El Gobierno y la oposición de Venezuela celebraban, hasta el cierre de la presente edición, en Santo Domingo la segunda jornada de una nueva ronda de diálogo, en la que discuten sobre la posibilidad de acordar condiciones para las elecciones presidenciales.

El presidente Nicolás Maduro, quien se dijo dispuesto a dar garantías plenas para esos comicios, aseguró que su delegación presentó  una propuesta avanzada, creíble.  


Espero que las deliberaciones de la mesa de diálogo (...) tengan resultados verificables y prontos, dijo durante una reunión del ALBA en Caracas.  


Sin embargo, el diputado opositor Enrique Márquez, uno de los principales enviados de la Mesa de la Unidad Demcorática (MUD), afirmó que el proceso va lento, sin mayor avance.  


El oficialismo está representado por Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación, y su hermana Delcy, presidenta de la Asamblea Constituyente oficialista; en tanto por la oposición, además de Márquez, figuran los diputados Julio Borges y Luis Florido.


Los enviados de Maduro y de la MUD se reunieron el jueves por la noche para dar inicio a esta ronda, la tercera en el marco del diálogo.


La principal exigencia de la MUD son garantías de transparencia para las presidenciales, previstas para fin de año y en las que Maduro, según sus colaboradores, buscará la reelección.


Analistas creen que, a través de la todopoderosa Constituyente, el Gobierno adelantará los comicios para aprovechar la crisis de credibilidad y división que atraviesa la MUD.


Venezuela es un hervidero: se multiplican las protestas por comida y los saqueos se dan  constantemente.


 


EL EPISCOPADO PIDE CAMBIOS


La Conferencia Episcopal venezolana (CEV) pidió ayer cambios en las condiciones en las que se establecieron los diálogos entre el Gobierno y la oposición.


El diálogo y la negociación entre Gobierno y representantes de la Oposición son inobjetables y necesarios. Sin embargo, deben darse en condiciones distintas de las que hasta ahora se han establecido, defendió la CEV en un comunicado.


En el texto, que recoge las inquietudes de los obispos venezolanos tras su CIX asamblea ordinaria plenaria, defienden que es indispensable el reconocimiento y respeto institucional, ya que toda negociación ha de fundamentarse en la integridad de los negociadores, en objetivos claros y en una agenda preestablecida y conocida.

Fuente: Los Tiempos

Fuente: La Prensa

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