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Google quiere lanzar una Operadora Móvil Virtual con cobertura internacional que no cobre más por usar el teléfono desde el extranjero. / Shutterstock

Google vuelve a tener otra gran idea entre manos. Cuando la compañía de Mountain View fija sus ojos en un sector, rompe las reglas del juego y lo revoluciona por completo.

Ya lo hizo con los wearables cuando desarrolló sus Google Glass –a pesar de que últimamentehan caído en el olvido–, ha cambiado la forma de entender la medicina gracias a sus aplicaciones de e-Salud, tiene en vilo al sector automovilístico desde que admitió estar desarrollando un coche autónomo que no necesita conductor y prepara el asalto de Android a los automóviles…

Ahora vuelve a fijar su objetivo sobre un segmento, el de la telefonía móvil, que ya revolucionó en 2007 cuando creó su propio sistema operativo móvil (Android) y cuando un par de años más tarde comenzó a fabricar sus propios dispositivos.

Hasta ahora Google no había querido entrar en competencia directa con las compañías proveedoras de servicios de telefonía móvil. Quizá se había mantenido al margen por ser, en la mayoría de los casos, también las que proporcionan acceso a Internet. Por eso guarda con ellas una relación que podría calificarse, hasta el momento, como de “frío respeto”.

Pero esto puede cambiar, ya que el próximo gran proyecto de Google es convertirse en Operadora Móvil Virtual (OMV) y hacerlo a lo grande. De hecho, lo que Google está empezando a montar es una compañía de telefonía móvil de alcance global, que no estaría adscrita a ningún país, y con la que los usuarios podrían realizar llamadas de teléfono desde el móvil y navegar por Internet de manera sencilla incluso cuando estuvieran en el extranjero, sin coste adicional.

Esto quiere decir que se eliminarían sobrecostes como el criticado roaming (la cantidad extra que los usuarios debemos abonar en la factura de telefonía cuando utilizamos nuestro móvil en el extranjero, tanto para realizar como para recibir llamadas o conectarnos a Internet) ya que no se estaría usando una operadora “extranjera” sino que sería la misma operadora, nos encontrásemos en el lugar que nos encontrásemos, la que proporciona la conexión: la creada por Google.

El servicio puede ser una realidad en los próximos meses. Para montarlo, en esta ocasión Google no quiere realizar un gasto desorbitado en el proyecto y crear su propia infraestructura. Por eso ha decidido convertirse en un operador virtual y “alquilar” las redes de telecomunicaciones a otras compañías de telefonía con estructura propia. Es algo común en el sector, y en España es como trabajan operadoras virtuales como PepePhone, Simyo o MasMóvil, por ejemplo.

Google mantiene conversaciones “muy avanzadas” con la operadora de telefonía Three para poder ofrecer a los usuarios de Estados Unidos la posibilidad de navegar y llamar por Internet a través de sus teléfonos móviles sin coste extra.

Lo que quiere la compañía es que en los periodos vacacionales no se produzca una caída de los datos consumidos en Internet por los usuarios que salen fuera de sus países. Así, si les ofrece Internet y llamadas sin un coste adicional, seguirán consumiendo la misma cantidad de datos o incluso más. Los usuarios seguirían pagando lo mismo por sus servicios, los utilizasen donde los utilizasen, ya sea en su país o en el extranjero.

En un principio, el servicio de Google empezaría a prestarse sólo para usuarios en Estados Unidos, pero se iría ampliando la cobertura a otros territorios. La compañía de Mountain Viewrealizaría acuerdos con operadoras locales para poder utilizar sus infraestructuras en cada país, pero operaría como una única compañía virtual en todo el planeta.

Esto supondría un cambio radical en la estrategia del sector de las telecomunicaciones. Los principales operadores de todo el mundo cobran a sus usuarios tarifas muy elevadas por utilizar sus servicios fuera de su país. La Unión Europea ha tratado de eliminar estos sobrecostes en varias ocasiones, pero la oposición de las grandes compañías ha ido diluyendo los plazos y retrasando los recortes.

Se espera que, según los planes de la UE, el ‘roaming’ dentro de Europa desaparezca en 2016, pero quizá sea la entrada en liza de un jugador como Google lo que precipite un cambio de escenario y consiga que por fin llamar y usar el móvil en otro país cueste lo mismo que hacerlo en el propio.

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