Devastados, compungidos, secándose una lágrima a escondidas y sin poder disimular la voz quebrada al hacer las preguntas al final, pero también con el sentimiento de solidaridad despertado de un sopetón… así quedaron los asistentes en Cochabamba a la primera función del documental “Corazón de Dragón”, de Paolo Agazzi.

“De haber sabido que sería tan doloroso, les aseguro que nunca hubiera hecho esta película”, se confesó a su vez el director, mientras esperaba que reaccionara el público presente en el Centro de Documentación e Información de Bolivia (Cedib), donde tuvo lugar la presentación. La película será exhibida desde hoy en el Cine Center.

Sin embargo, según expresó el Director a la conclusión, él sólo espera dos cosas: que este documental ayude a los niños del país que sufren cáncer (las recaudaciones de las primeras jornadas irán en beneficio de estos pacientes) y que la gente entienda que el cáncer no es sinónimo de muerte, y casi siempre hay una esperanza.

El documental, filmado con todo el formato de una película, relata ocho historias de niños que hacen frente al cáncer y que además de la enfermedad deben enfrentar la pobreza extrema en la que viven sus familias y la precaria situación de los centros oncológicos para niños.

Las historias tienen como bastión el caso de Sebastián Ticona, un niño con un raro caso de cáncer en el corazón (tumor intracardíaco). Mientras su situación cambia la vida de toda su familia, él se entretiene en los ambientes del Hospital del Niño de La Paz construyendo animalitos de papel (origamis), uno de los cuales es un dragón rojo, que se queda con los médicos y que da el título a la obra.

Serán justamente estos origamis los que, puestos en las manos de cada uno de los ocho niños y animados mediante efectos digitales a medida que se desgranen las historias, darán al espectador una pequeña chispa de esperanza.

Durante la película, se van observando todas las vicisitudes y sacrificios que deben afrontar las familias por amor a sus parientes enfermos. Y aunque padres y hermanos digan que lo importante es el amor, tienen que reconocer lo difícil que es hacer frente a los costos de la enfermedad, sobre todo en lo referido a la compra de los medicamentos.

Según se concluyó al término de la charla, además de ayudar a estos niños, habrá que hacer presión para que se entienda esta situación como un caso de Estado. En Bolivia, sólo hay 800 niños con cáncer y puede que estadísticamente esto no parezca un tema de importancia, pero tras conocer las historias de cada una de las familias la percepción cambia.

Además, sólo hay tres centros oncológicos en el país: en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, y no cuentan con todos los equipos necesarios. Se espera la construcción de otro nuevo centro en El Alto y según comenta el director del Hospital del Niño en el documental este establecimiento contará a fin de año con la infraestructura que posibilitará hacer trasplantes de médula. Comienza a crecer la esperanza.

Un año de trabajo

Corazón de Dragón es un documental que llegó a 110 mil dólares, que fueron financiados por el Banco Mundial y el Ministerio de Culturas.

La producción tomó alrededor de un año, tiempo en el que el cineasta y todo su equipo de trabajo se toparon con diferentes dificultades.

Según cuenta Agazzi, tuvo que visitar la casa de uno de los niños en el último rincón de Potosí.

Sin embargo, dijo también, que poco a poco fue conociendo a los niños y sus familias, y encariñándose con ellos. Producir el documental fue compartir su dolor.

Fuente: Los Tiempos
agazzi

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