Javier Carrasco, más conocido como “Chivito”, es en la actualidad la joven promesa del humor chapaco. Está trascendiendo fronteras, más rápido incluso que los humoristas tradicionales, pues le acompaña el poder de las redes sociales, tanto que sus videos humorísticos suman miles de reproducciones.“Chivito” es el único hijo varón de Javier y Patricia. Desde que tiene uso de razón, recuerda que su padre siempre quiso inculcarle el oficio de humorista, además de los valores más importantes de la vida como la solidaridad, el amor al prójimo, a la naturaleza, la humildad y el tener una profesión formal para sostenerse.“Desde chiquito escuchaba contar chistes a mi papá, trataba de contarlos igual que él cuando estaba con mi grupo de amigos o con los primos. Trataba de hacer los mismos gestos. Mi papá siempre dice que contar un chiste es fácil, pero cómo lo cuentas es lo que le da el toque, además el cómo se pueda protagonizar a un personaje. Esto del humor creo que es algo que se hereda, en mi familia hay muy buenos, así que algo debí  sacar de ahí”, comenta.Relata que fue cuando tenía cinco años, que sintió por primera vez lo qué es subirse a un escenario para contar un chiste ante cientos de personas. La escena se dio cuando su papá en un evento, dijo que presentaría “a su gajito”, a lo que Chivito tuvo que subir y contar un chiste ante los presentes. Este momento lo marcó para siempre, uno por los aplausos y otro por ponerse en los zapatos de su mentor, quien encontró en el humor una forma más de sustento familiar.“Mi padre siempre ha querido que ande en esto del humor, yo lo acompañaba a contar chistes y después de esa vez, siempre a punto de despedirse me invitaba a subir. Primero fue un chiste, luego dos y así fui aprendiendo a estar ante un público”, relata. Sin embargo, asegura que la explosión, por así decirlo, se dio en la Noche del Humor Chapaco, hace unos dos años, cuando su padre lo invitó y la respuesta de la gente fue muy buena, tanto que los organizadores después lo tomaron en cuenta, ya como humorista independiente.Actualmente Chivito tiene 22 años, salió del colegio la Salle y estudia en la Universidad Católica Boliviana San Pablo, donde está a punto de defender su proyecto de grado para egresar de administración de empresas. El joven trata de generarse ingresos económicos propios mediante un emprendimiento de comidas junto a su amigo. Esto lo hace los días hábiles de semana, mientras que los fines de semana trabaja como relacionador público y animador de la disco Blue Parrot.En sus ratos libres, cuando no se encuentra realizando una de sus cápsulas de humor para las redes sociales o estudiando, le dedica tiempo a otra de sus pasiones como es el tocar guitarra y componer canciones. Además revela que le gusta dibujar y crear bocetos que dan cuenta de que cultiva este talento. Otra de sus facetas es la de “skater”, misma que practica los fines de semana, esto lo ha llevado a participar en concursos nacionales diversos.

Nuevos retos Si bien en el hecho de ser hijo de un famoso cómico chapaco le ha ayudado a abrirse puertas, ahora Chivito afronta nuevos retos. Entre ellos el de lograr tener originalidad mediante un estilo propio de hacer humor y el de traspasar las fronteras del humor, ya que al momento sus chistes contienen un gran componente tarijeño que a lo mejor se puede abrir a públicos de otras partes de Bolivia. De hecho, tiene fechas confirmadas en Sucre y en La Paz, donde ha logrado contratos para mostrar su arte humorístico.Con su página de Facebook Chivito siente que va alimentando su espacio propio, donde es evidente que ya no se lo conoce tanto como “el hijo de Chivo”, sino como un humorista nacional que a puro pulmón y con una gran inventiva se va ganando seguidores en todo el territorio. Algunas de sus cápsulas llegaron incluso a las 20 mil reproducciones.Pese a esto, él no se considera un youtuber de internet, y siempre trata de reinventarse, siendo su actual gancho el usar un filtro que agranda el color de sus ojos y agranda su boca, modificándole la voz hasta hacerla muy aguda, algo a lo que le está sacando mucho jugo, pues no hay quien no ría con sus ocurrencias. Sin embargo, revela que el próximo paso será dejar el filtro de video para mostrarse tal como es y complementar su talento humorístico con su don musical, creando canciones graciosas.“Yo no soy ningún Youtuber ni nada parecido, y tampoco quiero ser uno, no trato de imitar a nadie que también utilice o no el filtro de Snapchat, aunque la verdad que es bastante divertido usarlo. Soy un humorista y cantautor tarijeño y eso es lo que hago, contar chistes (muy diferente a hacer memes) y cantar lo que escribo. Al final de cuentas lo único que quiero lograr es sacar la mayor cantidad de sonrisas posibles,más allá de cualquier otra cosa, porque eso es lo que falta en este mundo, sonrisas”, dice Javier.Su popularidad es evidente, pero Chivito procura mantener los pies en la tierra y conoce los pros y los contras de esta condición, por lo que se toma las cosas con calma y lleva sus proyectos a un nivel profesional, haciendo de la humildad su característica. “No sé por qué hay la mala costumbre de que cuando alguien se hace conocido, la gente piensa que automáticamente es un creído o alzado. Tanto mi papá como yo somos unas personas humildes y sencillas, todas las personas siempre podrán contar con nosotros. Siempre mi papá me inculcó dar todo por los demás, así que voy a seguir saludando a quien me salude en la calle con normalidad, como cualquier chapaco amigable”, reflexiona.Un detalle que no se puede obviar en él es el color de sus ojos, pues uno es azul y el otro café claro. De niño según cuenta, algunos compañeros lo molestaban por ser así, pero con el tiempo comprendió que si bien esto causaba gracia, podía usarlo a su favor, con lo que aprendió a adelantarse a los avezados y generar él sus propias frases jocosas al respecto. “Me decían que era un ojo de vidrio o cosas así. Cuando tuve que sacar por primera vez un pasaporte, llegó una parte donde me debían tomar los datos del color de mis ojos, pero tardaron una hora en solucionar, pues no había una opción para mí  y como no había le pusieron la opción ojos claros. Una chica que tuve me decía, quisiera que los hombres me vean diferente y yo le dije: mamita tengo los ojos de distinto color, dónde más quieres que te vean diferente”, relata Chivito en medio de risas.Ahora que su padre está con una actividad menos intensa en cuanto a presentaciones como parte del dúo “Chivo y Hans” o “Hans y Chivo”, Chivito está teniendo más propuestas para actuar, algo que lo fortalece y le da una señal de que va por buen camino. Empero, sabe que fuera de Tarija aún hay todo un mundo que lo espera, con exigencias en distintos ámbitos, por lo que trata de ponerse a la altura y superarse, para consolidarse en el futuro como un artista importante y profesional.“Antes sentía una presión de que todos me decían que debo ser igual a papá –dice Chivito-, un capo del humor. Es una gran responsabilidad pero ahora que me pongo a pensar qué pasará el día que mi padre se vaya de esta tierra, siento que el legado no debe terminar ahí, y si bien antes veía esto casi como una obligación ahora me gusta y lo hago porque el humor debe seguir. Y si tengo un hijo hombre, lo llamaré Javier, y le dirán Chivito Carrasco, y le inculcaré todo lo que me enseñó su abuelo”, asegura.

Chivito Carrasco en la vida cotidiana

Es buen alumnoChivito trató siempre de destacarse en los estudios, por eso no tardó en elegir su profesión y esmerarse para lograr el título. En dos semanas estará defendiendo su examen de grado, y espera ponerse a trabajar una vez que cumpla su misión de ser administrador de empresas. Eso sí, sin dejar de lado los escenarios y sus videos.

No se mete en la políticaEl humor es también difícil ya que existen muchos chistes que se pueden tomar de cierta manera ante la situación marcada de dos bandos políticos en el país. Chivito siempre procura tener cuidado en este tema y prefiere no arriesgarse. Algo que le sorprende de Chivo y Hans, es la sutilidad con la que logran adentrarse en este territorio.

No todo es color de rosa La percepción general puede ser que un humorista toma las cosas a la ligera o no es serio, algo que según Chivito está muy lejos de la realidad, ya que tanto él como su padre, como cualquier otra persona, tienen sus momentos buenos y malos, esto más allá del personaje que interpretan estando en escenarios.

Fuente: www.elpaisonline.com

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