Luis Alberto Guevara López / Correo del Sur.-

Los dos cóndores que permanecieron por nueve días en recuperación en la casa del activista de animales, Ricardo Rivera, volvieron a su hábitat la mañana de ayer en la comunidad de Chaupi K’atalla.

A decir de Rivera, el operativo de reinserción de los dos animales, cuya especie está en peligro de extinción y son símbolo nacional, arrancó a las 5:30 de la madrugada de ayer, con la preparación de las aves a cargo del veterinario Douglas Romay.

Luego, un grupo compuesto por dos activistas, un veterinario, un conocedor de cóndores y el responsable de Biodiversidad de la Gobernación de Chuquisaca partieron rumbo a la comunidad de Chaupi K’atalla llevando a los dos cóndores en una movilidad.

Desde la casa de Rivera, ubicada en inmediaciones del Coliseo Jorge Revilla Aldana hasta la mencionada comunidad, el viaje duró alrededor de 40 minutos.

Una vez ubicados en la altura de un cerro, considerado ideal para que los animales levanten vuelo, las personas tuvieron que esperar hasta que el cielo se despejara y diera paso a los rayos del sol. Un día antes, el activista le explicó a este diario que ese era un requisito para evitar que los cóndores se desorienten.

El momento esperado llegó alrededor de las 9:30 y el primer cóndor en ser liberado fue el más grande. Extendió sus alas e instantes después voló sin dificultad. Recobró su libertad para alegría de los presentes.

La partida del segundo cóndor, el más pequeño, fue un poco más dificultosa. No quería alzar vuelo, contó Rivera. Lo hizo casi media hora más tarde, alrededor de las 10:00, dijo el responsable de Biodiversidad de la Gobernación de Chuquisaca, Marco Choque.

El domingo 12 de julio, los dos cóndores fueron rescatados por los comunarios de Chaupi K’atalla en mal estado de salud y los trasladaron hasta Sucre. Ambos animales junto a otro de la misma especie habían comido carne de perro muerto por envenenamiento. El tercer cóndor de esta historia fue encontrado muerto, informó en pasados días el comunario Esteban Condori.

Desde que los dos cóndores llegaron a la ciudad, el veterinario Douglas Romay de la Veterinaria Romavet se hizo cargo de su rehabilitación sin recibir una remuneración por los medicamentos y sus honorarios.

El activista Rivera pidió que la Gobernación reconozca económicamente el trabajo del profesional, mientras el responsable de Biodiversidad dijo que acordó con Romay la presentación de una factura para cancelar el servicio de rehabilitación de los dos cóndores.

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