Los potosinos, que a principios de julio llegaron   a la ciudad de La Paz después de  varios días de caminata,   para pedir el cumplimiento del Gobierno a las promesas que hizo a su región (un aeropuerto, una fábrica de cemento, un hospital de tercer nivel, entre otros), decidieron regresar a su región ante la intransigencia e insensibilidad de las autoridades gubernamentales y del propio presidente Morales, que se negó a recibirlos.

Regresan a la ciudad de Potosí    prácticamente con las manos vacías, pero con un gran amigo que hicieron en la marcha hacia La Paz, Petardo, un travieso perro que los acompañó en sus días de lucha.

El animal, que prácticamente desactivó una dinamita que pudo acabar con su vida, transformó los días tristes de frustración e impotencia de los potosinos con sus aventuras y anécdotas en la calle, delante de las marchas. Todos se unieron para cuidarlo, alimentarlo, acariciarlo y, sobre todo, para buscarle un dueño.

Y los potosinos se llevaron  a  Petardo, como muestra de su gratitud y  nobleza con el animal. Ése es uno de los mejores recuerdos y ejemplo que nos dejan a los paceños.

Fuente: Pagina Siete

petardo

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