Nuevamente han resurgido las justificaciones ideolgicas, polticas y econmicas del oficialismo para intervenir el TIPNIS. Hoy me quiero concentrar en dos argumentos gubernamentales: 1) Somos un pas que tiene un  supervit ambiental, emitimos pocos gases invernadero y ms bien limpiamos el mundo; y 2) el modelo de desarrollo extractivista y rentista llevar bienestar econmico, y social respetando la madre tierra. 
 
La lectura de la nomenclatura  parte de una interpretacin maniquea y clasista de la contaminacin ambiental. El norte oligrquico es el responsable de emitir los gases de efecto invernadero y los que ms sufren son los pases del sur, como Bolivia. 
 
No hay la menor duda de que los diversos tipos de capitalismos en el mundo basan sus economas en el uso abusivo de combustibles fsiles y carbn, y son fuertemente responsables del cambio climtico que est matando el planeta.  Los mayores emisores de dixodo de carbono (CO2) son China, Estados Unidos, Europa, India, Rusia y Brasil. Este es un hecho incuestionable, pero a partir de esto, afirmar que no tenemos responsabilidad en la contaminacin es un exceso ideolgico. 
 
El Gobierno sostiene que Bolivia slo emite el 0,1% de los gases invernadero y que con los rboles de la Amazonia limpiamos el 2% mundial del dixido de carbono. Por lo tanto, tenemos un margen de maniobra para destruir la naturaleza priorizando el beneficio de la gente. Una lectura un poco ms cuidadosa de las estadsticas sobre emisin de carbono, ms bien nos muestra como uno de los pases que ms contaminan, producto del modelo primario exportador extractivista que se ha consolidado en los ltimos 11 aos. 
 
Segn el World Resources Institute, en  2012, Bolivia emita 137,92 millones de toneladas de CO2, esto nos coloca en el puesto 48 de 186 pases. Ahora, si consideramos las emisiones de CO2 per cpita por ao, estamos en 13 toneladas y nuestra posicin sube al puesto 28 de 186. En ningn ranking econmico, social o de competitividad tenemos una posicin tan expectable. 
 
Ahora lo ms complicado de este dato es que se origina en quemas, chaqueos y desmontes vinculados a la deforestacin (66% del total de emisiones) y a la agricultura extensiva (18%). Ambas actividades son responsables por el 84% de las emisiones de CO2. El restante 16% proviene de la produccin de energa (14%), procesos industriales, transporte y otros. 

Segn la Fundacin Soln, entre 2001 y 2013 la deforestacin fue de 8,6 millones de  hectreas; es decir, que en 13 aos hicimos desaparecer un bosque del tamao de Portugal. Segn el Informe Oficial, Mapa de Deforestacin de Bolivia, en el periodo 2010-2013 hicimos esfumar  487.812 hectreas de bosques, o lo que es lo mismo que el 13% del territorio de Tarija. En cuatro aos cada boliviano fue responsable de la deforestacin de 487 metros cuadrados. Los departamentos que ms deforestan son Pando, Beni, Santa Cruz y Cochabamba. Los niveles de deforestacin estn llegando a puntos crticos e irreversibles en el pas cuando el bosque comienza a morirse solo, fenmeno que se lo conoce como el forest decline o decaimiento. Y lo que es ms grave,  este hecho tiene un impacto dramtico sobre el ciclo y volmenes de lluvia. 
 
Ahora, cuando se conecta el uso de la tierra y la emisin de CO2,  se muestra cun daino es el modelo primario exportador extractivista. Segn el trabajo Net Carbon Emissions from Deforestation in Bolivia, de Lykke Andersen et all, las emisiones de carbono entre 1990 y 2000, en promedio anual fueron de 65 millones. En el periodo 2000-2010, esta cifra subi a 93 millones de toneladas de CO2. Esto da un per cpita slo por deforestacin de 10,4 toneladas por ao.
 
 Ahora,  si a esto sumamos la contaminacin de aguas y suelos que produce la minera (estatal, privada y, especialmente cooperativista), los problemas que causa la explotacin de hidrocarburos o el manejo de basura en nuestras ciudades, estamos frente a una situacin vergonzosa. El modelo de desarrollo extractvista y rentista, vinculado a la explotacin de los recursos naturales y tanto a la agricultura como a la ganadera extensiva, tiene un fuerte impacto social y medioambiental. El relativizar nuestra responsabilidad sobre la emisin de gases de efecto invernadero, adems de irresponsable, entra en total contradiccin con la postura internacional de ser lder de defensa de la madre tierra. 
 
En efecto, el Gobierno tiene una visin de desarrollo lineal y civilizatoria que sobreenfatiza el tema del crecimiento econmico. Por eso la propaganda insiste en repetir que Bolivia registrar la tasa del PIB ms alta de América Latina, pero no dice nada que el pas est entre las 10 primeros en deforestacin a nivel mundial. 
 
Para el extractivismo, las mejoras sociales vienen en un segundo plano, tienen un carcter asistencialista y buscan crear y consolidar clientelas polticas. Las empresas estatales deben trabajar en los sectores mineros o de hidrocarburos para financiar los diversos bonos, incluso contaminando como Huanuni. Se debe  construir una carretera atravesando una reserva ecolgica porque es la nica forma de llevar educacin y salud. Segn Eduardo Gudynas, es una especie de capitalismo benévolo y tctico, en el que el tema ecolgico es decorativo y se alej del concepto del suma qamaa (vivir bien). 
 
Es el extractivismo progresista o “deslactosado que debe generar rentas;  por lo tanto,  lealtades para colonos, cocaleros, pequeos y grandes empresarios agrcolas y pecuarios, empresa constructoras,  especuladores de tierras, y madereros a base de  la ocupacin desorganizada y depredadora del territorio, por supuesto desplazando a las comunidades originarias del TIPNIS, por ejemplo. Es as que la agenda 2025 insiste en los sectores de minera, hidrocarburos, agricultura y electrificacin como base del desarrollo.  En este contexto, las carreteras, como la del TIPNIS, son la manera  en que llega el “progreso depredador. El Lenin local insiste en que la revolucin son sviets cocaleros, carreteras y electrificacin. 

Gonzalo Chvez A. es economista.

Fuente: Pagina Siete

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