El servicio de salud pblica en Bolivia es deficiente, indolente y caro. Eso lo sabamos y vivamos prcticamente resignados.
 
Sin embargo, hace ms de una semana se ha descubierto a una red de funcionarios de salud, entre ellos médicos, que traficaban con los servicios de la Caja Nacional de Salud (CNS), concretamente en el Hospital Obrero de La Paz.
 
Esta red utilizaba, desde hace ms de cinco aos, los reactivos, equipos y personal del Hospital Obrero para hacer anlisis de laboratorio para pacientes de sus clnicas privadas. Mientras la red operaba, los asegurados de la Caja, que se cuentan entre los peor atendidos del sistema pblico, esperaban por los resultados de sus exmenes  hasta nueve meses.
 
Puede que algunos pacientes hayan muerto esperando sus anlisis o que el mal haya estado tan avanzado que haba poco por hacer.
 
La Fiscala ha sealado que se han hecho al menos 18.000 pruebas para privados con los recursos pblicos y, con  base en ese dato, ha calculado un dao econmico de tres millones de dlares anuales, lo que quiere decir que el hurto llega a 15 millones de dlares. 
 
No se puede entender semejante grado de indolencia. La corrupcin en cualquier mbito es execrable, pero en la salud es absolutamente incomprensible y dolorosa. En este caso, se antepone el interés privado por encima de la vida de las personas.
 
Los principales sospechosos han sido enviados a prisin ante la ola de indignacin pblica y las autoridades han instruido que se haga auditoras en 195 centros de salud para detectar si no se estaban cometiendo este tipo de irregularidades.
 
Y, como los médicos son un gremio bien organizado, ya han cumplido un paro el viernes pasado para expresar su solidaridad con los acusados. Qué clase de dirigentes son los que convocan un paro para apoyar la corrupcin?
 
Nadie discute que hay médicos destacados, bien preparados y solidarios, pero también es cierto que otro tanto es indolente y est interesado nicamente en el lucro. Si nos disponemos a contar historias particulares, encontraremos a pacientes convertidos en vctimas de médicos que les inventan enfermedades, que les hacen diagnsticos errados o, sencillamente, que desconocen lo que es la calidez.
 
Otra es la historia cuando el paciente, cansado de tanto maltrato, decide tragarse sus angustias y, si tiene dinero, acude al consultorio privado del mismo médico, donde recibe una atencin diferente.
 
Es hora de que este gremio recobre la sensibilidad para trabajar por la salud de los bolivianos sin pensar nicamente en el dinero para bien personal.
 

 

Fuente: Pagina Siete

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