En un artículo reciente publicado en Página Siete (04-01-2016) , el viceministro del MEFP, Sergio Cusicanqui, como otros funcionarios de Gobierno, arguye que el motor del crecimiento es la demanda interna. Basa esta su conclusión en un análisis de incidencia de las cuentas nacionales por el lado del gasto a precios constantes de 1990, es decir, con cantidades. Es una manera simplista de hacer la contabilidad de crecimiento de corto plazo.

Con el ejercicio de los funcionarios,  en contradicción con  cualquier intuición económica, se concluye que las exportaciones netas (la “demanda externa” en su vocabulario), han  contribuido negativamente  al crecimiento,  con -0.6% (!). Peor aún, el ejercicio  estaría implicando que los superávits en cuenta corriente de la balanza de pagos se han debido exclusivamente a los precios internacionales. No basta con consignar un dato, hay que interpretarlo correctamente.

En el alegato de los funcionarios hay un problema de lógica formal del  petitio princippi. Llegan a la conclusión, con un modelo de cantidades y sin precios, de que  las variaciones de precios de las exportaciones  no explican el crecimiento. ¡Caray! Más simplemente,   ¿cómo se responde en este análisis a cómo se financia la demanda interna?

Acaso no es cierto que  el consumo de los hogares depende más del ingreso disponible, que a su vez depende, entre otros factores, del efecto de la relación de términos de intercambio, es decir, de los precios de las exportaciones en relación con los precios de las importaciones.

La renta hidrocarburífera ha representado, durante el auge de precios del petróleo, más del 50% de los ingresos fiscales. Es con esa renta es que se ha financiado gran parte de las inversiones públicas.  

Según los datos del Gobierno, la inversión total habría aumentado de 14% (el año 2005)  a 21% del PIB (el año 2014). Casi todo el aumento ha sido de inversión pública y  la inversión privada ha pasado de 7,4%  a apenas 9%, en el mismo periodo, que es uno de los coeficientes más bajos de América Latina. Habrá que mejorar la calidad de los bocaditos de mariscos del Four Seasons  en Nueva York para despertar la libido de los inversionistas.

Se nos dice y se nos da datos para mostrar que las recaudaciones fiscales han aumentado sin perjudicar a los hogares, cuyo consumo habría crecido en 46% (28% en términos per cápita) en el periodo 2006-2014 y sin dañar a las inversiones privadas (de lo que no hay prueba).  Se olvidan, convenientemente, de decirnos que en el mismo periodo el consumo del Gobierno ha crecido en un 51%.   Por otra parte, con la acentuada presión tributaria de 2015 habrá que ver qué ha pasado con el consumo privado el año pasado.

A propósito del multiplicador de las inversiones, emplearé el dato de 1.3 de Cusicanqui  (que no lo conocía, admito mi ignorancia) para efectuar el siguiente ejercicio de contabilidad fiscal. Suponiendo:  (1) una presión tributaria de 27% del PIB, (2) que no hay cambios en el consumo del Gobierno y (3) que cualquier variación en la posición fiscal se debe a la inversión pública, se tiene que por cada 1.000 bolivianos  que gasta el sector público el déficit fiscal aumenta en 650 bolivianos. En efecto,  el multiplicador del presupuesto es 1-0.27*1.3= 0.65.

Ahora que ha caído la renta petrolera el gasto público se está financiando de más en más con deuda externa. No creo que eso sea una buena noticia ni haya de qué jactarse.

Se  sostiene que no es la inversión pública per se, sino que es la inversión pública en proyectos productivos la que estaría aumentando la tasa de crecimiento del PIB, lo que estaría bien. ¿Podrían decirnos cuánto del Plan Nacional de Desarrollo lanzado el 2006 se ha cumplido? ¿En cuánto han contribuido el satélite chino y el teleférico austríaco  al crecimiento del PIB?  En relación con la eficiencia del gasto corriente, ¿por qué no se quiere someter a nuestros  jóvenes estudiantes al test PISA de aprovechamiento? ¿Cuál es el efecto sobre el crecimiento de largo plazo de las canchas de césped artificial?

Juan Antonio Morales es profesor  de la Universidad Católica Boliviana y fue presidente del Banco Central de Bolivia. 

fuente:http://www.paginasiete.bo

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