La increble historia de la seora Ch que fue llevada en vida a una funeraria por su propia hija ha conmovido a toda la ciudad y posiblemente al pas. Y no es para menos, el episodio tiene todo para una historia surrealista, o del realismo mgico, y mucho que parece desamor.
 
La hija, el yerno y una hermana de la seora, que luego de ser reingresada en el nosocomio del que sali, han sido detenidos y todava guardan reclusin. La buena mujer ha fallecido y los medios y las redes sociales se han llenado de comentarios respecto al tema, muchos solidarios a la seora, otros fulminantemente condenatorios a sus parientes inmediatos y a la funeraria que recibi a la moribunda.
 
La molestia por un acto, que por lo menos a primera vista parece ser de un desapego a la progenitora que casi no tuviera parangn, es comprensible; es ms, es saludable que la sociedad todava crea que a los padres se les debe respeto, cario, afecto  y que se los debe cuidar hasta su ltimo suspiro.
 
Sin embargo, ms all de esas consideraciones morales y afectivas, quepa preguntarse si es que la hija y el yerno cometieron un delito que merezca su privacin de libertad, peor an que ésta sea una detencin preventiva, uno de los cnceres de nuestro sistema jurdico.
 
Vayamos por partes. Lo primero que se necesita para iniciar un juicio a una persona es que ésta haya cometido un delito o que por lo menos se sospeche que lo haya cometido, y que existan los elementos suficientes para suponer aquello.
 
Y toca preguntarse cul fue el delito que la hija y su esposo cometieron, y aunque por el disgusto alguien pudiera pensar que eso es casi un asesinato o un intento, las circunstancias pueden demostrar lo contrario. Es difcil encontrar un motivo que no sea el que el fiscal que atendi el caso, esgrimi tal vez en forma chapucera. 
 
La seora estaba en estado terminal e inconsciente;  si sus parientes hubieran querido matarla, lo hubieran podido hacer de una manera mucho ms eficiente. Estamos hablando de una persona que apenas poda respirar. La escena por dems srdida de llevar a una moribunda a una funeraria, el hecho que ésta sea recibida en la funeraria a la espera del fatal desenlace -reitero- puede causar la mayor de las indignaciones, pero no es ni un asesinato, ni el intento de uno.
 
Qué hacer si un pariente en estado de inconsciencia es desahuciado en un hospital? Puede el nosocomio permitir que sus parientes se lleven al “protodifunto? Hace diferencia en una persona inconsciente que se la lleve a uno u otro lugar? No se est condenando en este caso un aspecto meramente estético de la muerte o del trato a un moribundo? Cmo anda en nuestro pas la jurisdiccin para cuidar a personas que han perdido la conciencia? En qué medida toma su responsabilidad el Estado? Una ley que dice genéricamente que los hijos deben cuidar y asistir a sus padres no es suficiente.
 
Una situacin como ésta debe ser profundamente investigada. Aqu no hay mviles claros para la comisin de un delito, tampoco un momento de violencia. Mucho me temo que este es un trabajo que debe involucrar ms a psiclogos que a juristas.  No creo que se deba descartar a priori un caso de maltrato; sin embargo, también esto debe ser probado.
 
Mientras tanto, no sabemos si la seora en cuestin sufri algo debido a la infausta decisin tomada por sus parientes y a la estupidez del personal o de los dueos de la funeraria, lo que s sabemos es que cuatro personas estn siendo injustamente privadas de su libertad. 
 
La presuncin de inocencia debera obligar al sistema judicial a aplicar la detencin preventiva slo en casos excepcionales. En un caso como éste, en el que difcilmente se puede ver mviles de interés de ninguna ndole de parte de los acusados, su detencin es un enorme abuso.
 
Irnicamente, es posible que las verdaderas vctimas de esta triste historia sean la hija, la hermana, el yerno y el empleado de la funeraria.  

Agustn Echalar Ascarrunz es operador de turismo.

Fuente: Pagina Siete

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