Cerca de las cinco de la madrugada comienza la jornada frente a la Plaza Principal de Quillacollo. Los puestos de desayuno ya instalados ofertan una varidad de bocados, que van desde un api caliente con pastel hasta la conocida taza de café con leche acompañada de buñuelos. La propuesta es muy apetecida para los que madrugan, pues deben reponer fuerzas para iniciar la extensa jornada. Doña Luzmira, vendedora y responsable de un puesto, cuenta que la mañana es intensa, pues deben darse abasto para todos los que llegan a disfrutar de sus deliciosos desayunos. Entre sus clientes tiene a trabajadores de oficinas, choferes del transporte urbano y comerciantes. Tenemos que reservar algo para ellos, pues salen más tarde que el resto a servirse el primer alimento de la mañana. Las frituras reinan en la mañana de Quillacollo. Pasteles y buñuelos salen por cientos de los sartenes para los comensales. Algunas personas prefieren saice, puchero o tucumanas para desayunar.

Fuente: Opinion

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