Con una reunión de cancilleres y vicecancilleres de 29 países de los 33 países de América Latina y el Caribe, México asumió el compromiso de relanzamiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con la intención de fortalecer ese organismo y consolidarlo como el instrumento de cooperación más poderoso de la región.

La sesión inaugural, en la que México asumió la presidencia pro témpore de la Celac para 2020, contó con la presencia de todos los organismos de cooperación e integración de la región y la ausencia de Brasil, del régimen de facto de Bolivia y de dos países más que no pudieron llegar por dificultades climatológicas.

El canciller mexicano Marcelo Ebrard señaló que “fue una reunión cordial, de mucho respeto”, centrada no en los temas políticos, “que ya son discutidos en otros foros e instancias” sino en aspectos concretos en los que hay acuerdo e interés común. El hecho de poder reunirnos y escucharnos, después de bastante tiempo sin hacerlo, es en sí mismo un éxito, declaró.

Ebrard delineó los 14 ambiciosos proyectos que deberán cumplirse bajo la presidencia anual de México, como es crear una propia metodología de la Celac contra la corrupción, fortalecer la cooperación internacional y aeronáutica, llevar a cabo compras consolidadas en común, gestión sustentable de los recursos oceánicos e impulsar una Acción Turística Común.

Además, generar importantes ahorros para los países de la Celac a través de compras consolidadas en bloque, formar equipos regionales en materia de gestión integral de riesgos y desastres, avanzar en lo relativo a la Ciencia y Tecnología y en un monitoreo sobre la resistencia a los antimicrobianos.

Uno de los proyectos más complejos tiene que ver con la cooperación aeroespacial para enviar un satélite latinoamericano y caribeño al espacio en 2020. México propuso, asimismo, la realización de un Foro Ministerial Celac-China, la creación de un órgano de gobernabilidad y del Premio Celac contra la desigualdad y la pobreza, además de la concertación política regional e intervenciones conjuntas en los foros multilaterales.

Frente al panorama de quiebre de lazos intrarregionales de acuerdo a los intereses de Estados Unidos, de recolonización e imposición de programas económicos y sociales a la medida del capital transnacional, y en medio de una ola de sublevación contra las medidas neoliberales, el rescate de la Celac reabre la posibilidad de pensar y actuar juntos a los países latinoamericanos y caribeños, en un foro donde no participan Estados Unidos ni Canadá.

Un espacio en el que se maximicen las coincidencias entre los países de la región, más allá de sus divergencias, para proyectarlas en el plano internacional y fortalecer al Caribe y a Latinoamérica en el mundo. De allí el acuerdo de encontrar una agenda común hacia la semana de alto nivel de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas que tendrá lugar en septiembre de este año.

El expresidente colombiano y ex secretario general de Unasur, Ernesto Samper, señaló que la Celac es un punto de llegada muy importante para todos los procesos de integración de la región.

“Se trata de organizar a través de una política de convergencia, que todos estos esfuerzos terminen bajo la sombrilla grande de la Celac que, para ponerlo en términos gráficos, es una OEA sin Estados Unidos y Canadá. Es lo nuestro, nuestra casa, el concepto original de la ‘casa grande’”, indicó.

Fuente:la-razon.com

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