Nuevos casos de desnutricin extrema de nios, incluso seguida de muerte, han generado interés y preocupacin en el pas. Tras el triste final de la nia Eva Quino, que falleci en marzo pasado de inanicin y una epilepsia no atendida en la ciudad de El Alto, ahora se han conocido los de Naomi, vctima de atroz abandono y desnutricin por parte de sus padres en Guanay, y el de una menor que falleci en el norte de Potos. 

A estos ejemplos debe aumentarse el de un nio que prefera vivir en una casa de perro, en una calle de El Alto,  comiendo mendrugos y sobras. El menor, de nombre Israel, dijo que otros chicos de un hogar lo abusaban. Sus padres murieron hace dos aos y él y su hermano terminaron en dos hospicios diferentes.

Estas historias de vida son las que las autoridades prefieren ocultar, no atender. El Gobierno se explaya dando una retahla de cifras de supuestas mejoras econmicas y sociales en el pas, al mismo tiempo que gasta millones de dlares en obras sin sentido ni clculos previos apropiados. 

Si una fraccin de lo que el Gobierno ordena gastar en teleféricos, trenes eléctricos, fbricas de azcar y palacios fuera destinada a inversin social y a tratar de paliar la situacin actual, se podran ver algunos éxitos.

Es correcto sealar que en Bolivia han bajado los ndices de desnutricin crnica, que son los que, sumados a la existencia de enfermedades no tratadas adecuadamente, causan la mortalidad infantil. Las cifras han bajado, pero siguen siendo las ms altas de la regin, por lo que el pas, que estaba a la cola en este sentido hace una década, sigue estndolo ahora. Las dems naciones han mejorado sus economas en los ltimos aos, y en general lo han hecho de una manera ms eficiente que la de Bolivia.

La mortalidad infantil en el pas implica, segn organismos internacionales, que unos 20.000 nios y nias mueren anualmente, por causas prevenibles, antes de cumplir cinco aos. Esa mortalidad se explica, como hemos dicho, en la combinacin de la desnutricin y del escaso acceso a salud. Son cifras escalofriantes. 

Las estadsticas sealan que cada da mueren unos 55 nios y nias en Bolivia por desnutricin y enfermedades prevenibles.

Si el Gobierno se mostrara ms proclive a trabajar de manera metdica y de largo plazo en estos asuntos en vez de procurar politizarlo todo y hacer constantes y falsas comparaciones con el pasado, sin duda se obtendran mejores resultados. 

Este debe ser un trabajo profesional, desprovisto de ideologismos y de largo plazo. Si otras naciones han mejorado su situacin, Bolivia también puede.

Fuente: Pagina Siete

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