Los octubres en los que Carlos Mesa y Evo Morales cruzaron sus historias

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Mery Vaca  / Página Siete

Fue en octubre de 2003 que Carlos Mesa se convirtió en Presidente de Bolivia tras haber abandonado a Gonzalo Sánchez de Lozada en medio de la masacre de la Guerra del Gas. Fue en junio de 2005 que las protestas lideradas por el dirigente cocalero Evo Morales lo obligaron a renunciar al cargo. Y es en octubre de 2019 que Mesa tiene la oportunidad de la revancha. 

Este domingo sabremos quién ganará finalmente este juego de ajedrez político. Más allá del resultado, lo que se puede adelantar es que la historia de ambos seguirá unida o, mejor dicho, separada por la política porque uno se convertirá en presidente y el otro en su opositor.

La carrera política del uno ya no se puede contar sin la del otro, tal como lo hace Carlos Mesa en su libro Presidencia sitiada, en el que narra que conoció a Morales en un set de televisión, donde ya notó su seguridad en sí mismo y su mirada desafiante.

Sus carreras políticas no se habían cruzado hasta que Carlos Mesa se convirtió en vicepresidente en 2002. Tras jurar al cargo, relata Mesa, intentó saludar a Morales, que estaba en el hemiciclo parlamentario en su calidad de diputado opositor, y éste “se dio la vuelta displicente”.

Luego, Mesa relata un encuentro infructuoso para negociar el tema de la coca y el episodio en el que recibe la visita del embajador de EEUU, David Greenlee, para informarle que existía un plan para asesinar a Evo Morales. Muy comedido, Mesa pasó el mensaje a Morales y luego fue acusado por Morales de ser el emisario de un plan imperialista para matarlo.

Después de  los sucesos de octubre de 2003, la relación entre Mesa y Morales sería intensa porque el primero se convirtió en Presidente y el segundo en opositor.

En medio de la crisis de octubre, Morales llegó a pedir que Mesa sucediera de una vez a Gonzalo Sánchez de Lozada para salvar el país. “Exigimos, para salir de esta crisis política: ¡Sucesión presidencial y Asamblea Constituyente, ¡Ya! ¡ahora! ¡Carlos Mesa presidente!”, dijo.

Una vez producida la sucesión constitucional, Morales apoyó tres de las cinco preguntas del referéndum del gas, pero luego las posiciones de ambos se volverían irreconciliables respecto a la Ley de  Hidrocarburos.

Aunque parezca una ironía, en el único tema que se pusieron de acuerdo plenamente fue  en el de la coca. Mesa, desoyendo los dictados de la embajada de EEUU, aceptó que cada familia del Chapare tuviera medio cato de coca, llegando a un total de 3.500 hectáreas. Fue el principio de la legalización de las plantaciones. Morales, durante su presidencia, subiría la cantidad de hectáreas legales en el Chapare a 7.000.

“Sitiado” por las movilizaciones de los sectores sociales de Evo Morales y por las fuerzas conservadoras de Santa Cruz, Mesa presentó su renuncia en marzo de 2005, la que sería rechazada por el Congreso. Acusó entonces al líder cocalero de no dejarlo gobernar.

La jugada de Mesa le provocó una ola de apoyo nacional y un creciente rechazo a Evo Morales, que hasta sería abucheado y golpeado en un aeropuerto.

El aire conseguido aquellos días  le duraría a Mesa apenas hasta junio del mismo año, cuando renunció definitivamente a la Presidencia. Un día antes de ese acto, Morales le había enviado una carta dictándole las medidas que debía tomar y pidiendo “la renuncia suya al cargo de Presidente… y la renuncia de los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados a la sucesión constitucional… El presidente de la Corte Suprema convocará a elecciones generales de manera inmediata”.

Mesa dice que ya tenía su renuncia decidida y que no fue esa carta la que le empujó a asumir esa medida. El caso es que la historia del país ocurrió como Morales la había descrito en esa carta.

Una vez que Morales fue elegido presidente, Mesa cuenta que acudió a la celebración en el Palacio de Gobierno para felicitarlo, pero que Morales, a un metro de distancia y cuando la esposa de Mesa aún estaba con la palabra en la boca, le espetó: Lo que me has hecho en marzo no te lo voy a perdonar nunca, es algo muy grave que no se olvida”.

La vida de estos dos hombres volvería a cruzarse en 2014, cuando Evo Morales, en su afán de recoger apoyo y consenso nacional para la demanda marítima contra Chile, lo nombró vocero internacional de la causa ante La Haya.

Mesa, conocido por su capacidad oratoria y dominio de los sets de televisión, recorrió varios países explicando por qué Bolivia debía ganar en la contienda jurídica. El momento culminante de ese periplo fue una entrevista con la televisión chilena, en la que respondió con solvencia a un cuestionario que pretendía ser demoledor.

Pero, no todo podía ser perfecto. Mesa fijó su posición en contra de una nueva reelección de Evo Morales y tras la derrota del mandatario en el referéndum de 2016, él se convirtió en uno de los defensores de ese resultado.

El expresidente empezó a aparecer en las encuestas como el potencial contendor de Morales en las elecciones y, cuando el Gobierno quiso bajarle el pulgar y excluirlo de la demanda marítima, ya era tarde. Mesa había crecido lo suficiente para convertirse en candidato presidencial.

Fue en octubre de 2018, hace un año, que a Mesa le tocó acompañar a Evo a La Haya ha escuchar la más amarga de las derrotas. La Corte dictaminó que Chile no tiene obligación de negociar con Bolivia una salida al mar.

En el mismo octubre, a su regreso de La Haya, Mesa terminó por decidirse. Se convirtió en candidato de Comunidad Ciudadana y postuló, en primera instancia, a las primarias que el propio Morales organizó hábilmente para desestructurar a la oposición.

En el marco de la campaña, el MAS lanzó una serie de denuncias para involucrar a Mesa con el caso Lava Jato, con los gastos reservados de su gestión y hasta con el narcotráfico, por haber vendido un departamento en el pasado a un policía ahora  involucrado en esos hechos. Mesa se defendió de cada una de las acusaciones, pero evitó responder si recibió o no dinero para su canal de televisión a cambio de ser candidato vicepresidencial de Goni en 2002. Esa denuncia fue lanzada por el yerno de Goni, Mauricio Balcázar, y le sirvió Al MAS para desgastar a su oponente.

Llegó otra vez octubre y esta vez puede ser Mesa quien saque a Evo de la Presidencia o puede ser Evo quien saque a Mesa del tablero político.
 

RECUENTO

•  Evo Morales apoyó tres de las cinco preguntas del referéndum que organizó Carlos Mesa en 2004. 

• Carlos Mesa aceptó que los cocaleros del Chapare tuvieran medio cato de coca.

•  Evo Morales pidió una Ley de Hidrocarburos más audaz, algo que Mesa no aceptó.

•  Mesa renunció a la Presidencia.

• Evo nombró a Mesa como vocero de la causa marítima.

•  Evo y Mesa se miden hoy en las urnas.

Fuente:paginasiete.bo

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