Pobladores de Santa Cruz de la Sierra bloquean acceso de una persona con Coronavirus a un hospital municipal, el 14 de marzo, 2020. Foto El Deber.

El SARS-CoV-2 cambia el mundo

A la fecha el SARS-CoV-2, Coronavirus o Covid-19, ya ha sido calificado de pandemia por el Director Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom. Su evolución en pleno curso, se extiende por los cinco continentes y ha sobrepasado los cien mil infectados, poniendo a prueba al mundo sobre su capacidad de cooperación, complementariedad y reacción ante una amenaza global biológica que ha terminado por comprometer todos los aspectos del tejido social.

En Japón, por ejemplo, los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, programados para el 24 de julio, están en inminente riesgo de ser cancelados, como predijera de una manera profética la película Akira.

Otros eventos internacionales, de menor concurrencia pero igualmente significativos en el concierto internacional, también fueron cancelados o diferidos a otros formatos, siendo particularmente emblemático el encuentro de Primavera, como se denomina a la reunión del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que se lleva a cabo cada año en estas fechas para tratar temas de economía internacional mundial, escenario que brinda a sus funcionarios y los representantes de más de 189 países un marco de interacción académico e institucional. Este año las instituciones creadas en Bretton Woods en 1944, tendrán un salto obligado a la cuarta revolución, trasladando la famosa reunión de Primavera a una plataforma digital, lo cual previsiblemente afectará el modo en el que se desarrollen las reuniones en el futuro 5G.

Así también, el Mobile World Congress (MWC) de Barcelona fue cancelado después de treinta años ininterrumpidos. No obstante, los pocos que se pudieron dar cita en la ciudad catalana se volcaron en reuniones informales improvisadas, en lobbys y habitaciones de hotel improvisadamente acomodadas. Ello ha cambiado también la forma en la que se llevarán a cabo las reuniones del MWC en el futuro.

Del mismo modo, miles de eventos, conciertos, museos, colegios, campañas politicas y universidades han decidido hacer una pausa en sus programas especiales y rutinarios, de manera cooperativa y en muchos casos de manera espontánea.

Cambios del milenio

Este milenio ha comenzado con cambios dramáticos a nivel mundial: guerras, amenazas nucleares, conformación de nuevos países, aparición y desaparición de líderes, desastres naturales, crisis económicas y financieras, alimenticias, energéticas, climáticas, societarias y de salud; lo que ha dado paso a la llamada cuarta revolución, con todo lo que conlleva, aunque los gobiernos han reaccionado tibiamente a estas nuevas emergencias que están interpelando los paradigmas que creíamos establecidos, el pacto social o el status quo.

El hospital San Juan de Dios en Santa Cruz de la Sierra, a puertas cerradas para evitar el ingreso de pacientes con Coronavirus, el 11 de marzo, 2020. Foto: Página Siete
Fotografía usada por Fortune Magazine en el artículo «September 11: A survivor’s tale (Fortune, 2001)», sobre los acontecimientos del 9/11 en Nueva York. Fotografía por STAN HONDA/AFP/Getty Images)

En este sentido el futurista e historiador, Yuval Noah Harari, en su libro 21 Lecciones para el Siglo 21, cuestiona a los Estados como estructura jurídica y política señalando que “las revoluciones en biotecnología e infotecnología actualmente están siendo iniciadas por ingenieros, emprendedores y científicos que difícilmente están conscientes de las consecuencias de sus decisiones”. Por su lado, el reconocido lingüista, filósofo e historiador Noam Chomsky, profundiza sobre los cambios en las comunicaciones señalando que “controlan todos los aspectos de nuestra vida”, lo que ha cambiado el paradigma de nuestros tejidos sociales.

En este milenio hemos asistido a varias epidemias biológicas. El Coronavirus-1 o SARS-CoV, que causa agudos problemas respiratorios, apareció en 2002 en China en la provincia de Guangdong y, de acuerdo a la OMS, se propagó por veintiséis países, infectando a 8.000 personas y cobrando la vida de 770 de ellas. Aunque no se ha encontrado vacuna alguna al momento, tampoco se habían reportado nuevos casos desde entonces. No obstante, este virus es primo hermano del pandémico SARS-CoV-2 o Covid-19, y los Gobiernos del mundo entero están trabajando para hallar una cura pronto.

Otras epidemias, como Rotavirus, siguen cobrando víctimas aunque ya se tienen vacunas, protocolos y tratamientos, incluso en países desarrollados y de menor desarrollo relativo. Por otro lado, otros virus de vieja data han atacado recientemente como el MARBURG HF que ha cobrado relevancia en países africanos como Angola (2005) o la República Democrática del Congo (2000), sin mencionar el VIH/SIDA, el Ebola, el Hantavirus, la Influenza, o el Dengue, entre los más mortales.

Así como la tercera revolución estuvo precedida de cambios fundamentales en las relaciones de intercambio social, comercial y jurídico, dando lugar a nuevas tensiones que marcaron la agenda pendiente, como lo señala Álvaro García Linera en su libro “Tensiones Creativas”: “la creación de un nuevo modo de producción material crecientemente socializado, expansivamente comunitarias que se juega el destino postcapitalista de la sociedad y del mundo”.

El milenio se presentó bajo esquemas disruptivos altamente neuróticos. El tristemente famoso 9/11 no es el acontecimiento del milenio que más víctimas ha cobrado pero, sin duda, es el acontecimiento del milenio que a más repercusiones ha dado lugar hasta ahora. Por ejemplo, la violencia, la xenofobia, el racismo y la discriminación contra los musulmanes y sus descendientes (muchos nacidos en los Estados Unidos), alcanzaron proporciones tales que fue el mismo Departamento de Justicia de Estados Unidos que tuvo que tomar medidas para tratar de intervenir contra la desconfianza y el miedo que se habían apoderado del escenario, mientras se trataba de poner en práctica el llamado “Combate a la Reacción Discriminatoria Post 9/11”.

De hecho, el primer acecho que ha tenido la humanidad en el segundo milenio se lo denominó Y2K, que era la forma abreviada de decir año 2000 en inglés. El polémico desafío que amenazaba los sistemas operativos de las computadoras por el cambio del milenio iba a tener consecuencias de todo tipo antes de haberse encontrado una solución. Estas tenían un radio que iba desde la aparición de cuentas millonarias en centros de alquiler de videos hasta el mal funcionamiento de centrales nucleares.

Cambios de toda naturaleza ha traído el nuevo milenio, las criptomonedas, los teléfonos inteligentes, la realidad virtual, Inteligencia Artificial, la biotecnología, los alimentos sin gluten, la impresión en 3D, los relojes inteligentes, los drones, los autos eléctricos e híbridos y auto-conducidos, y otros con menor mérito como los cigarros electrónicos (que nacen al calor de la posible extinción de los fumadores).

Revelaciones del Covid-19 o SARS-COV-2

Tal como podemos extraer del Índice Global de Seguridad en Salud (GHS, por sus siglas en inglés), que es la sistematización y calificación de los andamiajes de salubridad de los países del orbe en cuanto a su capacidad para atender una crisis pública, el mundo en cuanto sistema está decididamente rezagado respecto a los tiempos y las emergencias que le toca superar ante una amenaza como el SARS-CoV-2, que ni siquiera es el patógeno más letal al que la humanidad se ha enfrentado. De hecho, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, el VIH/SIDA sigue siendo la amenaza más grande que, a la fecha, ha dejado más de 32 millones de víctimas y a los científicos les tomó dos años identificarlo.

En este sentido, como apuntó el Director General de la OMS al declarar la pandemia mundial, los niveles de propagación y los niveles de inacción de los países son alarmantes, lo que revela que el sistema global de salud en general tiene un muy bajo rendimiento en términos de prevención, respuesta, adecuación, detección, y riesgos ambientales. El SARS-COV-2 lo ha probado y nos invita a preguntarnos sobre nuestra futura capacidad de acción ante un patógeno más letal.

Europa, Asia y Estados Unidos están soportando un duro ataque de este virus y, no obstante, la fotografía en América Latina parece estar más tranquila por lo pronto. La crisis tan solo está en evolución y día a día aumentan los pacientes sospechosos y confirmados, lo que respalda los hallazgos del GHS, que revela falencias importantes en todos los sistemas no solo de América Latina sino de todo el continente: mientras Estados Unidos es el que mejor desempeño tiene en el mundo luego del Reino Unido, la prueba empírica nos muestra que el acceso a reactivos, el costo de la salud pública, el desabastecimiento sistémico, la desinformación y el pánico, lo ponen en cuestionamiento.

No obstante que, por un lado, el nuevo milenio nos ha traído propuestas novedosas para incluir en el catálogo de Derechos Humanos de tercera y cuarta generación, así como las responsabilidades del hombre con los animales, la naturaleza y la Pachamama (Declaración de los derechos de la madre tierra), por otro lado, el miedo y la desconfianza han dado lugar a la discriminación irracional en diferentes contextos.

Es bajo esta situación única en el “mundo moderno”, es decir, cuando el patógeno denominado Covid-19 está en plena expansión a todas las latitudes del planeta, que la sociedad nuevamente desnuda su alma ante el miedo. Debido a que el llamado Coronavirus tiene su génesis en Wuhan, capital de la provincia china de Hubei, el fenómeno del estigma hacia las personas de rasgos orientales ha crecido exponencialmente, con más velocidad que la misma cepa vírica, caldo de discriminación que se cocina en el fuego de las teorías de conspiración más descabelladas.

En todas las latitudes, la gente de rasgos orientales (cuyas características son su capacidad de resiliencia, disciplina y entereza) ha reportado un nivel de xenofobia sin precedentes. Esto ha alcanzado a la mundialmente famosa cocina china y a los restaurantes que la venden, cuyos dueños han sufrido pérdidas millonarias por la estigmatización de todo aquello relacionado con la milenaria cultura china.

En Bolivia uno de los peores desempeños se han reflejado en la prensa internacional, puesto que han dado cuenta de un tipo de exclusión que no se veía desde los primeros años de la propagación del VIH-SIDA, armados de una costra de discriminación racializada que ha hecho momentum durante los episodios que siguieron a las elecciones pasadas del 20 de octubre, y que ha llevado a los ciudadanos de al menos cuatro de los nueve Departamentos (La Paz, Cochabamba, Oruro y Santa Cruz) a volcarse a las calles y a las puertas de los nosocomios que pretendían recibir a los infectados y sospechosos de portar el SARS-CoV-2, para impedirles la entrada, supuestamente atendiendo el derecho privilegiado de los enfermos que ya fueron internados en estos centros de salud.

Estas tristemente célebres reacciones emergen a partir del reconocimiento de un sistema sanitario destruido (por ejemplo, el Sistema Único de Salud, que era el seguro universal de salud ya no funciona) y sin capacidades reales para hacer frente a una pandemia global, lo que mezclado a niveles altos de racismo, discriminación, miedo y desinformación hacen un coctel perfecto para dar rienda suelta a la segregación de los enfermos que se tienen que confinar en infraestructuras improvisadas para no ser agredidos en los hospitales.

Es indudable que Bolivia se ha consolidado como un caso emblemático de la segregación y la discriminación que sufrieron las personas portadoras del Covid-19. Estos hechos se inscribirán en los anales de la historia contemporánea. Pero, por si no fuera suficientemente malo, en Bolivia también echaron mano de la corriente internacional de discriminación e histeria colectiva que no se tradujo tan solo en la desaparición del papel higiénico, como en Estados Unidos, sino en el sabotaje a los expendios de comida china llamados chifas y la repulsión hacia las personas que tienen rasgos orientales.

Cooperación y complementariedad

El Covid-19 no es la amenaza más letal a la que se ha enfrentado la humanidad pero si está poniendo a prueba el sistema sanitario mundial para administrar una pandemia y está demostrando que ningún país está del todo preparado para enfrentarla, ni siquiera los sistemas que se reportan primeros en las tablas de salubridad. Esto es una amenaza que expone sobre todo a los adultos mayores y a las personas con deficiencias inmunológicas severas.

La xenofobia se está expandiendo a una velocidad más rápida que el Covid-19. No se necesita tener la nacionalidad china, simplemente vender su comida o tener rasgos por algún ascendiente oriental es suficiente. En otros casos la discriminación viene del solo hecho de portar el virus.

Mientras el mundo avanza en sus investigaciones, la sociedad va condenando las reacciones discriminatorias y de xenofobia producto del miedo, la desinformación y la histeria generalizada. También está claro que la única forma de combatir la expansión de este virus es mediante el aislamiento temporal o la cuarentena voluntaria u obligatoria en zonas de posible expansión.

Al nivel de lavarse las manos, evitar concentraciones masivas o no salir si uno cree estar enfermo y guardar la distancia de personas infectadas, el mejor método para evitar la expansión es la cooperación, recomendada por expertos epidemiólogos. Quedarse en casa o imponerse un aislamiento preventivo, está naciendo espontáneamente en la sociedad como reacción postraumática a la histeria de primera mano que se apoderó de las calles en los inicios de su expansión.

Así también, los científicos han entendido que la complementariedad expresada en la ayuda mutua entre sistemas que evidencian debilidades y fortalezas diferentes en el mundo, será el único modo de poder superar eficaz y eficientemente esta pandemia. Así como los médicos italianos se están complementando de las experiencias chinas y cubanas, otros países también han tomado la misma decisión, puesto que si alguna lección a dejado esta crisis es que: ningún aparato sanitario en el mundo estaba listo, todos necesitan ayuda en diferentes campos, que se debe privilegiar la vida ante posiciones políticas y que de haber sido un patógeno más letal hoy estaríamos contando las bajas en millones.

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