He buscado con denuedo si el encarcelado exdirector del Fondo Indígena, Marco Antonio Aramayo, robó dinero; no encontré nada por ahora. Sólo vi que está acusado de incumplimiento de deberes, contratos lesivos al Estado y conducta antieconómica. Me dirás, igual es gravísimo porque es sospechoso de haber facilitado el asalto al Fondo Indígena. Y te doy la Razón.

Pero, la información difundida demuestra que la exministra de Desarrollo Rural, Nemesia Achacollo, cometió los mismos o peores delitos que Aramayo; sin embargo, está libre.

Deduzco que bajaron el pulgar a Aramayo el día que reveló (9 de diciembre de 2015) que los dirigentes masistas  Juanita Ancieta y Rodolfo Machaca  pidieron  a nombre de Evo 300 mil bolivianos para la posesión del mismo Evo, el 21 de enero de 2015, en Tiwanaku.  Con ese dinero trasladaron masistas para que la ceremonia parezca masiva.

Este dato cultivó en el imaginario popular la sensación de que la corrupción entró a Palacio y tocó la figura presidencial. Por esos mismos días, el ejecutivo de la Central Agraria Túpac Katari Luribay, Abraham Paco, reveló que Evo les pidió guardar silencio sobre esta monumental corrupción. Es decir, el Presidente sabía, pero no hizo nada. Incumplió su deber de cuidar nuestro dinero.

Mi intención no es poner las manos al fuego por Aramayo, ni lo conozco, nomás que me indigna la injusticia y me llama la atención las incoherencias en la investigación.

Un video demuestra que Aramayo cumplió sus deberes porque ya en 2013 alertó que una “mafia” había tomado el Fondo Indígena, pero ni Achacollo ni los dirigentes masistas, que ahora promueven el Sí a la reelección, frenaron la corrupción.  Algo más, el abogado Héctor Castellón reveló que hay 12 actas del Directorio que certifican que Aramayo pidió auditorías y presentó un informe sobre la corrupción en el Fondo Indígena. ¿Por qué Achacollo no ordenó las auditorías? ¿Quién instruyó no hacerlas? ¿O actuó sola?

También acusan a Aramayo de contratos lesivos al Estado. Las pruebas publicadas reflejan que Aramayo denunció en detalle la corrupción cometida por “técnicos vivillos” en la elaboración de proyectos. ¿Quién nombró a esos técnicos? Los dirigentes de las organizaciones masistas. ¿Por qué no los investigaron y los juzgaron? Porque esos técnicos aportaban su “cariño” (diezmo-corrupción) a esas organizaciones, sencillo, lo confesó Juanita Ancieta.

Quien sí cometió ese delito, según dos resoluciones ministeriales, es Achacollo porque autorizó el desembolso de recursos para dos proyectos “fantasma”, que causó un daño económico al Estado de 1.879.516 bolivianos.

El Ministerio Público acusó de un tercer delito a Aramayo: conducta antieconómica. Éste demostró que ese delito fue cometido por los dirigentes masistas, Juanita Ancieta (bartolinas), Ever Choquehuanca (colonizadores), Rodolfo Machaca, Damián Condori (CSUTCB) y Melva Hurtado (CIDOB masista), cuando recibieron 20.000 bolivianos de aguinaldo, cada uno, pese a que las normas que regulan el Fondo Indígena lo prohíben. 

Ese mismo directorio, presidido por Achacollo, ordenó dotar a las organizaciones masistas cinco camionetas Toyota Hilux, “cero kilómetros 2014”, mediante la Resolución 001/2014, por un valor total de 1,5 millones de bolivianos. Esos autos habían sido comprados para controlar la ejecución de las obras. Las evidencias muestran que hacían campaña, menos fiscalización.

Ancieta, Choquehuanca y Machaca están libres y hacen campaña por el Sí a Evo. Melva Hurtado, que recibió además 22 millones de bolivianos en su cuenta personal, está a punto de recuperar su libertad. Y Nemesia ya saben cómo está.

Para graficar: vos, funcionario de segundo nivel, alertas -como Aramayo lo hizo- a tu jefe sobre corrupción en la oficina y tu jefe no hace nada, para lo peor el encarcelado eres vos y tu jefe, que incumplió su deber y entregó la llave del cofre para que roben el dinero, queda libre.  

El único “delito” que encuentro hasta aquí contra Aramayo es haber tenido estómago suficiente como para convivir con gente que causa náuseas.

Dadas las circunstancias y la crisis que abate a la justicia, estoy convencido que sólo conoceremos toda la verdad sobre la megacorrupción en el Fondo Indígena el día después del masismo.  

Por ello, en mi condición de ciudadano, pido al Estado, a las organizaciones de derechos humanos, a los legisladores con sentido de justicia cuidar la vida de Aramayo, testigo clave en este caso.

 

Andrés Gómez Vela es periodista.

fuente:http://www.paginasiete.bo

Deja un comentario