Las distintas percepciones de una guerra, en este caso de la del Chaco que enfrentó a Bolivia y Paraguay, son el hilo conductor de la exposición titulada “Masamaclay”, que reúne la obra de 16 artistas bolivianos seleccionados por los curadores Helena Malatesta de Paraguay junto a Joaquín Sánchez y José Bedoya desde Bolivia. La muestra compuesta por fotografías, pinturas, esculturas, dibujos, performances y video arte se inaugura el viernes 24 de julio en el Museo de Arte de La Paz.
“La Guerra del Chaco impactó violentamente a las sociedades del Paraguay y de Bolivia y fue un hito histórico generador de un sentimiento nacional en ambos lados de la línea de disputa.  La crueldad con la que ambos países hermanos se armaron y optaron por acciones violentas, fue como un parto de inmenso dolor sangriento. Ochenta años después, no existen heridas abiertas entre paraguayos y bolivianos, las heridas fueron cerradas para siempre, quizás,  por aquel abrazo tan fuerte y humano al declararse el fin de la guerra”, explicó  Sánchez.
Son 16 los jóvenes artistas del colectivo “El Avispero”: Andoro, Andrea Hinojosa,  Carla Spinoza,  Cristina Collazos, Gabriel Barceló, Gabriel Fernández, Aldair Indra, Ivanova Gutierrez,  Kathia Simón, Liliana Vargas, Liliana Zapata, María Riveros, Orbitaz Lux, Paola Oña & Carlos del Aguila y Yhomara Muñoz de diferentes partes del país que exponen trabajos que buscan dialogar con obras de la época de la Guerra del Chaco (años treinte) pertenecientes a los también artistas: Cecilio Guzmán de Rojas, Luis Bazoberry, O. Rolam Kühule y Gil Coimbra, así como con fotografías históricas de los archivos fotográficos de la Fundación Cinenómada (Bolivia) y de la Fundación Carlos Pusineri Scala (Paraguay).
“Todo está profundamente hilvanado a través de una selección de textos de los escritores Augusto Céspedes (Bolivia) y de Augusto Roa Bastos (Paraguay), logrando una narrativa contemporánea que nos permite ver aquello que en tiempos de guerra pasamos por alto, como las historias de amor, la cocina, la música, el viaje; o los recorridos introspectivos que este tipo de acontecimientos provocan de una forma tan particular en los seres humanos que tienen que vivirlos. Estos aspectos evidenciados a través de una mirada actual son fundamentales para comprender la profundidad de un hecho siniestro como es una guerra”, indica el texto curatorial de la muestra.
El trabajo en fotografía de  Helena Malatesta -quien el pasado año propuso al reunir  por primera vez fotográficas de la Guerra del Chaco de Bolivia y Paraguay en una exposición denominada “Memoria y Paz”-  es la base para “Masamaclay”.
“Las fotografías de guerra se asemejan a un cuerpo anciano, que como tal siente el paso del tiempo y el deterioro del mismo. La imagen, como un libro abierto permite diversas lecturas y narrativas expuestas a la mirada de quien las observa. Las fotografías históricas documentales son similares a los ancianos, como un cuerpo vivo que se enferma y, envejece, indefectiblemente muere, al igual que una biblioteca. El papel, cuerpo vivo de la imagen es el soporte secundario de la fotografía, la emulsión es el soporte primario, lo que le da vida, color, tono, contenido y profundidad;  la mirada del fotógrafo por un instante se vuelve única, elocuente y tenaz. Las copias ampliadas sin retoques ni juegos, ni artilugios dejan ver cómo el paso del tiempo las ha atravesado, cómo las historias que no se cuidan indefectiblemente se pierden”, explicó.
Además, Malatesta que es experta en conservación y restauración en papel ofrecerá una charla denominada: “Conservación, registro y difusión de fotografías de la Guerra del Chaco de la colección del Museo Carlos Pusineri Scala. Patrimonio en riesgo” que está abierta al público en general.
Fuente: ANF
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