Esta semana Bolivia comemora 35 aos de recuperacin de la democracia y el Da de la Mujer Boliviana. Las dos celebraciones ocurren con sentimientos encontrados. Si bien son muchas las conquistas logradas los desafos son igualmente grandes. No se trata de elegir entre ver el vaso medio lleno o medio vaco. Lo que est en juego es mirar el pasado para proyectar el futuro, sin perderse en los rboles que no dan cuentan del bosque. 

Las mujeres fueron protagonistas en las luchas contra las dictaduras y en este proceso germinaron cuestionamientos a las relaciones de poder y a la divisin sexual del trabajo. Desde sus experiencias en los partidos de izquierda y los movimientos populares, las mujeres comprendieron que la lucha empezaba por la recuperacin formal de la democracia, pero que no se limitaba a ella. 

Con el retorno a la democracia, los movimientos feministas se articularon en redes nacionales e internacionales para impulsar acciones colectivas a favor de los derechos civiles, polticos y sociales de las mujeres. Este proceso no estuvo exento de fuertes tensiones y conflictos entre las organizaciones feministas. Las diferencias ideolgicas y las desigualdades de clase, y étnicas entre las mujeres evidenciaron la complejidad de las luchas por sociedades ms democrticas y justas.  

Pese a estas tensiones y conflictos, los movimientos feministas forjaron alianzas sobre la base de agendas compartidas e impulsaron proyectos polticos, como el combate a la violencia contra las mujeres y a su exclusin de la participacin poltica. Las reivindicaciones convergieron hacia demandas de transformacin de las estructuras patriarcales, que no slo reproducen violencias psicolgica, fsica, sexual y patrimonial/econmica, como también someten a las mujeres en interacciones y dinmicas que desigualan, y discriminan en el mbito poltico, social y econmico. 

Estas reivindicaciones se tradujeron en cambios normativos importantes a nivel internacional y nacional. La Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia, la Ley Contra el Acoso y la Violencia Poltica y los principios de paridad y alternancia de género en la Ley 026 del Régimen Electoral son hitos en un largo proceso de conquistas. Sin embargo, el tiempo ense que el reconocimiento formal de los derechos ciudadanos es necesario, pero no suficiente para el efectivo ejercicio de los mismos. 

Es as que pese a estas normativas, los casos de violencia contra las mujeres siguen muy altos e inclusive en aumento. Segn la Encuesta de prevalencia y caractersticas de la violencia contra las mujeres realizada en 2016 por el INE, el 45% de las mujeres bolivianas de 15 aos y ms, casadas o en unin libre, reportaron haber vivido una situacin de violencia en su relacin de pareja en el ao anterior a la encuesta. Segn la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia, de enero a abril de 2017 se registraron 10.000 casos de agresiones psicolgicas y fsicas contra mujeres y nios.
 
También segn datos oficiales, en 2016 ocurrieron 104 casos de feminicidio, 11 ms que el ao anterior.  

En relacin a la participacin poltica, Bolivia logr un incremento de la incorporacin de mujeres en los poderes del Estado. Segn datos de la Vicepresidencia, las mujeres representan el 45,5% del Senado y 51,5% de la Cmara de Diputados. En el rgano Judicial, el 43% de representacin de mujeres, en las asambleas departamentales alrededor del 45% y en los concejos municipales el 53%. 

Sin embargo, también se incrementaron los casos de violencia y acoso poltico en los diferentes niveles del Estado.  Esta situacin no es encarada como un problema de primera magnitud por las organizaciones polticas. A esto se suma las denuncias de vulneracin de la autonoma de las mujeres en su rol de representantes polticos. Estos hechos ponen en cuestin la verdadera participacin poltica de las mujeres en un régimen democrtico. 

Hoy los movimientos feministas enfrentan un falso dilema que quiere imponer el gobierno del MAS: concentrarse nicamente en sus reivindicaciones especficas o involucrarse en la defensa amplia de los principios y valores democrticos. Logros normativos y de poltica pblica puntuales, por ms importantes que sean para las mujeres, no pueden callar su voz y accin en el mbito pblico. 

En la actualidad Bolivia enfrenta verdaderos peligros de retroceso a un régimen dictatorial. Las acciones gubernamentales para viabilizar la reeleccin  indefinida de Evo Morales, para controlar los poderes Judicial, Legislativo, Ejecutivo y Electoral, neutralizar las voces independientes y controlar los medios de comunicacin ponen en riesgo el sistema democrtico. 

Es hora de  las mujeres y de  todos los ciudadanos, como hace 35 aos, para defender la democracia y seguir luchando por la equidad de género. 

Fernanda Wanderley es sociloga investigadora.

Fuente: Pagina Siete

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