S, claro que s, antes tena muchos sueos, tan elementales respecto de lo que los jvenes suean hoy en da. Deseaba vivir en un lugar donde tengamos dos cuartos y bao privado, cosa que nunca tuve hasta mis 27 aos, sueos que todava poseen miles de miles de bolivianos. Por esas limitaciones, yo crea en los sueos de izquierda,  en los de los nacionalismos revolucionarios, o de los “nuevos, en  los del socialismo; pues crea que eso nos   traera comodidades. 

 Eran épocas en que vivamos en la guerrilla del Che, con el sueo de los rusos. Sobamos en que lleguen primero a la Luna y Marte, y llegaron   a la   nada o a ser   hijos de un pas autoritario. 
 
  Confibamos  en ellos porque ganaban medallas en las olimpiadas y decamos con candor que el socialismo era mejor que el capitalismo.

Eran épocas en que nos gobernaban dictaduras   masacradoras, como las de Barrientos y su noche de San Juan. Por eso y ms razones histricas  cal profundo en nuestras almas Savia Andina, cuando cantaba la cancin de El minero.

 En esas épocas no tenamos ninguna idea de los derechos humanos, ni de los derechos individuales; era natural que nos maten, que nos censuren, que nos callen. As sent, como natural, que la dictadura de Banzer asesine a mi hermano, me encarcele, no me deje ver nacer a mi hija y que me mande al exilio.

 Eran aos en que los jvenes estbamos dispuestos a todo. Quizs algunos salvamos la vida porque nos atrevimos a preguntar. S, pues; cuando nos trataron de enganchar a la guerrilla preguntamos por qué, con qué objetivo   y nos respondieron: “Aqu se entra vertical y se sale horizontal, no hay ms preguntas. La explicacin “profunda nos salv la vida, pero muchos otros que no preguntaron la perdieron. Ellos no conocan nada del fracaso del Che en el Congo, no conocan nada de frica y, claro, por el otro lado, los comandantes   tampoco  saban nada, nada de Bolivia, porque no basta una visita en motocicleta para conocer un pas.

 Pero, ya los jvenes bolivianos comenzaban a escuchar la nueva trova y  repetan   “vivo en un pas libre y   soaban con revoluciones, con expulsar al imperialismo y edificar el socialismo, ése que aos después fracas en todo el mundo. Hoy, en 2017,   después de tantas dictaduras socialistas y de cubanos agentes de inteligencia que quitan las libertades democrticas en Bolivia, es un insulto que nos digan las trovas: “vivo en un pas libre. Ms bien, los que queremos vivir en un pas libre somos los bolivianos,   cuando el proceso de cambio, los cubanos y los venezolanos coludidos nos lo impiden y tratan de edificar la dictadura. 

 Pasan 50 aos de esos sueos, de ese guerrillero que fusilaba a sus combatientes porque que robaron una lata de sardina,   ése era su concepto de los derechos humanos. Medio siglo de ese que deca “Patria o muerte y dijo: “No me maten, soy el Che.  Pero para la historia boliviana pasan 35 aos de la recuperacin de la democracia y 32 de saber que un boliviano, Hernn Siles Zuazo, reivindic a los polticos y decidi recortar su mandato para que Bolivia salve su economa y precautele su democracia.  

 Siles Zuazo no pidi a cambio que le hagan un museo en Orinoca, ni dijo que su derecho humano nmero uno era mantenerse en el poder; simplemente dijo que crea en la democracia y que haba que cuidarla. No se jubil dejando manchas negras en el Fondo Indgena, en YPFB, en zapatazos, en el Banco Unin, en Prodem, en las Fuerzas Armadas o en Entel. Se fue a vivir tranquilo sin ruidos de haber aprovechado del poder.

 Después de 50 aos de equvocos revolucionarios, de dictaduras  cubanas, de dictaduras de Maduro, sigo pensando en la necesidad de la inclusin social, en que los pobres tengan acceso a educacin y salud, pero no solamente en las leyes, sino en la realidad. Sigo deseando que los polticos, los lderes, sean portadores de valores, que sean mensajeros de la ética y de verdades, no de mentiras, ni de dobles cdigos. Creo que los procesos de cambio deben traer valores, no un “hombre nuevo, dictador, dueo de la verdad y del mundo.  Precisamos demcratas responsables de mantener las libertades de expresin de prensa y de pensamiento.

 Quienes hemos vivido dictaduras en el pasado, sentimos ese mismo  tufillo en el presente, tenemos el temor de que se nos cercenen todas nuestras  libertades. No deseamos un futuro de dictaduras porque queremos heredar democracia a nuestros hijos y nietos.

Carlos Toranzo Roca es  economista y analista.

Fuente: Pagina Siete

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