Según el investigador, Iván Medina, mediante su estudio evidenció que hasta el 2016 por día  se vertían 360.000 metros cúbicos de aguas residuales, tanto semitratadas como crudas.  El 50 por ciento  de la carga contaminante  es de los barrios y el restante porcentaje de las lagunas de oxidación.    “El río que nace desde la comunidad de Trancas y baja hasta que se une con el río Tolomosa, es un afluente de clase “D”, incluso la parte de debajo de la ciudad de Tarija no es ni de esa clase, es agua residual de baja carga-sostuvo- El principal contaminante son las heces fecales, los coliformes, que desencadenan enfermedades de orden hídrico. No se detectó contaminación de metales pesados ni plaguicidas, tampoco niveles de radioactividad”.Para el genetista, Álvaro Peñaloza, esta situación es de preocupación, pues como profesional manifestó que existen “grandes” posibilidades que la contaminación del agua incida en las malformaciones de los bebés.Explicó que un 90 por ciento son malformaciones congénitas, adquiridas durante el embarazo, y el restante 10 por ciento son malformaciones genéticas como tal. Por eso la preocupación del porcentaje mencionado primero.“Hay bebés que no tiene manos, piernas, bazos, presentan labio y  paladar hendido. Muchos casos nos llevan a pensar en la parte de alimentación, como productos contaminados-comentó Peñaloza- Pero no solo es en los humanos, sino también en los animales, me llegaron fotografías sobre ello. Lo ideal es hacer estudios, buscar un grupo de especialistas que nos ayuden a ver estos aspectos”.La directora del Centro de Atención Integral a Personas con Discapacidad (CAID), Lili Morales, explicó que el número de bebés con malformaciones y alteraciones genéticas creció. Una especialista vino a realizar una evaluación la pasada semana. También considera que el agua contaminada puede ser un factor. Pero coincide que es necesario realizar un estudio.Para el vicepresidente de la Sociedad Boliviana de Salud Pública, Walter Santa Cruz, como médicos vieron resultados inmediatos del agua contaminada. Pero es necesario analizar los efectos a largo plazo.Los resultados visualizados a la fecha, son las diarreas, que es la patología más común todos los años,  en temporadas son más agudas.  También está la salmonelosis, el brote de hepatitis A, los malos olores también generan asma, la cisticercosis y parasitosis, enteroparasitosis, ésta última común en los niños, que luego genera desnutrición infantil.      “En realidad en Tarija cuando se toca el tema de contaminación se habla de estudios, pero decenas de años que no se los hizo. Ninguna institución se hace cargo de eso. Pero viendo y oliendo ya es algo objetivo  y no subjetivo. Se necesita acciones rápidas”.

En 1994 el Guadalquivir tenía 2 Km de contaminación

Según el investigador, Iván Medina, en el año 1994 la contaminación del río Guadalquivir era solamente de dos kilómetros, específicamente a la altura del Complejo Deportivo García Agreda, por ahí desembocaban aguas residuales de los barrios de la ciudad de Tarija. Pero con el crecimiento poblacional se aumentó. Actualmente, el agua de ese afluente es de clase D, de uso limitado, solo para industria, pero no de contacto.

Fuente: www.elpaisonline.com

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