Se trata de uno de los diplomáticos más destacados del mapa político boliviano. 

El excanciller Gustavo Fernández llegó el pasado miércoles a Cochabamba para hacer un balance de la política y la economía latinoamericana en la Reunión de Rectores que se realizó en la Universidad Privada Boliviana (UPB).  Los Tiempos entrevistó al destacado diplomático sobre temas de política exterior, la situación de América Latina en el mundo, la posición de Bolivia en el contexto internacional, la demanda marítima y otros temas de la agenda política.


 


¿Cuál es la situación de Latinoamérica en el contexto internacional?


Es un momento de reconstrucción del sistema internacional y es un momento en que América Latina debe buscar su espacio en ese nuevo sistema económico y político.


En la perspectiva global, América Latina tiene una situación especial y la disponibilidad de sus recursos naturales, son un activo importante en el mundo del futuro; el acceso al agua, recursos naturales, alimentos y esta articulación de la economía de recursos  naturales con el conocimiento es importante.


 


¿Qué papel juega Bolivia en este contexto?


Bolivia tiene una perspectiva interesante, el dato que solemos olvidar es que también nos transformamos en los últimos años, no sólo por la emergencia de este gobierno o del llamado proceso de cambio, sino que es una transformación  estructural que tiene casi medio siglo, y que finalmente comenzó a tomar forma concreta. Este país puede hablar de que tiene una forma económica vital en el oriente que hace 30 años no existía. Santa Cruz no existía ni como ciudad, ni como potencia económica, agrícola, política y hoy es un dato central. El Alto tampoco existía hace 30 años, y hoy es una ciudad dinámica y de poder político.


 


¿Qué desafíos tiene la política exterior boliviana?


El tema del mar es fundamental, pero la dinámica del relacionamiento económico nos plantea otros temas, tan importantes como el mar. Por ejemplo, la gravitación de esta sociedad boliviana en el Pacífico. La Paz es la capital del Pacífico centro, del norte de Chile y del sur del Perú, es el centro metropolitano más importante de esa región. Ahora, ¿cómo se interpreta eso en política internacional?  Es un desafío que tenemos. Y en el otro lado la proyección de Santa Cruz y su vinculación con la Cuenca del Plata, Argentina y Brasil, ese es otro mundo que se está abriendo,  entonces, ¿qué desafíos tenemos ahí? Esas son las grandes preguntas que tiene la política exterior boliviana en el siglo XXI.


Ahora, la política exterior se atendió y se atiende y esto ocurre en todos los países por la demanda de la coyuntura. No tenemos todavía una doctrina de política internacional de largo plazo y no podemos decir que eso es sólo de este gobierno, sino del país como tal.


 


¿Cuánto hemos avanzado en el tema marítimo?


Creo que el resultado más importante de la demanda de Bolivia en La Haya ya se produjo: el fallo del tribunal sobre el recurso de incompetencia de Chile es muy importante, porque quebró de raíz la doctrina de la política internacional de Chile en relación a Bolivia, de que no había temas pendientes y de que todos los temas quedaron resueltos en el tratado de 1904.


El fallo del tribunal sobre el recurso de incompetencia dice dos cosas; primero, señala terminantemente que sí existe un problema, una controversia entre Bolivia y Chile. Y segundo, esa controversia no fue resuelta por el Tratado de 1904, sino que fue creada por el tratado, porque es por ello que Bolivia no tiene acceso soberano al mar y el tema de fondo es el acceso soberano.


Ahora, la culminación del proceso práctico, operativo sobre la obligación de negociar o no de Chile eso es lo que falta conocer.


Pero lo que a mí me queda con claridad es que el fallo dirá, como lo manda la práctica  y doctrina internacional, que las controversias se resuelven pacíficamente por la vía de la negociación.


Entonces, si (la CIJ) ya declaró que existe una controversia, la conclusión lógica de ese razonamiento es que esa controversia debe resolverse por negociaciones entre Bolivia y Chile.


Ahora, la pregunta es si (la CIJ) dirá o no si Chile tiene la obligación de negociar o si ambos países tienen la obligación de negociar.


Por eso, yo no espero muchas más cosas del fallo del tribunal, ya ocurrió lo que tenía que ocurrir y eso es lo más importante desde ese punto de vista.


 


¿Entonces qué viene?


Ahora, hay que prepararse para la negociación y eso implica muchas cosas, implica una cuantificación apropiada de los objetivos, recursos y medios para llegar ahí, qué acceso soberano queremos, para comenzar. Veremos si esto se puede hacer en un momento de transición política que ya se está viviendo y que se va a endurecer más.


 


¿Cuán importante es ganar la guerra comunicacional?


No es sólo guerra comunicacional, es algo más importante que eso. En decisiones políticas y actos políticos, la solidaridad histórica de la comunidad internacional con la demanda boliviana existió siempre, porque se supo siempre que el enclaustramiento de Bolivia era una injusticia y era un acto de imposición violenta.


El tema va más allá de la vocería, más allá del Gobierno, tiene que ser una política de Estado, no de gobierno porque incluye el relacionamiento con países que tienen distintas posiciones. Si se ideologiza la relación y se hace diplomacia sólo con sus amigos ideológicos, se está limitando el espacio.


 


¿Hay que desideologizar las relaciones internacionales?


Desde luego, porque es interés nacional de largo plazo, no son coyunturas ideológicas, si reducen la solidaridad a la amistad ideológica la reducen a un espacio pequeño y eso no debe hacerse.


 


EEUU desclasificó los archivos sobre la propuesta de Pinochet.


Esa propuesta de Chile era conocida, no tiene nada nuevo.


 


¿El fallo podría coincidir con las presidenciales?


El Gobierno no pone los plazos, los pone la Corte. Si coincide será porque el tribunal lo ha hecho, no porque el Gobierno lo ha puesto.


 




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Gustavo Fernández SaavedraNelson Peredo  





 


FICHA PERSONAL


Gustavo Fernández Saavedra


Excanciller y exministro de Estado


EDAD: 77 años


Lugar de nacimiento: Cochabamba


Trayectoria:


Fue embajador en Brasil, cónsul general en Chile, ministro de la Presidencia entre 1989 y 1993, canciller en tres ocasiones y candidato a la Vicepresidencia en 1989.


     




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El excanciller Gustavo Fernández en Cochabamba, el miércoles.Nelson Peredo  






    FRASES


    "No tenemos todavía una doctrina de política internacional de largo plazo y no podemos decir que eso es solo de este gobierno, sino del país como tal."

 


    "El resultado más importante de la demanda de Bolivia en La Haya ya se produjo: el fallo del tribunal sobre el recurso de incompetencia de Chile."


     


    "Imponer  la reelección forzando las reglas de la CPE tiene un costo social y político."


 


 

No creo que la relación Bolivia-EEUU cambie

Un tema central en la política exterior de Bolivia es su eléctrica relación con Estados Unidos (EEUU).


La Paz y Washington están  sin embajadores desde 2008, cuando Evo Morales expulsó a Philip Glodberg y la Casa Blanca a Gustavo Guzmán.


El excanciller  Gustavo Fernández  no cree que haya razón para que esta realidad cambie. Las relaciones con el país del norte siempre han sido muy ásperas, no creo que haya razón para que cambien, dijo.


El último episodio de la crisis diplomática entre ambos países fue por las acusaciones del presidente Evo Morales al encargado de Negocios de EEUU, Peter Brennan. Ha habido expresiones mucho más duras a lo largo de estos años que no creo que vayan a cambiar, es una de las pautas de la actualidad, de este Gobierno.


 


 




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El diplomático durante una exposición. Nelson Peredo  

El MAS debe calibrar bien el costo y el riesgo de la reelección de Morales

Antes de responder la pregunta más polémica de la coyuntura política, Fernández aclaró: Yo estoy inactivo en política, y siguió con su tono claro y siempre lúcido: pero como observador puedo decir que el Gobierno y la oposición tienen dos desafíos serios.


El Gobierno tiene que calibrar bien el costo y el riesgo de la reelección del presidente Evo Morales. Imponer  la reelección forzando las reglas de la Constitución Política del Estado tiene un costo social y político. Tiene que medir el Gobierno si efectivamente la sociedad va a asumir positivamente esa manera de imponer una línea. Tiene un costo. Ya quedó expresado en las derrotas electorales del Gobierno en las (alcaldías de) capitales del país, en el referendo, hay varios antecedentes. No sé cómo habrá evolucionado el ánimo de la gente de entonces a ahora. ¿Cambio? No sé, pero tiene un costo, dijo.


Aseguró que el segundo (desafío) es que si vale la pena correr el riesgo de esa acción para eventualmente perder esa elección.


Señaló que la oposición tiene el desafío de ir más allá de la demanda de impedir la reelección del presidente Morales, para plantear a la sociedad qué es lo piensa del futuro de la economía y de la sociedad boliviana, cuál es su planteamiento más allá de que el Presidente no se reelija.

Se preguntó  cuándo la oposición va a dejar de ser un foco de reclamación para convertirse en una opción política con una propuesta concreta.

Fuente: La Prensa

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