Según confirmaron comunarios y autoridades de la zona, desde enero  hasta septiembre, estas formaciones de agua afrontarán una disminución paulatina, que año a año va debilitando más su capacidad de regenerarse, por lo que son urgentes planes de rehabilitación.Las Lagunas de Tajzara se encuentran a una altura de 3.638 metros sobre el nivel del mar, dentro de la Reserva Biológica de la Cordillera de Sama. Entre éstas se tiene a la Laguna de Copacabana, la Laguna Grande y la Laguna de Pujzara, junto a otras de menores dimensiones que son junto a las dunas de arena blanca el mayor atractivo turístico del lugar. Actualmente, el nivel del embalse en general es muy bajo, lo que ha generado nuevamente preocupación en los yunchareños.Antenor Farfán, habitante del municipio de Yunchará, explica que si bien el 2016 fue uno de los peores años para estas lagunas, por la sequía, se estima que este año nuevamente se tendrán serios problemas en cuanto a abastecimiento. Ya que la principal fuente de suministro son las lluvias, que cada vez son menos frecuentes en la zona alta de Tarija.Un estudio hidroclimático realizado por la consultora Rumbol SRL en coordinación con el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap),  revela que la demanda de evapotranspiración en las Lagunas de Tajzara es tres veces más de las lluvias que caen en el lugar, lo que confirma que su desaparición es un riesgo latente.Esta situación motivó el pasado año a las autoridades de Yunchará, El Puente, San Lorenzo, Uriondo y Cercado, junto a la Oficina Técnica Nacional de los Ríos Pilcomayo y Bermejo (OTN P-B), a presentar el Plan de Manejo de la Reserva Biológica de la Cordillera de Sama, con la finalidad de cuidar y proteger las fuentes acuíferas en la zona alta y las cabeceras del valle central de Tarija, con una inversión económica de ocho millones de bolivianos a gestionar ante el Gobierno nacional.Sin embargo, el asambleísta de Yunchará por el Movimiento al Socialismo (MAS), Basilio Ramos, explicó que se percibe una falta de interés por parte de las autoridades y entidades llamadas a actuar en esta problemática, ya que el mencionado plan se quedó solamente en documentos. “No ha sido favorable el plan, hasta el momento no se ha desembolsado recursos. Hay que tomar en cuenta que estas lagunas alimentan a San Pedro de Sola y al Rincón de la Victoria, por lo que debería haber una respuesta para saber qué se ha hecho o qué se hará”, sostuvo.En ese marco, indicó que al momento el único que ha reaccionado es el Gobierno Municipal de Yunchará que ejecuta un plan junto al Ministerio de Desarrollo Rural y el Ministerio de Medio Ambiente y Aguas, para lo que destinó un monto de tres millones de bolivianos. Los recursos se emplean en proyectos paliativos que no apuntan directamente a salvar las lagunas, sino al componente social que soporta las condiciones de vida extremas de ese municipio aquejado por la sequía, por lo que se han adquirido tanques flexibles de almacenamiento de agua.“Sabemos que esto no es suficiente, las lagunas se están secando y si no se hace nada se van a secar completamente. No queremos polemizar el tema, pero esperamos una reacción de los pobladores y la sociedad en general, que se ha pronunciado por cuestiones climáticas similares. Otra cosa es el cambio de funcionarios en Sernap y la OTN; los nuevos deben reencauzar el proyecto pero al momento no se tienen novedades. Yo veo que no hay voluntad ni interés, nadie dice nada ni habla del tema”, expresó Ramos.Al respecto, la alcaldesa de Yunchará, Gladys Alarcón, confirmó que al momento las lagunas más grandes están con un nivel muy bajo e incluso una se ha secado totalmente, la Laguna de Copacabana, siendo una de las principales limitantes la falta de vertientes cercanas y el bajón de los caudales de la cuenca. Por lo que las esperanzas están depositadas en la temporada de lluvias. Por su parte, el ex ejecutivo de la Central de Campesinos de Yunchará, ahora secretario de actas de la Federación de Campesinos, Agustín Casazola, opinó que ya que se declaró emergencia en la zona el pasado año y por eso las entidades deben responder con planes, pues se viene un periodo crítico hasta enero, en el que semana a semana el embalse irá disminuyendo.

Especialista: salvar las lagunas es posible

Según el análisis del ingeniero Godofredo Ruíz, de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB), la solución es factible si se aborda desde la Ingeniería Hidráulica. “Evidentemente que para hacer que estas lagunas sigan con vida, hay que invertir dinero”.Explicó que en el faldeo oriental de la Cordillera de Sama está la comunidad de Calderillas, que tiene un importante curso de agua (allí se intentó construir una presa). “En este punto se puede instalar una primera estación de bombeo de una potencia adecuada, para subir el embalse 200 litros por segundo hasta la mitad de la altura y trastornar el cerro en el punto elegido. En la Laguna de Copacabana se debe construir un pequeño terraplén al estilo de una presa de tierra, para evitar que el agua no se vaya si se producen lluvias”.

Fuente: www.elpaisonline.com

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