La realidad econmica  est poniendo al descubierto la falsedad de  la nacionalizacin de los hidrocarburos. El mito creado por  el Gobierno como base poltica de su accionar. De acuerdo a la versin oficial, todo lo bueno que pas y pasar en Bolivia desde el 2006 se debe a la nacionalizacin y a la genialidad de los “estadistas visionarios del Gobierno: desde la gran disponibilidad de dinero que posibilit la construccin de todo tipo de obras hasta las grandes plantas de industrializacin. 

Sin embargo, a partir del ao 2014, cuando el precio del petrleo empez  a caer, las estadsticas econmicas afloraron una versin diferente.  De acuerdo al INE, el crecimiento ms alto del PIB durante el actual gobierno se dio en el tercer trimestre de 2013, con 7,08%. Y decreci continuamente, hasta llegar a 3,34%, el primer trimestre de este 2017, arrastrado especialmente por la cada del PIB del sector hidrocarburos, que descendi desde una tasa de crecimiento de 14,69%, el ao 2012, hasta una tasa negativa de -14.1%, el ao 2016. Este fue el mayor decrecimiento de todas las actividades  econmicas y con el Gobierno siempre al control total de la industria petrolera. (La minera decreci -1,6% y resto de la industria -1,1%).

Este desastre macroeconmico no puede ser atribuido slo a la cada de precios, la produccin también se fue para abajo. Esta afirmacin se evidencia en la produccin de gas, que cay de 61,34 millones de metros cbicos al da (MMm3/d), el ao 2014, a 56,6 MMm3/d, el 2016, y a 54 MMm3/d el primer semestre de 2017, cuando la meta era producir 70 MMm3/d. La cada de la produccin tampoco se puede atribuir a que Brasil haya nominado menos volmenes, porque éste fue un fenmeno reciente, del ao  pasado, y la produccin empez a caer a fines del ao 2014. 

Otro indicador negativo es el de la evolucin de las utilidades de YPFB. De acuerdo al Ministerio de Economa, las utilidades de YPFB cayeron de 976,6 millones de dlares, el ao 2014, a 188,3 millones de dlares, en 2015, y a 36,5 millones de dlares el ao pasado; mientras que sus subsidiarias reportaron pérdidas.

 Es difcil explicar esta hecatombe slo  por los bajos precios del gas. Los precios a Argentina y Brasil cayeron menos de la tercera parte entre los aos 2014 y 2016, al igual que los montos exportados, pero las utilidades de YPFB, en el mismo periodo, cayeron en 27 veces. Slo una empresa con pésima administracin o con vida artificial podra mostrar semejante asimetra entre precios y utilidades.

 Si el ao 2014 YPFB estuvo en el puesto 57 de las 500 mayores empresas de América Latina fue gracias al artificio de acumular para s el trabajo y la produccin de todas las otras empresas petroleras, porque a partir de los nuevos contratos, del ao 2007, ellas slo figuran como contratistas y no como productoras por cuenta propia. Este ao YPFB descendi tanto que sali de la lista.

 La ausencia de empresas interesadas en invertir en exploracin, as como la cada de reservas de gas y de lquidos, son factores ya conocidos por la opinin pblica, y no vale la pena insistir en ello, pero son también los efectos negativos de un proceso mal llevado y perjudicial para el pas.

La industrializacin de los hidrocarburos, que el Gobierno sostiene que es también fruto de la nacionalizacin, tiene resultados negativos hasta la fecha. Basta citar algunos factores comunes de los cuatro proyectos en funcionamiento para constatarlo (incluyendo la planta de Bulo Bulo): todos tienen sobre precios; ningn proyecto puede operar a la capacidad para la que fue diseado, ninguno cuenta con participacin de socios privados, todos han sido financiados con créditos concesionales del BCB, ninguno tiene vas expeditas de evacuacin de su produccin, slo una de las plantas tiene mercado para la totalidad de su produccin.

La nacionalizacin, que fue permanentemente acompaada  de un estatismo asfixiante, slo ha contribuido al aislamiento de Bolivia, al extremo de que ni siquiera las empresas que se decan de gobiernos aliados, como Venezuela, Irn, Ecuador o Argentina, tuvieron inversiones significativas o exitosas.  

Por lo expuesto, se puede concluir que la bonanza de los 10 ltimos aos se debi nicamente al extraordinario ciclo global de precios altos de las materias primas y no a la genialidad de la nacionalizacin del actual gobierno.

La nacionalizacin no es un proceso sostenible porque no ha sido capaz de reproducir la riqueza; pero el discurso, al contrario, est tan arraigado que sus portavoces no podrn cambiar el rumbo.

Lo qué si se les puede conceder es la habilidad que tuvieron y los recursos que invirtieron durante tanto tiempo para hacer creer a gran parte de la poblacin la invencin y fantasa de que el punto de partida del auge econmico fue “la nacionalizacin de los hidrocarburos. Ser   que ellos mismos llegaron a creerse esa fbula?
  
Hugo del Granado Coso es experto en hidrocarburos.

Fuente: Pagina Siete

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