En Bolivia la mayoría sueña con emprender un negocio propio. Muchos persiguen una buena idea, la encuentran, deciden lanzarse a la piscina pero a medio camino se dan cuenta de que en la pileta hay bastante agua turbia y, para colmo de males, no encuentran quién les enseñe a nadar. A pesar de este panorama, algunos salen a flote, mientras que el resto simplemente se hunde. ¿Por qué ocurre esto?

Según coinciden los especialistas, el financiamiento es uno de los principales escollos que muchos emprendimientos no logran superar. Esto porque gran parte de los proyectos se financian con poco aporte de capital propio y bastante crédito bancario. Y esta combinación a la postre termina ahogando a las empresas que no pueden afrontar las elevadas tasas de interés y los limitados plazos con los que operan los bancos y las entidades microfinancieras.

En cambio, muchos proyectos podrían salir adelante si pudiesen financiarse a largo plazo y con periodos de gracia más amplios. De allí que constituya una buena iniciativa el reciente acuerdo suscrito entre la Bolsa Boliviana de Valores (BBV) y la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo (Cainco) para facilitar el acceso a los asociados de esta entidad cruceña al mercado de valores, ya que allí las pequeñas empresas pueden acceder a condiciones de financiamiento como las antes mencionadas, en tanto manejan dinero de largo plazo proveniente de los Fondos de Pensiones.

Fuente: La Razon

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