En un momento en que se realizan grandes inversiones en infraestructura deportiva para los Juegos Suramericanos 2018 basta con recorrer algunos escenarios desde grandes hasta medianos en los barrios y las escuelas para constatar que muchos de estos espacios no se usan a plenitud o tienen algún defecto.

La inversión para los Juegos supera los 400 millones de bolivianos, 210 por parte de la Alcaldía y 234 del Gobierno.

Uno de esos casos es el velódromo, ubicado en la zona de La Chimba a lado del parque acuático. Se construyó para los Juegos Bolivarianos en 1993, pero la obra quedó a medio construir y con observaciones estructurales.

Hoy en día, cerca de una docena de ciclistas usa la pista, pero no está en condiciones para hacer prácticas. “Entrenan en lo que pueden (…) para nosotros está en uso de hospedaje, hay cuartos y camas, pero nada de eso es óptimo”, explicó el director del Servicio Departamental de Deporte (Sedede), Javier Villalobos. El espacio no está actualmente bajo tuición de ninguna institución pública.

Si bien el préstamo del espacio se coordina con el Sedede, la infraestructura está en manos de la Gobernación y el terreno es del municipio.

Un ejemplo de infraestructuras es la piscina semiolímpica de la Unidad Educativa 6 de Agosto, en la zona sur, frente a la Costanera Sur. Se inauguró en diciembre de 2014 y, desde ese momento, sólo se usó como depósito. Los vidrios raibanizados que recubren el lugar también están rotos.

Además, el interior está dañado por grafitis, tierra acumulada, algunas gradas y la escalera de la fosa están rotas. “Los calderos ya no funcionan y las paredes se han enmohecido”, explicó el profesor de biología y exdirector Ermenegildo Rioja.

La portera añadió que hace un mes se hizo una limpieza general por la gran cantidad de basura, heces de animales y otros desechos acumulados. Aún queda en duda si es funcional.

Entretanto, la Asociación de Natación utiliza la piscina Alfredo Marquina en el estadio, que, además de no ser olímpica, ha quedado pequeña para los nadadores cochabambinos. “Las infraestructuras siempre van a faltar”, manifestó Villalobos.

Otro escollo para los deportistas es la administración de los campos deportivos. Hace poco, la Liga de Fútbol Cala Cala pidió que le devuelvan el campo deportivo donde practicaba, después de que se revirtió el comodato y los alumnos quedaran sin este recinto. El jefe de Desarrollo Deportivo del municipio, Dusan Balderrama, aseveró que las ligas barriales usan la cancha y está en total funcionamiento y acceso para los vecinos.

Canchas deportivas

En el municipio sólo hay 11 escuelas municipales que funcionan desde junio en las canchas deportivas. Sin embargo, otras como la de Queru Queru son administradas y alquiladas por escuelas privadas y el costo de ingreso varía entre 100 y 200 bolivianos. Sólo en la zona noreste hay más de 14 escenarios cuyo acceso es complicado para los vecinos.

“En el barrio hay la escuela privada, pero es difícil que los niños entren porque son caras”, señaló Soledad, madre de familia que vive en la avenida Circunvalación. Balderrama anunció que para 2018 se planifica llegar con 18 con nuevas disciplinas.

 

Otra obra- El velódromo Edgar Cueto fue construido para los Juegos Bolivarianos. Ahora se emplaza uno nuevo para los Suramericanos de 2018.

 

DATOS

Refacción. En 2016, se calculó que la refacción del velódromo en el Parque Mariscal Santa Cruz costaría 45 millones de bolivianos, sin embargo, su intervención aún no se realiza.

Complejo de ráquetbol. El complejo de ráquetbol del municipio de Quillacollo demandó una inversión que bordea los 8 millones de bolivianos y está a punto de abrirse al público, según un informe de la Alcaldía.

 

SIN LEY DEL DEPORTE

El municipio de Quillacollo cuenta actualmente con un coliseo municipal de gran envergadura, un complejo de ráquetbol y el polideportivo más grande del país, entre otros espacios; sin embargo, aún no cuenta con una Ley Municipal del Deporte para regular su uso.

El responsable de Deportes del municipio, Marco Zubieta, explicó que, en el caso de la cancha de ráquetbol, la construcción ha finalizado, pero no se hizo la entrega oficial, por lo que la Alcaldía aún no puede emplearla.

“Faltan detalles menores, obras complementarias que se van a acabar con la UPRE”, dijo.

Añadió que mientras no se cuente con una Ley del Deporte los campos del municipio se prestan de forma gratuita. Sin embargo, no se manejan las tarifas del Ministerio de Deporte, que sí cobra por el uso del polideportivo.

“Ya se está revisando la norma, por ejemplo, con el Complejo Manaco, que se va a inaugurar los siguientes días, se va a planificar el uso para préstamo con la ley”, precisó.

En el caso de las canchas, se cuenta con un portero que, previa presentación de la solicitud de uso a la Alcaldía, permite el ingreso de los jugadores a los escenarios deportivos.

Fuente: Los tiempos

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