Daniela Figueroa tiene un año y diez meses se resiste a comer las cinco comidas establecidas por la pediatría. Por los constantes berrinches, sus padres han tenido que ingeniárselas para lograr que la niña coma. Sus trucos van desde juegos hasta el empleo de canciones infantiles. Pero esta pareja no es la única en esta “lucha”. Muchos padres se muestran excesivamente preocupados porque en algunos hogares la hora de la comida se convierte en un auténtico calvario cuando los chicos se niegan a comer. En este sentido es fundamental enseñar a los niños buenos hábitos y evitar actitudes erróneas en la mesa.Los llantos, pataletas, los recurrentes “esto no lo quiero” o “esto no me gusta” pueden llegar a desesperar a algunos padres, angustiados por la idea de que sus hijos no comen suficiente. No obstante, los especialistas señalan que, por lo general, el apetito de un niño suele bastar para cubrir sus necesidades nutricionales.“En lo relativo a la cantidad, lo recomendable varía mucho de unos niños a otros. Uno puede comer menos que otro y, sin embargo, tener sus necesidades cubiertas con esa cantidad. De hecho, más que las cantidades, lo importante es la calidad de lo que comen”, explica Ortega. Sin embargo, resalta que no existe un solo alimento que cubra todas las necesidades nutricionales de un niño, por lo que su alimentación debe ser variada. “Hay que vigilar que la dieta esté proporcionada, que haya proteínas como carne, pescado o huevos y que tenga también una suficiente cantidad de fibra en forma, sobre todo, de frutas y verduras. Además, es recomendable que consuman otro tipo de productos que también aportan fibras, como las legumbres”, afirma.“Los lácteos son también muy importantes en los tres primeros años de vida y en el periodo de crecimiento de la adolescencia”, apunta la galena.Por el contrario, la pediatra señala que debe evitarse un exceso de grasas de origen animal y considera que éstas deben obtenerse fundamentalmente a partir de aceites. “El aceite de oliva es uno de los más completos y uno de los más sanos a nivel nutricional”, asegura.No obstante, señala que “sí es recomendable el consumo, tres o cuatro veces por semana, de pescado”. Resalta que una mala nutrición en la infancia puede traer graves consecuencias para toda la vida.

Comiendo “lo que se tiene”¿Pero todos los niños en Bolivia pueden tener este tipo de alimentación?, la respuesta inmediata es no. Sandra tiene tres hijos (3, 5 y 7 años), vive en San Luis temporal, donde apenas hay agua para tomar. A los niños se los ve comer trocitos de pan. Ellos andan descalzos, no visten a la moda, no saben de spiderman, transformer o de la doctora Juguetes. Simplemente corren por un suelo de tierra con una polera hecha girones, cuyo dibujo ya ni se reconoce. Preguntarles sobre las cinco comidas recomendadas por los pediatras se convierte en una ofensa. “Se almuerza y se toma té”, dice Sandra con voz firme y asegura que así se criaron ella y sus hermanos. “Cuando no hay plata no hay para escoger, igual somos fuertes”, cuenta y sonríe mientras le grita a su niña de tres años, que intenta treparse a un arbusto. En el Estado Plurinacional de Bolivia, según proyecciones de población en este año, los niños y niñas de 0 a 11 años de edad llegan a 2.906.000 habitantes, 50,9% es hombre y 49,1%, mujer. En cambio para el 2030 habrá 2.924.000 niñas y niños, informó el Instituto Nacional de Estadística. La mayor cantidad de población infantil se concentra en el rango de edad de seis años, con 243.200 niños aproximadamente, seguido de los niños menores a un año de edad con 243.100 individuos.Pero lo preocupante no es la cantidad de niños sino que mientras más grande es la cifra muchos más son los niños con alimentación deficiente, pésima atención educativa, malos tratos, trabajo obligado, abusos sexuales y una serie de problemas que es difícil de enumerar.Durante décadas, los casos de desnutrición aguda y crónica así como de anemia han sido problemas persistentes en varios países de América Latina y el Caribe. Bolivia no ha sido la excepción. Alrededor de tres de cada 10 niños bolivianos menores de cinco años se ven afectados por retrasos en su crecimiento. Hubo pequeños avances pero a pesar de esto los niños bolivianos, especialmente los que viven en zonas rurales o peri-urbanas, en hogares pobres,  siguen siendo los más afectados.El Programa Mundial de Alimentos (PMA), a través de su director regional para América Latina y el Caribe, Miguel Barreto, alertó que los niveles de desnutrición crónica en Bolivia, que se encuentran entre 25 y 27%,  están  por encima de la media de la región, que llega a  16%.   El PMA  instó a generar programas contra el hambre que fomenten el consumo de productos locales sanos que no afecten las economías de los más pobres, y que vayan más allá de los gobiernos.El representante aseguró que en América Latina 34 millones de personas se van a dormir con hambre.  “Se encuentran en estado de subnutrición, lo que significa que comen de manera irregular. Adicionalmente, hay cifras que van del 50 y 1% en términos de desnutrición crónica. Los países con  mayores niveles de desnutrición crónica son Guatemala, Haití y Bolivia en la región”, afirmó.Un caso emblemático en Bolivia nos habla de Eva, la niña que falleció en El Alto. La historia es más que conocida. Ella vivía en una habitación de cuatro por cuatro metros junto a sus padres, Eliseo y Lourdes, y cinco hermanos de entre 18 y tres años, en condiciones de pobreza extrema.La familia vivió en los últimos 14 años y hasta noviembre de 2016 en una casa que cuidaban Eliseo y Lourdes, pero fueron desalojados después de que los propietarios vendieron el inmueble y los nuevos dueños decidieron demolerlo para construir otro edificio.Así llegaron a vivir a la habitación alquilada, pero al verse sin empleo, los padres de Eva cayeron en una profunda depresión y ya no salían de su precario hogar, mientras que los hijos dejaron de ir a la escuela por falta de dinero.El único que buscaba la forma de mantener a la familia es Alan (18), el hermano mayor de Eva, quien lamenta que sus esfuerzos no fueron suficientes para salvar a la niña, que además padecía de epilepsia.La Defensoría de la Niñez alteña y la Policía coordinaron para el levantamiento del cuerpo, así como para el traslado de los padres a un hospital y de los hermanos menores, afectados por desnutrición moderada y anemia, a una casa de acogida.Tras conocerse este drama, el debate sobre la realidad de la gente que aún vive en la pobreza extrema en el país no ha cesado. Aún parece un lujo el hablar de una buena nutrición.

Comiendo “lo que se debe” ¿Pero cuál debe ser la alimentación ideal para los niños? “Durante la infancia, las características que debe tener la dieta están condicionadas por el ritmo de crecimiento, la tolerancia a los diferentes alimentos, la capacidad digestiva, el grado de autonomía y las habilidades del niño o niña”, expone la “Guía para la alimentación equilibrada en niños y niñas menores de tres años”, editada por la Junta de Andalucía (sur de España).La doctora Ortega indica que no hay que valorar solamente la cantidad de lo que come el niño, “sino si con esa ingesta va creciendo y engordando adecuadamente con una dieta variada en carnes, frutas, legumbres y jugos”.Los efectos de la desnutrición en la primera infancia (0 a 8 años) pueden ser devastadores y duraderos. Pueden impedir el desarrollo conductual y cognitivo, el rendimiento escolar y la salud reproductiva, debilitando así la futura productividad en el trabajo.Como consecuencias de una alimentación inadecuada, nuestros hijos pueden adquirir enfermedades crónicas desde muy temprana edad. Por esto es que con una dieta balanceada y con patrones saludables de alimentación podemos prevenir las enfermedades crónicas mencionadas y promover el desarrollo cognitivo del niño. Un niño con buena alimentación tiene menos posibilidades de sufrir: trastornos nutricionales, anemia, sobrepeso, obesidad, caries dental y problemas de aprendizaje escolar, contribuyendo a contribuye a la prevención de ciertas patologías en la edad adulta como son las enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer.En resumen, quienes pueden alimentar a sus hijos con lo que se debe será importante que tomen en cuenta un buen desayuno (yogurt, frutas, cereales), una merienda (Una fruta o un huevo), el almuerzo (balanceado de acuerdo a la edad), otra merienda por la tarde (ensalada de frutas) y la cena (Nada pesado para que no afecte el buen dormir).

Esfuerzos del Gobierno

El presidente Evo Morales promulgó en enero de 2016 la Ley de Promoción de Alimentación Saludable, cuyo objetivo es contribuir a resolver los problemas de desnutrición  y fomentar una alimentación sana.Entre las principales disposiciones de la norma está la de obligar a las empresas a identificar sus productos en los envases o etiquetas y el contenido de sodio, azúcar y diferentes tipos de grasas.En otro punto los puestos callejeros y micro snacks que funcionan en  las ciudades deberían incorporar ensaladas y agua a sus ofertas cotidianas. Esto en cumplimiento de la norma. La Ley fue redactada por el Ministerio de Salud bajo el enfoque de una promoción de la salud y prevención de enfermedades, principalmente aquellas crónicas no transmisibles atribuidas a una mala alimentación y los estilos de vida poco saludables.La Ley tiene el objetivo de promocionar los hábitos alimentarios saludables, fomentar la actividad física, regular la publicidad de alimentos y bebidas no alcohólicas y regular el etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas. Sin embargo, la norma aún no ataca el problema fundamental que tiene su raíz en la pobreza. Otro intento de paliar el problema es el desayuno escolar, empero hay dos factores la edad de iniciación escolar y segundo no todos los niños tienen la posibilidad de asistir a la escuela.

Fuente: www.elpaisonline.com

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