Para elaborar un programa econmico alternativo al del MAS hay que comenzar por evaluar este ltimo. A partir de anlisis presentados anteriormente en esta columna se puede sintetizar lo que sigue.

El programa econmico del MAS, actualmente en ejecucin, tiene como objetivo hacer una transicin entre el capitalismo “ya senil y el socialismo, donde los “medios de produccin sern de todos. En la transicin, el Estado “controlado por las clases mayoritarias asume actividades productivas, empezando por las que generan mayores excedentes econmicos, y trata de destinar estos excedentes a industrializar al pas a través de empresas pblicas.

Un primer error es plantear como objetivo histrico que los medios de produccin sean de todos: la experiencia ya ha demostrado que las economas donde todos los medios de produccin llegaron a ser propiedad del Estado finalmente se estancaron. Y empezaron a progresar solamente en la medida en que regresaron a la economa de mercado: “para asignar recursos es necesario usar los mercados, no existe un sustituto efectivo que sea conocido fue la conclusin a que llegaron.

Un segundo error vinculado con el anterior- es creer que, en lo que se refiere a actividades productivas y comerciales, polticos en funcin de gobierno pueden decidir mejor que cientos de miles de empresarios que viven de invertir sus ahorros y su patrimonio. Error an ms grave por el hecho de que un enfoque similar ya nos llev a una crisis por la que slo en 2006, con una nueva alza de los precios de las materias primas  pudimos recuperar el ingreso por habitante de 1978. 28 aos!  En el mismo perodo Corea del Sur, cuyo ingreso por habitante en 1970 era similar al nuestro, multiplic este indicador por cinco y se desarroll.

Estos errores de enfoque hacen que actualmente, lejos estar superando el capitalismo, hayamos retrocedido a instituciones medievales como 1) la prebenda: se multiplica los cargos pblicos para asignar sus beneficios en funcin de lealtad, no de capacidad; 2) el clientelismo: se evade los mecanismos configurados para preservar el bien comn a fin de favorecer a gremios y empresarios “amigos, y 3), en general, el patrimonialismo o uso de los bienes pblicos para fines privados: por ejemplo, el Presidente invade competencias exclusivas de los gobiernos subnacionales -usando para ello abundantes recursos del nivel central- a fin de  mantenerse permanentemente en campaa y seguir disfrutando de los privilegios que el cargo conlleva.

Todo esto se denomina contemporneamente corrupcin pero, ms all de las implicaciones éticas que pudiera tener este comportamiento, debido a la inadecuada asignacin de recursos que tales instituciones implican para el pas los costos exceden con mucho a los beneficios. El gasto inadecuado se prolongar gracias a la capacidad de endeudamiento externo que an resta y cuanto ms nos endeuden peor ser la crisis econmica que inevitablemente se da con tales errores de asignacin.

La alternativa es, segn lo demuestra la abundante experiencia internacional contempornea, aprovechar la globalizacin para industrializarnos con desarrollo de tecnologa y creciente empleo de calidad a través de empresas privadas. Para ello no funcionan ni estatismo ni neoliberalismo: se requiere de un Estado conductor que canalice las ilimitadas capacidades privadas para beneficio de todos. Pero obviamente la primera condicin es que este Estado esté por encima de los intereses particulares e individuales.

Ya he propuesto varios lineamientos para construir un Estado as pero lo esencial no es  solamente llegar a consensos al respecto, sino contar con un partido de nuevo cuo que los haga realidad, que acabe con la corrupcin: samuris que estén decididos a renunciar a los privilegios tradicionales de quienes llegan al gobierno, a controlarse entre ellos y a castigar ejemplarmente las contravenciones. En palabras del presidente Kuan Yew Lee que encabez el partido que hizo posible el Singapur actual- “si quieres evitar la corrupcin debes estar listo para enviar a la crcel a tus amigos y familiares.

Ivn Finot, es MSc. en Economa, especialista en desarrollo.

Fuente: Pagina Siete

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