El celestino de Pekín que hace 50 años une los corazones solitarios

AFP / Pekín

Las paredes del salón de Zhu Fang están repletas de cientos de retratos, algunos desteñidos. Las fotos muestran solteros esperanzados, con el pelo cardado y ropa pasada de moda.

 Desde hace casi 50 años, Zhu Fang es uno de los celestinos más populares de Pekín, e incluso ahora -a sus 75 años- está más demandado que nunca. 

En el tiempo en el que se ha dedicado a unir corazones solitarios, China ha vivido unos cambios sociales espectaculares.

El matrimonio, que ha sido tradicionalmente una clave en la sociedad patriarcal, está en declive y el índice de nacimientos del país cayó el año pasado a su nivel más bajo. Pero Zhu insiste en que la gente sigue buscando el amor y su teléfono sigue sonando a menudo.

 Cobra una tasa única de 200 yuanes (29 dólares) a sus clientes, la mayoría de los cuales son ancianos que esperan encontrar esposa para sus hijos, ya adultos. Su “oficina”, en casa, está llena de padres de mediana edad que estudian los perfiles impresos de distintos candidatos, en busca del yerno o de la nuera perfecta. 

Huang Guiyun, una jubilada, asegura que está preocupada por su hija, viuda. “Tenemos nuestra propia casa en Pekín y ella tiene dinero. Todo va bien, excepto la soledad”,  afirma Huang.

Durante su carrera como cupido, Zhu ha formado más de 1.700 parejas, pero admite que le es imposible encontrar una pareja para todo el mundo y que “algunas fotos llevan ahí desde hace mucho tiempo”. 

La carrera de Zhu como celestino abarca décadas de un crecimiento económico vertiginoso y grandes cambios sociales en China. Cuando empezó, China todavía no se había abierto económicamente al resto del mundo y la mayoría de sus clientes eran obreros varones.

Unos cuantos compañeros de su empresa se acercaron a él para preguntarle si podía presentarles a potenciales novias. Tras unas cuantas parejas exitosas, Zhu se enganchó a lo de ser un cupido. “En el pasado, la gente se enamoraba a primera vista”, asegura.   Pero China fue cambiando, y Zhu también notó grandes cambios en su clientela.

Según cuenta, en los últimos años a sus clientes les preocupa mucho más mantener su estatus social y a menudo se sienten avergonzados por recurrir a un cupido.    En los catálogos actuales de Zhu hay muchas más mujeres que hombres, pero según él, todas tienen las expectativas  altas. “Tienen una elevada educación, sueldos elevados y son altas”, señala el celestino, que asegura que sus clientas nunca se emparejarían con nadie que consideraran que no merece la pena.

“Las mujeres solteras dicen: ‘prefiero no tener novio a tener a alguien que no es lo bastante bueno”, comenta Zhu. 
 
También hay personas que prefieren tener novios o novias virtuales, para poder tener compañía sin las presiones ni los compromisos que implican las citas en la vida real. 

China no permite que las mujeres solteras accedan al esperma de donantes, por lo que cada vez más mujeres -en general, mayores- buscan donantes de esperma extranjeros para poder tener hijos y regir sus hogares según sus reglas.

Sandy To, socióloga en la Universidad de Hong Kong, afirma que la política de hijo único de China, en vigor de 1979 a 2016 para limitar el tamaño de la mayoría de las familias- creó “una generación de mujeres seguras de sí mismas y resolutivas”. 

Las aplicaciones de contactos y agencias como Momo y Baihe han despegado en China, pero el club de Zhu sigue atrayendo clientes deseosos de una pareja.
 

 

Fuente:paginasiete.bo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here