Cada pescado , en promedio, pes 300 gramos.

Leny Chuquimia  /  Llaullani 
 
Con fiesta, los habitantes de la comunidad de Llaullani -ubicada en el macrodistrito paceo de Zongo, a los pies del Huayna Potos-  recogieron  su primera  cosecha   de truchas del criadero comunal. Y tenan razones para celebrar,  pues esta cosecha inaugur  oficialmente en la zona la actividad pisccola en miras a reforzarla con valor agregado.
 
 “En papeles, el proyecto existe  desde 2013 pero recién el ao pasado empezamos a construir las fosas y la siembra se hizo en el mes de diciembre, comenta el representante de los piscicultores de la comunidad, Valentn  Llusco Cuevas. Y muestra los frutos del trabajo conjunto: media tonelada de truchas de buen tamao y sabor. 
 
Las caractersticas de Llaullani hacen que los peces sean especiales. “El agua que utilizamos es captada directamente del deshielo del Huayna, es pura y apta para el consumo directo. En temperaturas bajas las truchas generan ms grasa por lo que son ms ricas en omega 3 y  6 , explica el técnico de la Unidad de Promocin Econmica de  la Subalcalda  de Zongo, Carlos Cruz  .
Del trabajo de la tierra al agua 
 
 Llaullani es una comunidad del macrodistrito  Zongo, del municipio de La Paz. Est  ubicada en medio de un camino serpenteante que desciende  por las  quebradas  del  Huayna Potos. 
 
Tiene poco ms de 40 familias que desde siempre trabajan en   la agricultura y la ganadera, pero slo  para el consumo propio. Sus pocos  ingresos llegan de la mano de   trabajos eventuales en obras municipales o de COBEE.
 
Sus parcelas  se asemejan a  parches marrones  que salpican el terreno  rocoso de las empinadas  montaas. Las casas pequeas con murallas de piedra resguardan un pueblo   silencioso, como la bruma que a ciertas horas desciende.
 
“Nac y estudie ac. Con mis compaeros  jugbamos   trompo all arriba, recuerda don Valentn apuntando hacia la planicie donde est el colegio. “Éramos hartos, ahora en la escuela apenas hay 11 alumnos, lamenta desde el fondo de unas cejas espesas y largas  coronadas por una cabellera completamente blanca.
 
La mayora de los habitantes de Llaullani son personas mayores; sus   hijos y nietos han emigrado a la ciudad en busca  de mejores condiciones de sustento. “Ac no hay oportunidades, por eso se van. La cra de truchas puede ser una buena opcin, dice  Félix Llusco Apaza, uno de los comunarios que incursiona ahora en la cra de peces.
 
Con una sonrisa explica que al principio fue  difcil entender el manejo del criadero,  “pero  hemos aprendido. En una rutina que se cumple cada da,  los comunarios  que participan en el proyecto toman la temperatura del agua y alimentan a los peces en horarios estrictos. Cada cierto tiempo  los  pesan y  miden. Los que ya estn listos llegan a 250 y 300 gramos, 62 unidades completan una arroba.
 
   En diciembre pasado se “sembraron 5.000 alevines de los que el 20% estaban destinados al consumo de la comunidad.   Por falta de experiencia, en los primeros meses hubo un alto porcentaje de mortandad de peces. Cuando este problema fue superado,  surgi otro. 
 
“Estaban tan bonitas las truchas que han empezado a robarnos y se han llevado  ms de 500, lamenta Valentn. Para cuidarlas, se organizaron  turnos de vigilias, de noche y de da. 
 
   Esta semana la cuidadora es doa Rosa Condori quien, como   Valentn y Félix, ha pasado el umbral de la tercera edad. Lleva a todas partes un cuaderno  envejecido donde se guardan los registros de los nueve meses de trabajo para la cosecha.
 
   Las mujeres de la comunidad se han  capacitado en gastronoma y  descubren  nuevos sabores para sus pescados. Con walusa -una especie de tubérculo de la zona- han preparado chips (frituras) para acompaar las albndigas y brochetas de trucha.
 

Fuente: Pagina Siete

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