La necesidad de adoptar una actividad de trabajo migrando del campo a la ciudad es la realidad de gran parte de los pobladores de la Nación Milenaria Uru, ya que a la actualidad no existen condiciones de vida en el área rural, más aún cuando el estado del lago Poopó no mejoró de ninguna manera desde su extrema sequía registrada el 2015.

Autoridades originarias Urus, lamentan que en la actualidad no se haya encaminado una política seria para restituir los caudales al lago Poopó, y que esta situación solo se haya resumido a compromisos que no fueron cumplidos por autoridades del Gobierno Nacional, como del Gobierno Departamental de Oruro.

“La vivencia es muy triste de los Urus, esto todos lo saben, nuestras autoridades y demás y no hacen nada. Apenas estamos viviendo, nosotros pescábamos, cazábamos, ahora no hay de dónde (qué) vivir, por eso estamos saliendo de las comunidades a aprender a trabajar, a ser albañiles más que todo, nos estamos yendo a Challapata, a Poopó o a las empresas mineras”, afirmó Simiano Valero, alcalde mayor de la comunidad Urus Vilañeque.

Para los comunarios es complejo habituarse a un nuevo ritmo de vida fuera de su entorno, más aún cuando su fuente de vida que en otrora fue el lago y su biodiversidad alimentó a varias generaciones. Sin embargo, aún tienen la esperanza de que los dioses de la naturaleza puedan contribuir a lo que un día fue este espacio natural.

Bajo este contexto surgen interrogantes sin respuesta sobre cuál será el destino de estas poblaciones, que, pese a la insistencia, muy poco se logró en el propósito de captar la atención de las autoridades, para implementar acciones que sean sostenibles en el tiempo.

“Yo me pregunto, acaso no somos bolivianos, la Constitución Política del Estado nos reconoce como Urus, pero hasta ahora no hay nada, dicen brindarnos ayuda pero al contrario nos sentimos humillados, este último el Viceministerio de Defensa Civil nos entrega víveres supuestamente, pero nos han engañado”, sostuvo la autoridad originaria.

Una vez más aguardan por una respuesta de las autoridades, destacando que día a día la vida en el campo se va terminando irremediablemente.

Desde el 2015, el lago Poopó no pudo recuperar la profundidad de agua que lo caracterizaba incluso para ser declarado como un sitito Ramsar, debido a la sequía, al menos 500 pescadores que habitaban por el lugar, migraron para sobrevivir, debido a que el lago desapareció.

Fuente: lapatriaenlinea.com

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