Ivar Vargas (38), natural de Tarija, salió de su casa la noche del jueves en su vagoneta para trabajar unas horas como taxista. A las 22:50 se comunicó con su esposa, Andrea Pérez, y le dijo que estaba por retornar, pero eso no sucedió. 

“Lo llamé varias veces y su teléfono estaba apagado. A las 4:00, una voz de hombre, que no era la de mi esposo, contestó pero solo dijo ‘hola’; se escuchaba bulla y me colgó”, relató la esposa de Vargas, quien fue encontrado con un disparo en la cabeza en inmediaciones del barrio Jardines del Sur. Los autores del crimen además se llevaron su vagoneta tipo taxi y luego la abandonaron por inmediaciones de la Ciudad de la Alegría, con dos orificios de bala en la puerta del conductor. 

Un vecino de la zona vio el cuerpo y dio aviso a la Policía en horas de la mañana. El coronel Óscar Gutiérrez, de la Felcc, indicó que la víctima presentaba una herida de proyectil de arma de fuego con orificio de entrada por el parietal derecho y de salida por la misma zona del lado contrario. 

La autopsia también reveló que presentaba algunos golpes en la cara y raspones en las rodillas. 

A su vez, el fiscal Carlos Candia manifestó que al parecer el cuerpo fue arrastrado desde la orilla del camino, unos cinco metros dentro del monte. En el lugar del crimen se encontró un cuaderno de apuntes y una fotocopia de documentos legales. Su esposa contó que Vargas se iba a graduar de abogado este fin de año y que hace un mes salía a trabajar como taxista por las noches en el vehículo de un familiar. Sin embargo, la vagoneta no tenía letrero de taxi.

Deudas e hipoteca
El fiscal Candia señaló que anoche en su declaración, al ser consultada sobre las cifras anotadas en el cuaderno hallado en la escena del crimen, la esposa dijo que tuvieron deudas, pero que las pagaron hipotecando su casa.

Fuente: El Deber

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