Pálido, bastante delgado, con una sonda en la nariz, pero con una sonrisa y palabras de agradecimiento para el pueblo cruceño, así abandonó la clínica Incor, a las 11:40 de ayer, el cardenal Julio Terrazas. “A todo el pueblo de Bolivia gracias, gracias por tanto servicio”, fueron las pocas palabras que pronunció el líder religioso, de 79 años, mientras era conducido en una silla de ruedas hasta el vehículo que lo transportaría a su casa, en el barrio Petrolero Norte, donde será asistido por tres enfermeras y otras personas de su entorno.Terrazas dejó la clínica después de que el doctor Néstor Vaca Pereira le diera de alta, pero con la recomendación de que un equipo de enfermeras y médicos lo asistan en su domicilio, toda vez que su salud aún es delicada.“Él (cardenal) está consciente, animado y con ganas de irse a su domicilio. Un plantel de enfermeras lo va a asistir”, expresó el galeno.Sigue delicadoTerrazas fue internado en la clínica Incor el 20 de junio debido a una complicación renal y un cuadro de desnutrición y deshidratación. Por este motivo está siendo sometido a diálisis y es alimentado por sondas. Durante la visita del papa Francisco a Santa Cruz, Terrazas no pudo abandonar la clínica para atender al sumo pontífice, que se alojó en su casa, por ello, el papa lo visitó en su lecho de enfermo. Tampoco pudo asistir a la celebración de la misa papal, al pie del Cristo Redentor, pero eso sí, sacó fuerzas y pudo acudir al encuentro entre Francisco y los obispos en la parroquia La Santa Cruz.A pesar del alta médica, los especialistas han recomendado que Terrazas se someta a permanentes chequeos médicos, pues tiene diabetes, problemas cardíacos y renales

Fuente: El Deber

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