Este fin de semana concluyeron los Juegos Panamericanos Toronto 2015 después de 16 días de competencia con una delegación boliviana que obtuvo tres medallas, dos de bronce y una de plata, gracias al talento y el esfuerzo de los raquetbolistas Conrado Moscoso, Roland Keller y Carlos Keller.
Bolivia compitió en 13 disciplinas, pero sólo el raquetbol le permitió ganar un lugar dentro del medallero general. Con estas tres preseas el equipo boliviano alcanza la posición 20 entre 31 países participantes.
El pasado jueves Moscoso recibió la medalla de bronce en la modalidad de individual luego de perder en la semifinal ante el mexicano Álvaro Beltrán por la cuenta de 0-2. Al día siguiente Moscoso y Keller jugaron la final en dobles, pese a su entereza perdieron ante los estadounidenses Jansen Allen y José Rojas por 0-2 recibiendo la plata como consuelo.
La noche de este sábado en la especialidad de equipo masculino, incluyendo la participación de Carlos Keller, se quedó con el bronce tras caer frente a los mexicanos Álvaro Beltrán, Daniel de la Rosa y Javier Moreno por 1-2 en las canchas del Centro de Exposiciones.
El raquetbol despertó la ilusión de la conquista de medallas y no defraudó, porque los seleccionados se abrieron camino hasta llegar a las instancias finales. En el caso de las damas Carola Loma, Adriana Riveros y Natalia Méndez hicieron una buena presentación, aunque fueron derrotadas por sus rivales después de superar la fase de grupos.
Con estas tres medallas, Bolivia cuenta con un total de ocho preseas en su medallero histórico en los Juegos Panamericanos. Desde su aparición en los Juegos de Winnipeg 1967 en Canadá, el raquetbol ha sido el deporte que ha llevado al deporte boliviano al podio.
La dupla formada por Lizbeth Santos y Ana Núñez conquistó la primera medalla de bronce en raquetbol en los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003, mientras María José Vargas ganó un bronce en individual y Carola Loma junto a Jenny Daza se quedaron con el bronce en dobles en los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011.
Las demás preseas fueron ganadas por William Arancibia en
taekwondo (plata) en La Habana 1991 y Benjamín Martínez en ciclismo de ruta (bronce) en Santo Domingo 2003.
Para Toronto hubo una delegación formada por 34 deportistas, con delegados y entrenadores el grupo ascendió a las cerca de 60 personas, y a pesar de la voluntad de los competidores hubo una diferencia considerable con el nivel de los más países. Entre los sudamericanos, Bolivia compartió con Paraguay la última casilla con la misma cantidad de medallas.
El metal dorado sigue siendo una deuda para el deporte de Bolivia a nivel panamericano, la próxima cita que representa una nueva ilusión será en cuatro años en Lima, Perú.

Fuente: Walt Challap / GANAS Newspaper / La Patria

moscoso y keller

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