En el municipio de Quillacollo, la familia Mamani compra cinco turriles de agua por semana. En los barrios Villa Urkupiña y Berenguela, tras el calvario, hay pozos pero el agua ya no abastece.

“El turril está a 5 bolivianos nadie compra cisterna entera, no hay agua, todos los vecinos del barrio estamos igual”, manifestó Fernando Mamani.

A la casa de Celia Castro llega el agua desde el tanque barrial, al mes paga 105 bolivianos, pero además debe comprar dos turriles por semana.

El gerente de la Empresa Municipal de Agua de Quillacollo (Emapaq), Richard Zorrilla, explicó que sólo algunas zonas emplean a las cisternas, sin embargo, reconoció que el nivel de los pozos bajó.

“La falta de lluvia nos está poniendo nerviosos, pero todavía estamos con una dotación aceptable”, dijo.

La empresa municipal dota de agua a los distritos 1, 2 y 3. La mayoría de los vecinos se abastece de sistemas comunales y sólo el 30 por ciento tiene acceso a la red potable.

Debido a que el municipio se abastece de fuentes subterráneas, lo único que se hace por ahora cuando baja el caudal es la limpieza y el mantenimiento de pozos. Este mes, la empresa Gitec deberá entregar el estudio para el ducto desde Misicuni.

En Sacaba

Una cisterna cobra 100 bolivianos por la descarga de 5.000 litros de agua en Sacaba. En el Distrito 2, el racionamiento se endureció el último mes, desde que las fuentes subterráneas disminuyeron su caudal en un 50 por ciento.

Como en Cercado, la crisis de escasez de agua ha alcanzado a estos municipios del eje y ninguna institución regula la tarifa de los aguateros.

En Tiquipaya

A ello se suma que el municipio de Tiquipaya, que está en las faldas de la mayor reserva acuífera del departamento, el Parque Tunari, también siente la crisis. Ayer, los vecinos protagonizaron una protesta en puertas de la Alcaldía por el desvío de agua a una urbanización.

El agua para los vecinos del casco viejo se raciona con la entrega día por medio. El regante del sistema de la laguna Saytukocha, Víctor Ureña, explicó que el agua para riego de las lagunas bajó por lo menos un tercio. En temporada seca, la oferta bordea los 100 litros por segundo.

Entre los usuarios urbanos y los regantes suman 4.000 afectados. “Las lagunas, los pozos, algunos se están secando hay una desesperación de los pobladores, cómo nos puede faltar agua en Tiquipaya”, dijo Ureña.

El gerente de la Cooperativa de Agua de Tiquipaya, Wilber Rasquido, confirmó que desde mediados de año se dota agua día por medio. “Dotamos a los hospitales, instituciones y hay 1.500 usuarios que ya no reciben la misma cantidad”, informó.

En suma se evidenció la presencia de una tubería clandestina que transporta agua hasta una urbanización denominada Molle Nova.

El representante de Desarrollo Local, Andrés Melgarejo, señaló que la comunidad de Totora cedió agua sin consultar a los beneficiarios, por lo que se desató un conflicto por la cañería que desvía entre 8 y 10 litros por segundo a la urbanización, calculó Melgarejo. El municipio espera 60 litros por segundo de Misicuni.

 

OPINIONES

“No hay agua y gastamos mes a mes para comprar de los turriles. Vivimos mis tres hijos, mi esposa y yo, sólo podemos comprar cinco turriles por semana”. Fernando Mamani. Vecino Quillacollo

“Puede ser que haya como 4.000 afectados, todo Tiquipaya recibe del sistema que está afectado: vecinos y regantes. Las aguas bajan esta época y además los vecinos están esperando el agua que se comprometió con las empresas”. Andrés Melgarejo. Sec. Desarrollo Productivo

 

ALCALDÍA SE COMPROMETE A REVISAR DESVÍO DE AGUA

Ante el conflicto desencadenado entre regantes, vecinos y comunarios de Tiquipaya por conexiones de agua clandestinas, hoy el alcalde Juan Carlos Ángulo se reunirá con los afectados.

El representante de Desarrollo Local, Andrés Melgarejo, indicó que Ángulo no conocía sobre los desvíos de agua de la comunidad de Totora.

“Todo Tiquipaya recibe del sistema de Machumita, por eso es el reclamo”, dijo.

Informó que, si es necesario, se visitará la laguna y se revisarán los desvíos que presumen se hicieron el pasado fin de semana.

“Nos están empezando a limitar y esas aguas están desviando y Tiquipaya siempre sido una zona abundante de agua, quizás después sea peor”, mencionó la vecina, Dunia Caero.

Entretanto, los regantes reclamaron porque sus cultivos de flores y hortalizas no reciben la misma cantidad de agua y pueden llegar a secarse.

Fuente: Los tiempos

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