Entre otros datos interesantes, la Encuesta de Demografía y Salud (Edsa) 2016, publicada recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE), revela que en el país aún son muchas las mujeres que optan por dar a luz en sus hogares, la mayoría con la ayuda de parteras; aunque también hay quienes atraviesan este difícil y delicado proceso con el apoyo de sus familiares. 

En cuanto a su incidencia, es en el occidente del país donde más se practica esta costumbre. Por ejemplo, siempre según la misma fuente, en Oruro hasta un tercio de las madres dieron a luz en su hogar; en Potosí, el 19,2%; en La Paz, un porcentaje similar: 18%; poco menos en Chuquisaca (13,1%), Pando (9,6%), Cochabamba (8,8%) y el Beni (8,5%). A su vez, en Tarija y Santa Cruz una gran mayoría de las madres tuvieron su último parto en un centro de salud: 95,4% y 96,3% respectivamente. Respecto a las cifras globales, el informe señala que el porcentaje total de alumbramientos en hogares se redujo de un 32,1% en 2008 a un 11,5% en 2016.

En cuanto a las razones del por qué aún muchas madres optan por esta opción a la hora de dar a luz, destacan la ausencia de centros de salud cercanos, especialmente en las áreas rurales; pero también aspectos culturales, como la elevada confianza que los pobladores de ciertas comunidades manifiestan respecto a la medicina tradicional.

Y es que las prácticas ancestrales de las matronas y de los curanderos están disponibles para toda la población las 24 horas del día, siete días a la semana, durante todo el año. Algo que no ocurre con la atención médica formal, cuyo acceso no está garantizado ni siquiera para la población urbana, mucho menos para la rural, debido a la ausencia de centros de salud (públicos y privados) de calidad cercanos y los elevados costos.

Ahora bien, cabe resaltar que ante este vacío, la labor de las parteras contribuye grandemente en favor de la salud de las madres y de los recién nacidos. El problema es que las personas que practican este oficio no siempre cuentan con las técnicas ni las herramientas necesarias para atender alumbramientos que presentan complicaciones; por ejemplo cuando se trata de gemelos o cuando la madre sufre una hemorragia interna. A raíz de estas carencias, según estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), el 91% de los mortinatos (cuando un feto muere en el útero durante las últimas 20 semanas del embarazo) y el 93% de muertes neonatales ocurre en los países donde prevalecen los partos caseros.

De allí la importancia de invertir en la educación y la capacitación de las matronas en el país, de tal manera que no solo se incremente su disponibilidad, accesibilidad y aceptabilidad, sino también la calidad de los servicios que proporcionan. Una inversión tanto más importante por cuanto, según estima la OMS, la partería puede hacerse cargo del 90% de la atención fundamental para mujeres y recién nacidos y reducir en dos tercios las muertes maternas y neonatales.

Fuente: La Razon

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