Con la celebración del bautizo de Jesús, que se recordó este domingo, concluyó la época navideña, espacio que se vivió desde el primer domingo de adviento que fue un periodo de espera al Señor en familia o de manera personal.

De esta manera definió este periodo el párroco del templo de Nuestra Señora de la Asunción, La Catedral, padre Juan Carlos Linares, quien recordó que una vez que nació Jesús, todos llegaron a verle en su pesebre sencillo y humilde dejándose ver por la gente pobre y los grandes sabios.

“Si hablamos acerca del bautismo, el Señor nos invita a ser parte de la vida de Jesús que se manifestó en el pesebre en primer lugar y hoy (ayer) justamente celebramos la fiesta del bautismo de Jesús para que todos seamos sus hijos, para alegrarnos la vida”, manifestó en la homilía de las 19:00 horas.

Con el bautismo que se realiza con agua, según el padre Linares, Dios limpia y se encuentra dispuesto a cuidar de las personas e invita a ser partícipes de esta limpieza para seguir adelante siguiendo la luz de Cristo como manifestó su madre María.

“Hermanos y hermanas con esta vela que es un signo de vida, no tengamos miedo de seguir la luz de Cristo, estamos a tiempo de hacer grandes cosas sencillas que el Padre quiere que hagamos para que haya siempre justicia, equidad, justicia social y la igualdad de los unos con los otros”, manifestó. Recordó que desde el momento que fuimos bautizados tenemos un compromiso delante de Dios y del prójimo, para que la fe recibida no se enfríe y a través de la oración que se haga su voluntad con la vida de las personas.

“Mañana (hoy), iniciamos un nuevo tiempo, el tiempo ordinario que es de esperanza y alegría reconociendo en nuestros prójimos aquellos que necesitan de nuestra ayuda”, refirió el párroco de La Catedral.

fuente:http://lapatriaenlinea.com

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