de modo simultáneo, el Estado estuvo formulando su Agenda Patriótica; esto no significa que el Gobierno haya abandonado su compromiso con la agenda 2030 (ODS); lo que yo he observado en estos cuatro años es que el Estado poco a poco ha venido reconociendo su compromiso con respecto a la agenda 2030 y los objetivos de desa-rrollo sostenible. Sin duda, la agenda 2030 establece que la implementación de estos compromisos internacionales se debe hacer en respeto del modelo económico de cada país, de su soberanía, de su contexto económico, social y político. Y eso es lo que nosotros hemos venido haciendo en estos últimos cuatro años; partiendo de que la Agenda Patriótica es la contribución que el Estado está haciendo para implementar la agenda 2030. Un ejercicio importante que hemos hecho nosotros es identificar la compatibilidad entre la agenda patriótica y la agenda 2030.

— Es un paso técnico necesario.

— Es parte de lo que hemos venido trabajando con el Ministerio de Planificación, con la Cancillería y otros ministerios, para que esa contribución que el Estado está haciendo a través de la Agenda Patriótica, ahora Agenda del Bicentenario, responda a esos compromisos [los ODS]. Desde Planificación y desde Udape y el INE hay un compromiso para garantizar que se responda al compromiso internacional de medición y recopilación de datos, de evidencias, que permitirán demostrar los avances que el país está llevando a cabo con respecto de la agenda 2030.

— ¿Pero, finalmente hay fecha?

— Hoy podemos reportar con satisfacción que el gobierno de Bolivia ya expresó su compromiso de presentar su primer Informe Voluntario en 2020. Ya está en la lista. El informe se presenta a mitad de año, pero ya nos exigen ir preparando. El Estado ha venido trabajando mucho en esto; yo creo que Bolivia ahora está perfectamente en condiciones de poder presentar su primer Informe Voluntario. Esto le permitirá visibilizar los importantes avances del país de los últimos años. Si bien hay un reconocimiento internacional en varios aspectos de desarrollo económico, etcétera, hay muchos aspectos muy positivos que ameritan ser reconocidos y conocidos internacionalmente. Hay aportes de Bolivia que son no solo un modelo propicio para implementar la agenda 2030, sino también ejemplo para muchos países; entre ellos, la garantía de los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas, un tema con el que desde la Constitución el país ha avanzado mucho, las autonomías indígenas, el reconocimiento de sus usos y costumbres, la ley de deslinde jurisdiccional, esos son temas únicos de Bolivia, que son un ejemplo para países con alta diversidad cultural y presencia de pueblos indígenas, en nuestra región y en el mundo.

— ¿Esta revisión alcanza a la práctica medioambiental?

— Esto es un desafío muy grande. Debe haber una mayor coherencia entre la respuesta del Estado para garantizar la sostenibilidad del desa-rrollo y el modelo de desarrollo que está planteando el país. El Modelo de Desarrollo Económico Social Comunitario Productivo se basa mucho en un modelo extractivista; es productivo, sin duda, pero que se focaliza en la explotación de los recursos mineros, naturales. Y, cuando hablamos de desarrollo sostenible, de las grandes amenazas, como las del calentamiento global y la vulnerabilidad en materia de cambio climático que tiene este país, es importante revisar claramente una estrategia de desarrollo que incluya el uso sostenible de los recursos sin llegar a una situación de ampliación de las vulnerabilidades del país. Viendo la actual emergencia ambiental (los incendios) creo que se muestra la importancia de revisar muy bien y definir claramente una estrategia para el desarrollo sostenible en Bolivia. Ahora, la Agenda 2030 es un compromiso que no recae solo en los gobiernos, sino también en el sector privado, en las organizaciones sociales, en la sociedad civil, en la academia. 

— Otro eje parece la inclusión.

— El tema es transversal en la Agenda 2030; cuando hablamos de ‘no dejar a nadie atrás’, precisamente significa la inclusión de la población más vulnerable, desde la perspectiva económica, de derechos, de la responsabilidad y la participación. Y pasa por varios niveles, no solo es el gobierno central, son los gobiernos departamentales, los municipios y las autonomías; el trabajo de la agenda 2030 debe materializarse a nivel territorial, a nivel local.

— El Informe Voluntario es clave para operativizar la relación entre organismo y Bolivia.

— Un aspecto importante aquí es que en la actualidad, Naciones Unidas está avanzando en la reforma de la ONU, una reforma estructural. Esta reforma la han pedido los estados miembro para garantizar que nuestra organización esté en capacidad para apoyar a los países en la implementación de la agenda 2030. La reforma que estamos empezando a implementar este año tiene esa connotación: una organización que responda principalmente a los desa-fíos que los países tienen para implementar la Agenda 2030.

Mauricio Ramírez-Villegas. Bolivia es peculiar en cuanto a la compatibilidad entre la Agenda Patriótica (hoy, del Bicentenario) y la Agenda 2030; mientras el acuerdo de coordinación por lo común se llama ‘Marco de Asistencia de Naciones Unidas para el Desarrollo del país”, aquí se denomina “Marco de Complementariedad de Naciones Unidas para Vivir bien en Bolivia”.

Datos

Profesión: Colombiano, es Ingeniero Civil con maestría y diplomados en Economía.

Ocupación: Entre 2015 y los días recientes fue Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en Bolivia.

Perfil

Desde el 4 de septiembre, Ramírez-Villegas será también Coordinador Residente de la ONU en República Dominicana, además de representante del Secretario General en el país centroamericano.

Fuente:la-razon.com

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