Ante esa realidad, Alfonso Blanco López, director de Servicio Departamental de Gestión Integral del Agua (SEDEGIA), en entrevista con El País eN, indicó que se lleva adelante un ciclo de cinco conferencias sobre el tema agua y se trabaja en una norma entre los municipios de Tarija, San Lorenzo, Padcaya y Uriondo. El objetivo es regular las urbanizaciones “ilegales”,  ya que el crecimiento de este tipo de asentamientos humanos implica problemas de contaminación y afectación al sistema hídrico.El tema se aborda de manera institucional entre el SEDEGIA, la Universidad Católica Boliviana Tarija y la ONG Prometa para concienciar a los actores involucrados sobre la gravedad de la falta de planificación y el crecimiento urbano en Tarija. Es así que se gestionó la presencia de dos expositores de Cochabamba, Juan Carlos Espinosa director del Parque Nacional Tunari y René Herbas de la Organización No Gubernamental (ONG) Faunagua, éstos llevan adelante un trabajo de mitigación en el Parque Tunari, que fue afectado por similares problemas de urbanizaciones desde hace 30 años.El País eN (EP).- ¿Qué zonas están en riesgo y son afectadas por las nuevas urbanizaciones que no tienen ninguna reglamentación?Alfonso Blanco (AB): Nuestra preocupación es que estamos viendo un proceso creciente de urbanización sin planificación adecuada y sin reglamentar. Es decir que toda la zona al pie de la Cordillera de Sama, que es la parte de amortiguamiento donde comienza la Reserva está siendo afectada. Son las zonas como: Pinos, San Pedro de Sola, Tolomosa, Tolomosita, San Andrés Turumayo, Guerrahuayco. Por otro lado, hacia la cuenca de La Victoria, Coimata, Erquiz, Erquiz Ceibal, Marquiri, llegando hasta Trancas, exactamente recorre cuatro municipios que son parte del Valle Central de Tarija y en toda esa zona hay un proceso de creciente urbanización, en algunos más acelerados que otros, pero sin ningún control.Por ejemplo la cuenca del Tolomosa, si visitan ahora está llena de urbanizaciones, se ven las máquinas trabajando y están bajando prácticamente los cerros, eso es de preocupación porque no solamente estamos afectado las fuentes de agua para consumo humano, para la agricultura de la zona, por ser lugares donde se recargan los acuíferos, sino que afecta la corriente superficial. Toda esa remoción de tierra que se realiza para las urbanizaciones con la época de lluvias se va ir al Lago San Jacinto.La Cuenca del Tolomosa, que es la que alimenta el Lago San Jacinto, está afectada y vemos que estamos poniendo en riesgo la vida útil del embalse, que tiene 28 años de vida. En el último tiempo la sedimentación se ha incrementado y si no hay ningún control eso va crecer.  ¿Qué significa eso? que vamos a poner en riesgo la actividad productiva y económica más importante del valle central de Tarija, la actividad vitivinícola que genera unos 120 millones de dólares por año. Ésa es la importancia de proteger la Reserva la Sama y el sistema de amortiguamiento, por eso es que estamos preocupados y traemos la experiencia de dos expertos de Cochabamba que nos dicen de manera muy amable “que no les pase a ustedes que están en un buen momento para hacer planificación  porque algo parecido pasó a los cochabambinos”.EP: ¿Cuál el objetivo  del ciclo de conferencias que se prevé realizar sobre el tema agua?AB: El SEDEGIA junto a la Universidad Católica Boliviana Tarija y la ONG Prometa están organizando un ciclo de cinco conferencias a desarrollarse de julio hasta diciembre, sobre el tema agua. En la primera conferencia se trató las fuentes de agua, para lo cual se contó con la presencia de dos expositores de Cochabamba. Invitamos a los expertos para que nos muestren la experiencia con el manejo del Parque Tunari y cómo están gestionando los recursos hídricos. Esto porque hay una similitud entre el valle de Cochabamba, que tiene el Parque Tunari que es fuente de agua para toda la región metropolitana de la zona y en el caso de Tarija con la Reserva Biológica de Sama que es la fuente de agua para todo el valle central que comprende San Lorenzo, Uriondo, Padcaya y Tarija. Empero, se pone en riesgo por las nuevas urbanizaciones. Nosotros todavía tenemos la oportunidad de trabajar mucho más en la zona de mantenimiento de recarga hídrica en la Reserva de Sama que no está tan poblada pero que es una de las reservas de agua más grandes del Valle Central de Tarija. En cambio en el caso de Cochabamba es un proceso más avanzado, complicado y con más gente, por eso queremos conocer cómo están trabajando ellos y nos orienten a tomar acciones aquí para conservar las fuentes de agua.EP: ¿Cómo se lleva adelante esa socialización? AB: Las conferencias son dirigidas a todo el público. En la primera conferencia hemos tenido un lleno total con profesionales, organizaciones de vecinos, estudiantes e instituciones.Antes de eso, hemos aprovechado la presencia de los expositores y socializamos su experiencia al Concejo Municipal de Cercado, y a través de ellos a los concejos de San Lorenzo, Padcaya y Uriondo para que puedan participar en este proceso, donde estamos tratando de formar toda una conciencia crítica. Además para elaborar una norma que pueda regular las construcciones en la zona circundante a la Reserva de Sama como fuente de agua para estos cuatro municipios.Hemos tenido muy buena acogida de parte del Concejo Municipal de Cercado y de los representantes de los otros tres municipios.  Hay un acuerdo para continuar trabajando y elaborar esta norma, con el apoyo de Prometa, SEDEGIA,  la Universidad Católica y la guía de los expertos de Cochabamba con su experiencia en el Parque Tunari.EP: ¿Se logró algún acuerdo con los gobiernos municipales?AB: Desde hace ya varios meses estamos trabajando con los encargados de Medio Ambiente del municipio de Cercado. Ellos están de acuerdo de encarar un proceso para conservar las fuentes de agua y planificar el crecimiento urbano.Hemos tenido el compromiso del presidente del Concejo Municipal, Alfonso Lema, para que el tema no solamente se quede en exposición de los expertos de Cochabamba, la reflexión de parte nuestra, sino que iniciemos un proceso ya institucional de trabajo con los cuatro municipios, la Gobernación a cargo del  SEDEGÍA, Prometa y la Universidad Católica. El objetivo es que de manera institucional enfrentamos este problema  y se proponga una norma que debería ser ley para los cuatro municipios. Que se estructure, norme y regule el proceso creciente de urbanización en la zona de amortiguamiento de la Reserva de Sama que es la fuente de agua para Tarija.EP: Si bien han socializado este tema al Concejo Municipal de Cercado y San Lorenzo, ¿Se tiene planificado llegar a los actores de las comunidades afectadas?AB: Con ellos hemos trabajado en el segundo semestre de 2016, con lo que es la actualización del Plan de Manejo de la Reserva de Sama y la principal preocupación de las 39 comunidades que están circundantes a la Reserva es el tema agua.Las comunidades que están siendo afectadas por estas urbanizaciones están muy preocupadas porque están avanzando en tierras agrícolas, incluso están modificando estructuras sindicales campesinas que funcionan desde hace muchos años atrás. Hay una serie de problemas sociales, problemas de contaminación por ejemplo, ya se están construyendo sistemas de alcantarillado, pero a ¿dónde van a ir las aguas residuales?, sino a los ríos, esos ríos contaminan los afluentes y quebradas.En Cochabamba por ejemplo el 50 por ciento de la población se surte de agua de pozos, y esos pozos están siendo contaminados por urbanizaciones que no tienen ninguna planificación, esa misma situación puede ocurrir en Tarija.EP: Si bien las conferencias tuvieron buena recepción ¿Hay un plan para conservar y resguardar los afluentes de agua de Sama?AB: Hemos quedado en organizarnos con el Concejo Municipal, aunque no nos hemos puesto un plazo. Nosotros como Gobernación vamos a promover una serie de reuniones con los cuatro concejos municipales (Padcaya, Cercado, San Lorenzo y Uriondo) para avanzar en un plan de trabajo y ya tenemos elaborados los términos de referencia para hacer la primera propuesta de norma, como lo han hecho en Cochabamba. Eso justamente lo vamos a analizar con ellos. También está abierta la posibilidad de elaborar una agenda de trabajo con los cuatro municipios.EP: Los trabajos de nuevas urbanizaciones continúan ¿Cómo se pretende controlar ese crecimiento en la zona de amortiguamiento de la Reserva de Sama?AB: El control es una competencia municipal, nosotros como Gobierno Departamental queremos ayudar y trabajar junto con los gobiernos municipales para que se encarguen de normar y que sea de aplicación municipal, para eso necesitamos la voluntad institucional. Como Gobernación nosotros apoyaremos. Si es necesario emitir un decreto o ley  departamental lo vamos a hacer, pero en el ámbito de aplicación en el territorio es el municipio y el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), quienes están a cargo de la Reserva de Sama, al igual que ayudarán las ONG y universidades, todos tenemos que apoyar en este tema, aunque sea un ámbito de aplicación de normas municipales.EP: En este contexto ¿Cuál es el rol de SEDEGIA?AB: SEDEGIA, es una repartición de la Gobernación que intenta tener una mirada más integral en el departamento sobre la gestión del agua. Hasta ahora lo que hemos visto es que hay mucho desorden en cuanto a la información sobre el tema hidrológico, sobre proyectos de uso del agua, riego, microriego, agua potable, las presas, tanto a nivel de las diferentes instituciones encargadas como municipios, Gobernación, Subgobernación y gobierno central. Necesitamos una organización que regule y organice esa información, por ejemplo que tenga un banco de datos, que estén disponibles en internet.Por otra parte, esta organización se está haciendo cargo de organizar el uso del agua en Tarija de manera integral. En este momento no existe un registro al que podamos acceder de cómo se está organizando y usando el agua, cuenca por cuenca en el departamento. Hay estudios e investigaciones aisladas, hay una recopilación muy interesante a nivel nacional,  de los sistemas de riego pero no es completa porque tenemos diferentes instancias gubernamentales que trabajan todo tipo de uso del agua.Por ejemplo en la Cuenca del Camacho, cada dos a tres kilómetros hemos visto que había captaciones de agua y microriegos. Hay como ocho proyectos del uso del agua y no  entienden muy bien cuál es el caudal que se tiene, cómo se va hacer el uso, quién hace las mediciones, entonces hay un descontrol en el uso del agua.

Socializan experiencia del Parque Tunari en Tarija

El director del Parque Nacional Tunari, Juan Carlos Espinosa y René Herbas de la ONG Faunagua, afirman que el crecimiento de urbanizaciones sin planificación, ni reglamentación tiene un impacto directo en el recurso hídrico, cuando se ubican en zonas que son reservas naturales o fuentes de agua.Ambos expertos, visitaron Tarija en el marco de un ciclo de conferencias para hablar de la importancia del manejo integral de los recursos hídricos. En este caso para compartir experiencias por la similitud que hay entre el Parque Natural Tunari y la Reserva Biológica de Sama, por ser reservorios de agua. Espinoza explicó que el Parque Natural Tunari es considerado la principal fuente de agua del departamento de Cochabamba, pues abastece del líquido elemento a los siete municipios más poblados de la zona; sin embargo, durante las últimas tres décadas por un proceso de urbanización dentro del Parque desencadenó un problema de contaminación hídrica. “Ése es el grado de importancia de prevenir similar situación en Sama”, afirmó. Hizo notar que la sucesiva creación de nuevos asentamientos, en algunos casos de manera ilegal que han surgido dentro del Parque Tunari desencadenaron un problema de carácter social, legal y ambiental, bastante serio, que ahora están tratando de afrontarlo. Es así que se logró un reglamento de afectación ambiental para regular los asentamientos que han avanzado un 50 por ciento de la superficie que no debía ser cubierta y que ahora deben adecuarse a las condiciones de protección que tiene el Parque.“Lo que tratamos de demostrar son las experiencias que si esto lo hubiésemos trabajado con mucha mayor anticipación, sobre una base de concertación con municipios, gobierno nacional, obviamente las condiciones actuales en el Tunari no serían tan críticas. Ése es el aprendizaje que tenemos con la experiencia del Tunari, es lo que hemos venido a compartir con Sama porque en este momento vemos que podemos frenar este tema”, señaló. Ligado al problema ambiental que va impermeabilizando y disminuyendo la cantidad de agua que se debería almacenar naturalmente, Espinoza indicó que al ser asentamientos ilegales y construirse sin ninguna norma municipal,  también se creó una situación social que ha generado una permanente tensión con la ciudadanía. Hasta ahora no se logró avanzar mucho en el tema.“En el Parque Natural Tunari fue afectado con 70 urbanizaciones, estamos hablando de una población de unas 33 mil habitantes, que está generando un impacto. Entonces decimos, eso que nos ha pasado a nosotros en Cochabamba puede pasarles a Tarija, está empezando entiendo yo, según nos han explicado, hay un proceso de fraccionamiento de tierras. Entonces aquí podemos evitar eso normando, regulando y concertando institucionalmente con los  gobiernos municipales, y actores principales,  y luego hacer un balance. A nosotros nos está costando mucho mitigar el impacto”, comentó.Por su parte, René Herbas director de la ONG Faunagua, institución que está a cargo del plan de manejo de los recursos hídricos del Parque Tunari, puntualizó que se trata de un área bastante conflictiva por la cantidad de población que radica en su interior, por lo que se debe buscar consensos para aplicar la ley de  área protegida, debido al rechazo de la norma.En ese contexto, Herbas recomendó a las instituciones tarijeñas establecer acuerdos entre todos los actores involucrados en las zonas de nuevas urbanizaciones a fin de evitar daños ambientales y preservar las fuentes de agua.“Para mí lo fundamental aquí, son los acuerdos que se pueden establecer entre todos los actores que tienen que ver. Según me explicaban aquí también son áreas de comunidades campesinas donde hay actividad agrícola y es fundamental su participación,  de manera que ellos también sientan el valor y la importancia de este recurso pero también la necesidad de cuidar y preservar el agua”, concluyó.

Fuente: www.elpaisonline.com

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