A pesar de que el Parque Nacional Tunari (PNT) fue creado por Ley Nacional en 1962 —hace 55 años— y declarado como un área Protegida, algunos municipios que se encuentran dentro del territorio sienten que esta categoría ha limitado su desarrollo.

En enero, el Ministerio de Medio Ambiente y Agua aprobó el Plan de Manejo Integral; sin embargo, de los 11 municipios que forman parte del área natural, cuatro se niegan a pertenecer a esta zona, desconocen y opinan que este plan es perjudicial para los comunarios.

Cocapata, Morochata, Independencia y Tapacarí pidieron al Ministerio de Medio Ambiente y Agua revisar los límites planteados para el PNT. “Hemos visto que afectaría en algunos proyectos, porque son comunidades que ya llevan años ahí, que necesitan viviendas”, señaló el alcalde de Cocapata, Darío Cabrera.

El presidente del Concejo Municipal de Morochata, Gabriel García, explicó que son cuatro los puntos por los que ellos se sienten perjudicados. “Con áreas protegidas, el proceso es burocrático, nos perjudica en la producción agrícola y pecuaria, que es limitada. Nuestras parcelas tienen que ser autorizadas por el Sernap para ver si son aptas para sembrar o producen erosión”, manifestó.

Los cuatro municipios abarcan el 38 por ciento del territorio.

“Cuando reclamaron en mayo, quedó pendiente la clasificación de su delimitación, porque en su momento les explicamos que eso se tiene que tratar al más alto nivel, en la Asamblea”, explicó el director del PNT, Carlos Espinoza.

En Morochata, 98 comunidades están dentro del parque. En Independencia y Cocapata, 20 y 25, respectivamente.

Las comunidades de estos municipios no conocen el plan de manejo integral y se negaron a formar parte del diagnóstico.

 

Ejecutan plan

En tanto, Espinoza señaló que con los otros siete municipios ya se inició la etapa de gestión de conservación de la biodiversidad.

“Hay muchos proyectos: proyectos de riego, de caminos, escuelas. Como en cualquier otro lugar, se tiene que ver la licencia ambiental, (para) que no genere malestar al medioambiente”, precisó.

Mientras que con comunidades como Laphia de Tiquipaya, Sipe Sipe, Vinto y Quillacollo se comenzó con la reforestación y el asesoramiento en proyectos de agua y manejo de biodiversidad, manifestó.

En la comunidad de Potrero, durante estos seis meses, se logró reforestar 15 hectáreas de las 400 que se quemaron hace dos años. Entre las especies más afectadas estuvo el aliso. Espinoza dijo que uno de los problemas es que los viveros no cuentan con especies nativas como ésta.

El dirigente del Sindicato Agrario de Potrero, Vidal Montaño, dijo que se impulsa poco a poco la restauración de la serranía.

Esta comunidad cuenta con otras plantas nativas como kewiñas y molles, pero además se caracteriza por tener plantas medicinales. “Tenemos lloque, por ejemplo, pero estamos reforestando ahora con plantas frutales, retamas, sauce. Estamos avanzando poco a poco”, mencionó.

Laphia es otro de los sectores que fue afectado por los incendios de 2016 y ahora se busca que se convierta en un modelo de forestación. Sin embargo, también apunta que tienen perjuicios al tiempo de obtener la licencia ambiental para la elaboración de pozos y la construcción de una escuela.

 

Comunidades autorregulan sus deberes ecológicos

En el Parque Nacional Tunari (PNT) hay más de 86 mil habitantes con los que, según el plan de manejo, se debe trabajar en educación ambiental y en estrategias de conservación y preservación de los bosques.

En Potrero, en el municipio de Quillacollo, hay 5.000 habitantes y su dirigente asegura que la comunidad tiene normas propias para cuidar el entorno natural.

“Donde están las especies son áreas prohibidas para sembrar, así cuidamos, hemos prohibido que se saquen”, explicó.

En tanto, en el municipio de Morochata, donde la mayoría de la población está en el límite interior del PNT, el concejal Gabriel García señaló que en su comunidad se hace descansar la tierra después de la cosecha y se foresta con especies nativas.

“Nuestros tatarabuelos nos han enseñado que hay que cuidar nuestra misma tierra, los bosques y los animales silvestres. Nosotros nos autosancionamos cuando se matan a los animales y, por ejemplo, está prohibido contaminar nuestros ríos que nos dan agua”, explicó.

 

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Vegetación Los bosques nativos del Parque Nacional Tunari son esenciales para la vida de las aves.
Daniel James

OPINIONES

CARLOS ESPINOZA, DIR. PNT

Ni nosotros como parque ni ellos pueden cambiar los límites, esto se tiene que tratar en otro nivel superior, la única instancia que lo puede determinar es una nueva ley.

El parque está lleno de comunidades que siembran, dónde tienen que sembrar, lo complejo fue que la ley de creación; no fue específica, es un poco ambigua.

Ahora se está trabajando de pleno con los otros siete municipios, conocen el plan y tienen la guía de preservación.

 

KAREN CÓRDOVA,

CIENTISTA AMBIENTAL

El PNT tiene gran importancia, porque en la zona alta, en sus picos montañosos nevados es donde se obtiene gran parte del agua. Es gracias a su bosque natural y exótico que el suelo no se erosiona. Es el hogar de un ave endémica, local y única a nivel mundial, la monterita, ave íntimamente relacionada con los bosques de kewiña. La razón de ser de este parque, en este lado, es que representa una zona de recarga acuífera para la región.

 

RIQUEZA NATURAL Y BIODIVERSIDAD

El PNT comprende 11 municipios de Cochabamba: Morochata, Cercado, Quillacollo, Sipe Sipe, Tiquipaya, Vinto, Colcapirhua, Sacaba, Colomi, Villa Tunari y Tapacarí.

En el PNT habitan 187 especies de aves y 331 de plantas forestales nativas y frutales. Entre las aves más representativas se encuentra la monterita (“Compsospiza garleppi”), una especie endémica de este lugar.

A esto se suma que 338 lagunas forman parte de esta zona, lo que la convierte en un área ecológica preponderante por su recarga acuífera.

Además se cuenta con 600 ríos y quebradas que benefician a las comunidades del sector, los municipios colindantes y las áreas de influencia.

Según el último estudio de 2016 para la elaboración del Plan de Manejo, se cuenta con 384 sindicatos agrarios.

Para la preservación de la fauna y flora, el plan definió 12 zonas de manejo diversificado de acuerdo a su población y ubicación: una zona de servidumbre ecológica, tres zonas de protección estricta, cinco de manejo integral, una turística arqueológica, una de campamento, y finalmente una de colindancia. El plazo para el desarrollo de este plan es de cinco años.

 

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Producción La ganadería y la agricultura son dos actividades que se realizan en el Parque Tunari.
Daniel James

Fuente: Los tiempos

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