martins por mas brasil

La forma de ser hace que Marcelo Martins sea el jugador de la gente del pueblo cruceirense, que el domingo le pidió que se quede por siempre. Ayer, el delantero boliviano tuvo un día tranquilo de descanso y con ánimo elevado pensando ya en el duelo contra el Atlético Mineiro, por la última final de la Copa de Brasil. Hasta tuvo un encuentro con un pequeño hincha que lo esperó hasta el final de la práctica.

No hay tiempo para seguir festejando porque tenemos un partido muy importante contra el Atlético Mineiro”, le dijo el Flechero a DIEZ, luego de terminar la conferencia de prensa en la sala de prensa en Toca II (sede del Cruzeiro).

Marcelo confesó que no pudo dormir muy bien porque tras ganar el Brasileirao (vencieron a Goiás y se consagraron cuando faltan dos fechas más) todo el equipo festejó compartiendo una cena en un restaurante del centro de Belo Horizonte.

“Es difícil conciliar el sueño después de un logro como el conseguido, pero ahora hay que pensar en el partido del miércoles”, sostuvo el delantero, que se mostró motivado.

Tras la mañana para descansar a pleno, el plantel azul fue citado por la tarde para presentarse en la sede, aunque los que jugaron el domingo tuvieron regenerativo y revisión para ver cómo estaban tras un intenso partido en una cancha muy pesada (había llovido mucho).

La permanencia en la Toca II fue corta, alrededor de una hora, ya que luego fueron liberados a sus casas, pues ya tenían la hora marcada para el retorno a la concentración (23:00). “Nosotros estamos acostumbrados a concentrarnos de esta manera y es por eso que logramos los objetivos”, fue lo que respondió Martins tras una pregunta de un periodista brasileño, respecto al demasiado tiempo concentrados antes de cada encuentro.

Momento imborrable
Si su ingreso, al igual que todos los jugadores, fue con muchos hinchas alentando en la puerta de entrada a la sede, la salida del Flechero sucedió casi en silencio, aunque para sorpresa del delantero había un niño vestido de azul que lo esperó pacientemente.

Martins no dudó un segundo y en seguida bajó los vidrios oscuros de su vagoneta Porche blanca y saludó al pequeño, al que apodan ‘Robinho’, extendió la manó y le dijo: “Moreno, tómese una foto conmigo”, mientras un pariente suyo tomó el momento con un celular.

Es que el jugador no se olvida de sus raíces, por lo que su humildad es uno de los aspectos que los funcionarios de la sede destacan. Marcelo saluda a cada una de las personas que trabajan en la Toca II, por lo que se ganó el cariño desde su llegada. No es raro, ya que lo mismo sucedía cuando estaba en Gremio y en Flamengo.

fuente:http://www.eldeber.com.bo

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